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SANTA FE.- La reanimación de River encontró en su visita a esta ciudad otra vital bocanada de oxígeno. Y si bien la victoria por 2 a 1 sobre Colón resultó exagerada porque los locales acumularon merecimientos como para aspirar al empate, el conjunto de Núñez volvió a afirmarse sobre una actitud combativa, comprometida con una imagen renovada y más confiable. Si bien el partido se ensució sobre el final por una prolongada interrupción cuando los hinchas sabaleros, disconformes con el arbitraje de Oscar Sequeira, quisieron invadir la cancha, el triunfo les permitió a los millonarios fortalecer su reacción.
Aquella primera etapa entretenida y repleta de emociones se encaprichó con los méritos y le dio la espalda a Colón. Porque fueron los santafecinos los que asumieron el protagonismo del encuentro y dispusieron de más y mejores situaciones de gol... pero River se retiró al entretiempo injustamente en ventaja. Para redondear este 2-1 parcial y mentiroso en favor de los millonarios, el oportunismo y la justeza de Fernando Cavenaghi resultaron decisivos. En él hay que apoyarse para intentar explicar un juego que casi siempre estuvo controlado e impulsado por la actitud ambiciosa de los locales, que decidieron volcar sus ataques por la derecha para desequilibrar con frecuencia las fragilidades defensivas de Ricardo Rojas.
Enseguida, advirtió Fuertes con un cabezazo que obligó a Costanzo. Las grietas de Rojas potenciaron la dinámica que los sabaleros les imprimieron a sus avances por la derecha, a través de las subidas de Martínez y los encuentros entre Carignano y Moreno y Fabianesi. Crosa se desdoblaba en la marca para intentar cubrir muchos metros, y lo mismo intentaban hacer Pereyra y Coudet en el medio, aunque se descubrían desbordados por la presión de ese Colón azuzado por la reciente eliminación de la Copa Sudamericana, ante Boca, que lo obligó a replantear sus objetivos.
Pero en medio de la marea rojinegra surgió la perfecta habilitación de Pereyra hacia Cavenaghi -Diego Reynoso estaba enganchado - para que el delantero castigara a Tombolini. Colón pagaba su adelantamiento como argumento defensivo y, desde ya, la voracidad de un atacante letal. Pero claro que los locales, rápidamente, consiguieron emparejar las acciones con un fantástico tiro libre de Gabriel Migliónico, que casi no tomó carrera para sacar un exquisito zurdazo que se colgó de un ángulo.
Desde la paridad, Colón acentuó su dominio. Y el partido trepó en electricidad porque River, aunque con ataques esporádicos, no se resignó a ocupar un lugar secundario. Claro que para ser más peligroso le faltaba otro compromiso por parte de Ludueña y Ferreyra, muy discontinuos. Entonces, los locales merodearon la segunda conquista: primero, Ameli rechazó sobre la línea, y después, Sequeira acertó al anularle un tanto a Reynoso que estaba apenas adelantado. Entonces, antes del final de la primera etapa, otra vez cobró validez aquel adagio que advierte que los goles que no se convierten en el arco de enfrente se sufren en el propio... Porque a la salida de un córner de Coudet, Ameli respondió con un cabezazo que Tombolini sólo rechazó a medias y el pescador Cavenaghi, en el lugar exacto, cambió por gol.
El dominio de Colón continuó en la etapa final, pero mermó su peligrosidad. Y en las ocasiones que dispuso, falló en la definición. Sólo Héctor González, después de los 18 minutos de interrupción, sacó un zurdazo que pegó en el travesaño. River opuso despliegue y tesón para desbaratar varios pasajes del asedio sabalero que, como mínimo, lo habían habilitado a Colón para creer en el empate.
Por distintas razones, esta vez le tocó quedarse afuera del banco de suplentes al volante Javier Mascherano. El buen momento de Osmar Ferreyra, la recuperación de Luis González y la rotación que aplica el técnico Pellegrini en el plantel fueron tres de los motivos.
El plantel millonario regresó a Buenos Aires ayer mismo, luego de la victoria ante Colón, en un vuelo charter. Los jugadores tendrán hoy el día libre, algo que no sucedía desde el domingo 14 del mes último, y volverán a las prácticas mañana, a las 10, en el predio de Ezeiza.
El volante Marcelo Gallardo sigue con la recuperación de una distensión de ligamentos en la rodilla derecha. El médico, Luis Seveso, evitó dar precisiones, pero se estima que podría volver antes de fin de mes, ante Libertad, por los cuartos de final de la Copa Sudamericana.
El mediocampista uruguayo Javier Delgado, de Colón, acumuló en el cotejo de ayer, frente a River, la quinta amonestación. De esta forma, se perderá el próximo encuentro del conjunto sabalero, que será frente a Quilmes, como visitante, por la 10a fecha del torneo Apertura.
Montenegro reemplazó en el entretiempo a Daniel Ludueña, que se retiró con un fuerte esguince en el tobillo izquierdo.
River consiguió anoche su primera victoria como visitante en el torneo, además de ganar el segundo partido consecutivo.
Por segunda fecha consecutiva Cavenaghi anotó dos tantos. Antes, Olimpo lo había sufrido. En total, ya suma seis en el torneo y es el goleador del Apertura.
Cuando Sequeira expulsó a Tombolini, Bauza ya no tenía cambios para hacer; entonces, Reynoso se puso el buzo y ocupó el arco por ocho minutos.
Colón no perdía en su cancha desde el 2 de marzo último, justamente ante River y por 2 a 0. Encadenaba 13 partidos sin derrotas por torneos locales.



