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Uno de los hechos más curiosos de los últimos tiempos sucedió este sábado durante el partido en el que Rayo Vallecano recibió a Athletic Bilbao por la 8° fecha de la Liga de España, en el estadio de Vallecas, en Madrid. Ese encuentro debió ser suspendido cuando estaba 0-0 porque una parte de los hinchas locales comenzaron a arrojar cientos de avioncitos de papel y pequeñas pelotas de plástico al terreno. También se informó del lanzamiento de otros objetos, incluida una butaca.
Así, cuando se desarrollaba el minuto 13, el árbitro José María Sánchez Martínez interrumpió el juego por primera vez. Los futbolistas se retiraron a los vestuarios y algunos empleados -ya no que no hay personal de limpieza activo- comenzaron a trabajar para despejar el campo, con la intención de reanudar el partido apenas fuera limpiado. Así sucedió, pero volvió a repetirse la escena de la caída de objetos y, después de varias interrupciones, el juez decidió suspenderlo definitivamente.

La protesta no fue espontánea: los aficionados habían repartido indicaciones antes del partido para coordinarla. Ese minuto 13 tenía un significado dentro de sus acciones contra el presidente y propietario del club, Raúl Martín Presa, cuya gestión genera un rechazo importante entre sectores de la afición, describen los principales medios españoles.
Los reclamos no se limitan a los resultados deportivos. Los seguidores de Rayo Vallecano cuestionan la forma en que se administra la institución, el estado de las instalaciones y la atención que reciben distintas áreas del club. De hecho, en julio pasado, la Comunidad de Madrid había suspendido cautelarmente la concesión de uso del estadio después de una auditoría que detectó deficiencias de seguridad, mantenimiento y salubridad, recuerda As. La medida obligó al Rayo a trasladar sus primeros tres partidos como local al estadio de Butarque, en Leganés.

Las peñas y los grupos de seguidores cuestionaron la gestión de Presa y promovieron distintos tipos de protestas, describe el diario El País. También reclamaron medidas por los partidos disputados fuera de Vallecas, mientras algunos abonados impulsaron acciones para recuperar parte del dinero ya pagado.
Este partido frente al Bilbao era el regreso del Rayo a casa por la Liga después de 147 días y la hinchada convirtió esa vuelta en una manifestación contra el presidente. En ese contexto, los avioncitos de papel fueron una acción planificada y no una ocurrencia improvisada. La protesta fue concebida como una acción colectiva y simbólica: miles de objetos sobre el campo en un momento previamente elegido para obligar a detener el espectáculo y hacer visible un conflicto que los organizadores defendieron señalándolo como legítimo y pacífico.
‼️🏟️ SE PARA EL RAYO - ATHLETIC CLUB
— Carrusel Deportivo (@carrusel) October 10, 2026
👉 Los aficiondos comienzan a tirar aviones de papel al campo mientras se disputa el partido pic.twitter.com/ZE7c5tF1t5
Pero la manifestación tuvo rápidas consecuencias: al repetirse los lanzamientos después de cada una de las interrupciones, el árbitro entendió que se no podía continuar jugando con garantías. Así, “las autoridades de LaLiga condenaron el comportamiento por los riesgos para la seguridad”, destaca Reuters, y porque impedía el desarrollo normal de la competición. Entonces, deberán poner nueva fecha para la continuidad del encuentro.
🚨 ATENCIÓN: a modo de protesta, los hinchas del Rayo Vallecano arrojaron principalmente aviones de papel al campo durante los primeros minutos del cruce ante Athletic Club por #LaLigaxESPN y el encuentro fue SUSPENDIDO.
— SportsCenter (@SC_ESPN) October 10, 2026
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En los medios españoles sentencian que los avioncitos de papel hicieron imposible ignorar un conflicto que ya existía y parece exponer una relación rota por completo entre fanáticos y su líder. Rayo Vallecano es un club profundamente ligado a Vallecas, un barrio popular de Madrid, y para gran cantidad de sus hinchas, el equipo no es sólo un club deportivo, sino parte de su identidad barrial. Por eso, la discusión sobre el estadio y la gestión de la institución tiene una dimensión que ya excedió al fútbol.




