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Raúl Gámez es algo más que el presidente de Vélez. Es, por sobre todas las cosas, un hombre de fútbol. Esa condición le permitió ser el dirigente de referencia en los diez títulos que obtuvo el club de Liniers desde 1993. Cuando faltan cinco meses para que finalice su mandato, anteayer se dio el gusto de ser llevado en andas en el estadio por la obtención del Clausura. "Los festejos duran poco, hasta el lunes o el martes. Después, uno vuelve a los problemas de todos los días", comentó Gámez, de 60 años.
-Cuando entró en el vestuario, después de aquel frustrante Vélez-Arsenal del último Apertura, ¿imaginó que al torneo siguiente serían campeones?
-En aquel vestuario encontré a jugadores que estaban mal, abatidos. Pero éste es un plantel de hombres, por eso lo mantuvimos. No me preocupaba la jugada desafortunada que tuvo Sessa.
-¿Por qué contrató a Miguel Angel Russo y decidió que Alberto Fanessi volviera a las inferiores?
-Estaba programado así: que Fanessi atendiera el fútbol profesional sólo por seis meses y después volviera al semillero que nos da tantas satisfacciones.
-Se nota que es un presidente que se maneja con criterios propios, porque si era por la gente de Vélez nunca hubiera llegado Russo.
-A Russo lo estudiamos y lo analizamos mucho cuando trabajó en otros lugares. Respondía a todas nuestras necesidades y detalles. En él valoramos la experiencia, su moral y la capacidad docente, porque Vélez se nutre de su fútbol amateur, y también la dedicación absoluta. Nos gusta que después de la práctica el técnico siga pensando en su equipo. Debe ser así porque uno le da al entrenador el capital más importante del club.
-En un momento dijo que el hincha de Vélez estuvo a punto de frenar a este equipo con sus críticas. Siendo un dirigente surgido de la tribuna, ¿por qué el simpatizante de Vélez tiene un nivel de exigencia cercano a la intolerancia?
-Hubo gente que nos dijo "por qué Russo". Yo le respondía: "¿Por qué no?". Y nunca hubo una argumentación concreta. Hay una generación que yo la llamo "cosecha 90", que son los más jóvenes; vivieron la década de éxitos y se ponen mal con una derrota. No son como nosotros, cuando décadas atrás nos poníamos felices por empatar de local con un grande. Hay otra diferencia: el hincha viejo quiere al club y a la camiseta; el joven, sólo a la camiseta, es su único ideal.
-¿Qué fue lo que más le gustó del Vélez campeón?
-La personalidad y el desarrollo del juego. También la conducción y la seguridad de Russo. En cada conversación mostraba firmeza. Cuando hubo que reemplazar a un jugador apareció otro que respondió muy bien. Y el día de la consagración, ante Estudiantes, fue el partido soñado: goleamos, jugamos muy bien y la cancha estaba llena de hinchas.
-¿Qué les responde a quienes dicen que Vélez fue favorecido por los árbitros, especialmente por los ocho penales que recibió?
-A Vélez también le cobraron penales dudosos. Por ejemplo, uno ante Racing, que recibió dos penales esa noche. Me tiene sin cuidado, no tiene sentido hablar de eso... Vélez fue el mejor a lo largo de toda la temporada. Creo que el arbitraje argentino es moralmente bueno, aunque se puede equivocar como cualquiera; no hay venalidad ni mala intención. Por eso me parecieron muy groseras las declaraciones del hijo de... , del hijo de nadie, del presidente de Arsenal [Julio Grondona]; le hicieron mal al fútbol. Fueron desafortunadas y me hicieron revivir épocas pasadas. Es grave el mensaje que dejó instalado. [N. de la R.: Gámez se refirió a los cuestionamientos de Grondona a Héctor Baldassi en la derrota de Arsenal ante Gimnasia].
-¿Vélez necesitaba ser campeón para que la televisión lo mantuviera en la escala de equipos grandes, junto con Independiente, Racing y San Lorenzo?
-No, para nada. El título sirvió para que no hubiera comentarios de que Vélez tiene ventajas que no se merece. Vélez en la década pasada obtuvo logros deportivos con mucha inversión y presupuestos altísimos.
-¿Ya quedó atrás el campeonato económico, el que lo obligó a ceder en medio del torneo pasado a Rolando Zárate al fútbol de Arabia Saudita para que jugara un par de partidos?
-El campeonato económico fue el motivo por el que me presenté a las elecciones. Fue una de las cosas más tristes, desgastantes y con sabor amargo, pero era necesario hacerla. Hubo que vender jugadores y tuvimos que prestar miserablemente al "Roly" Zárate. Pero también digo que Vélez, económicamente, ahora está en una situación de privilegio. Tenemos un pasivo controlable. Arriesgamos en busca de Castromán, en mantener a Zárate, en comprar a Fuentes.
-¿Cuántos jugadores debe transferir Vélez para mantener su presupuesto?
-Vamos a ver cómo vienen las propuestas. Se pueden ir uno de alta cotización o dos de mediano valor. Hay charlas, pero nada concreto.
-Mantiene la idea de no vender en el mercado local.
-Sí, porque no queremos potenciar a los que pelean por lo mismo que nosotros.
-¿Habrá refuerzos?
-No, me parece imposible. Hay algunos jugadores que volverán de sus préstamos y habrá que evaluarlos.
-Es el único dirigente que le da entradas y ómnibus a la barra brava. ¿El hincha de Vélez que paga no puede sentirse molesto?
-Esa gente cumple una función. Acá hay una comisión de aliento. Aparte de darles entrada, los tengo adentro de Vélez, quiero verlos. A mí también un día me metieron dentro de Vélez siendo de la barra, y creo que no fue malo. Yo prefiero tenerlos cerca para ver lo que hacen; cuando aparece alguien que no nos gusta le damos salida. Tratamos de que no vengan quienes quieren delinquir.
-Se va en noviembre. ¿Es irreversible?
-Sí. Tengo que ocuparme de mi economía para devolver el dinero que me prestaron los amigos mientras fui presidente.
-¿Qué le deja al club después de tres años de gestión?
-Recuperamos la situación económica. Deportivamente, el club queda en una situación de privilegio por el título conseguido. Vamos a seguir creciendo. Estamos para ser más que el sexto grande.
-¿Quién debería ser su sucesor?
-Guillermo Pizzoglio, el actual vicepresidente primero.



