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Manchester City era un bostezo durante la primera parte del partido contra Crystal Palace, por la segunda fecha de la Premier League, en Selhurst Park, un pequeño estadio ubicado en el municipio de Croydon, al sur de Londres. Enzo Maresca, el entrenador que lucha contra los fantasmas de Pep Guardiola y sus propias creencias, lo tenía decidido: iba a sacar en el entretiempo a Rayan Cherki, el crack francés, de 23 años, un artista de otro tiempo.
Tan incomprendido como admirado, sutil con el balón y despreocupado de otro tipo de labores, es un milagro que en este fútbol mecánico tenga un lugar. El italiano buscaba un revulsivo, algún intérprete que se comprometiera un poco -al menos- con sus compañeros y el espectáculo. El conjunto celeste ganaba 1 a 0 porque tiene a Erling Haaland, ni más, ni menos. El francés era el señalado.
“Estaba jugando muy mal. Cuando Enzo quiso cambiarme, no me gustó nada. Entonces, le dije al entrenador: ‘Dame cinco minutos y ya no tendrás que hacer más cambios’. Yo sabía que de verdad tenía que demostrar que merezco jugar. Tenía que marcar o dar una asistencia. Y lo conseguí”, sostuvo a fines de agosto. Cherki marcó el segundo con una obra colosal, entre bailes a los rivales. Cinco minutos después también marcó el tercero.
Manchester City, al final, se impuso por 4 a 1. “No estaba satisfecho conmigo mismo, y todavía menos al ver al técnico mandar a calentar a un compañero para sustituirme. Me correspondía responder a ciertas dudas que él tenía”, advirtió el crack, que solía ser un suplente habitual con Guardiola y un reemplazo esporádico con Didier Deschamps en la selección.
De hecho, no llegó a completar 90 minutos en Estados Unidos, Canadá y Francia. Actuó en 79 repartidos en 6 partidos. “Todos nos temían y nos derrotamos nosotros mismos”, llegó a decir, contracultural al declarar tanto como cuando tiene la pelota debajo de la suela.

Maresca lo mira de reojo, pero lo pone seguido. Es titular. En esta temporada lleva 9 partidos, 5 goles y 2 asistencias repartidas en cuatro competencias. Por ejemplo: lleva un partido más que Haaland, que en 8 partidos lleva la misma cifra de goles. “Seguro que está contento, su actuación fue muy buena, no por los dos goles, sino por cómo trabajó sin la pelota. Era el encargado de presionar cuando el Palace iba hacia adelante. Fue un partido completo, con y sin balón”, comenta el entrenador.
“Le encanta el fútbol, así que es mucho más fácil trabajar con él. Es Rayan, es... así. Sabemos lo bueno que es, la calidad que tiene. En este momento está ayudando al equipo, y lo hará en el futuro”, aporta. Este domingo, marcó el definitivo en el 3-0 del City en el infierno de Anfield. Otra joya. Y seguramente volverá a las andadas este miércoles, en otro encuentro de Champions frente a PSG, nada menos.
Juega en el centro desde tres cuartos de cancha, en una línea de tres intérpretes, detrás del noruego en un 4-2-3-1. “Se habla de mis gambetas, de mis pases, pero hoy estoy en un rol que me obliga a jugar partidos completos y consolidados. Los que saben de fútbol lo entienden”, asume. En el 4-3-3 que propone Zidane, juega como “falso 8″. Para la gloria francesa, es “casi” titular.
“Durante esta ventana internacional, aprendí a jugar en otra posición, donde tenés que recuperar pelotas, estar presente para las segundas pelotas, no perderla, cuidarla. Es una posición en la que estoy aprendiendo y que me encanta. Con el tiempo, se hará más simple, y asumiré aún más responsabilidades”, asegura. Es un desafiante cambio cultural: transformar su juego sin perder la esencia. Es uno de los pocos jugadores en el mundo que pagan solo la entrada.
¡¡VIVA EL FÚTBOL, CHERKI!! EL FRANCÉS LO DEJÓ DESPARRAMADO A FRIMPONG, DEFINIÓ CON MUCHA CALIDAD Y SELLÓ EL 3-0 DEL CITY VS. LIVERPOOL.
— SportsCenter (@SC_ESPN) October 11, 2026
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Lidera a Manchester City, primero en la Premier League, con 18 unidades. Conduce a Francia, líder en el Grupo A de la National League. Nacido en Lyon, con apenas año y medio en la selección mayor, en la que disputó 18 partidos y convirtió 3 goles, sabe que es el momento del despegue. Hay varios clubes que siguen sus malabares, en tiempos de presión financiera y judicial para el gigante celeste.
“Mayor responsabilidad”, se autoconvence el genio, ambidiestro de profesión. Domina y le pega a la pelota con naturalidad, tanto con la pierna izquierda como con la derecha. Esa presión ya la había marcado Pep en múltiples ocasiones, como ocurrió en diciembre de 2025, inmediatamente después de la victoria de Manchester City por 2 a 0 sobre Brentford, por los cuartos de final de la Copa de la Liga.

Decía el catalán: “Por fuera, cerca del área rival, es un jugador excepcional. Marcó un gol fantástico; un ciego o una ciega pueden darse cuenta, no es necesario ser periodista o entrenador para ver que fue un golazo... Pero en la segunda mitad, Rayan no pudo hacer el trabajo que debía defensivamente; no tenía energía para hacerlo”.
Ahora, juega y trabaja. Tira fantasía y (al menos) hace sombra defensivamente hablando. Mientras tanto, levita. Tanto, que sus movimientos generan una visión secundaria: aunque la pelota va por otro lado, los ojos se posan sobre él. “Soy un jugador de la vieja escuela, puede ser. El fútbol de hoy es menos divertido de ver que antes. Hoy se falla menos, pero se arriesga menos, también. Por eso quiero reavivar esa llama y transmitirla a los niños”, sostiene, mientras hace magia con medias bajas y gestos de un querible villano.



