River y Pep Guardiola: las tres situaciones que conectaron al DT del City con el club de Núñez

Pep Guardiola y las conéxiones con River
Pep Guardiola y las conéxiones con River Fuente: AFP
Gustavo Yarroch
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22 de mayo de 2018  • 23:59

A River y a Josep Guardiola los une algo más que el mismo paladar futbolístico de fútbol ofensivo y respeto por la pelota. Los hinchas de River conocen de Guardiola mucho más que Pep sobre el club de Núñez, pero al exitoso técnico del Manchester City no le resulta para nada ajena la camiseta de la banda roja. Más bien, todo lo contrario. Por lo pronto, hay tres situaciones o circunstancias puntuales que en los últimos trece años supieron conectar de algún modo al entrenador más cotizado del mundo con uno de los dos clubes más grandes de la Argentina.

1. Transcurría el año 2005 cuando el nombre de Guardiola comenzó a circular con fuerza en Núñez como posible refuerzo de River. Pep, que había realizado la mayor parte de su carrera como mediocampista central en el Barcelona, venía de jugar en el Al-Ahli de Qatar durante dos temporadas. La experiencia en Doha le resultó más rica desde lo personal que desde lo deportivo. Al margen de eso, tenía una cosa en claro: su deseo era experimentar en alguna otra liga, después de haber pasado anteriormente por dos clubes italianos: Brescia y Roma. Y luego de entrenarse durante una semana con el Manchester City, el mismo club que ahora dirige, desistió de la chance de quedarse en Inglaterra y le surgió la posibilidad de venir a la Argentina para jugar en River. César Menotti le recomendó su nombre a José María Aguilar, entonces presidente de River, y hubo charlas que finalmente no prosperaron. "A Guardiola le interesaba la posibilidad de jugar en River, pero no pudimos ponernos de acuerdo en el aspecto económico", afirma a LA NACION un importante dirigente de River de aquella época. El destino quiso que Guardiola terminara acordando su desembarco en un club menor de México, Dorados de Culiacán, seducido porque el técnico de ese equipo era el español Juan Manuel Lillo, uno de sus referentes y hermano ideológico de Pep.

Pep Guardiola cuando ficho para Dorados de Culiacán
Pep Guardiola cuando ficho para Dorados de Culiacán

2. En 2006, y ya retirado del fútbol, Guardiola vivió in situ uno de los Superclásicos más felices de los últimos 20 años para River. Fue en el Monumental, y Pep lo vivió desde una de las plateas de la emblemática platea San Martín, conocida por su histórica exigencia. Guardiola había llegado al país acompañado por el también español David Trueba, amigo de Pep y reconocido director de cine, escritor y guionista, según recuerda el periodista Vicente Muglia en su libro "Che Pep". Desde su asiento de madera, Pep disfrutó de una gran actuación tanto de Gonzalo Higuaín como de Fernando Belluschi, y observó no sin asombro el espectáculo que se vivió en las tribunas, gozosas por un triunfo que le permitió a River cortarle a Boca un invicto de 22 partidos. "Recuerdo que, al ver a la gente de River cantar y saltar, Guardiola le dijo a una persona que estaba al lado de él: ´´¡Qué ambientazo!", evoca Martín Salto, un cuarentón hincha del "millonario" al que la casualidad lo hizo sentar aquella tarde al lado del entrenador que doce años más tarde es considerado el mejor del mundo.

El 8 de octubre de aquel año, tres meses después de que Italia se consagrara campeón mundial en Alemania al vencer en la final a Francia, aquel River que dirigía Daniel Passarella le ganó 3 a 1 al Boca de Ricardo La Volpe, un técnico muy respetado por Guardiola, especialmente por considerarlo un eslabón muy importante de la escuela del fútbol mexicano en la que la salida limpia desde el fondo es poco menos que una ley. Gonzalo Higuaín, el Pipita, adelantó a River, Rodrigo Palacio marcó el empate parcial, el Pipita volvió a poner arriba a River y Ernesto Farías marcó el gol del resultado definitivo.

La formación que puso Passarella aquel domingo fue con: Juan Pablo Carrizo; Eduardo Tuzzio, Cristian Nasuti, Federico Lussenhoff, Federico Domínguez; Paulo Ferrari, Fernando Belluschi, Nicolás Domingo, Víctor Zapata; Gonzalo Higuaín y Ernesto Farías. Para Boca, en tanto, jugaron: Aldo Bobadilla; José María Calvo, Matías Silvestre, Daniel Díaz, Claudio Morel Rodríguez; Pablo Ledesma, Fernando Gago, Neri Cardozo, Jesús Dátolo; Rodrigo Palacio y Martín Palermo.

3. La tercera circunstancia que vincula a Guardiola con River hoy es motivo de tristeza y nostalgia para el entrenador record del Manchester City, con el que viene de ganar la Premier League después de obtener nada menos que 100 puntos por primera vez en la historia de la Liga inglesa. Sergi López, un amigo y excompañero de Pep en las divisiones inferiores del Barcelona que murió en noviembre de 2006, era hincha fanático de River y solía viajar con frecuencia a Buenos Aires para ver al equipo en el Monumental.

Las anécdotas y las vivencias que le supo contar Sergi López hicieron que Guardiola estuviera al tanto durante bastante tiempo sobre las cuestiones relacionados con River tanto dentro de la cancha como en las tribunas. López solía cantarle a Guardiola las canciones que la hinchada de River entonaba en el Monumental y eso le despertaba sonrisas al técnico. "Otra persona que solía hablarle de River a Guardiola es Javier Mascherano. Pep tiene una gran pasión por el fútbol argentino y Mascherano le habló de River más de una vez", afirma la periodista Verónica Brunati, quien suele tener contacto con Guardiola.

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