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MENDOZA.- Atlético Rafaela jugó a lo campeón, como lo debía hacer si pretendía conseguir el festejo supremo de alcanzar la primera división del fútbol vernáculo. Jugó a lo campeón porque revirtió un marcador adverso (0-2) ante San Martín, con un hombre menos (por la expulsión del capitán Lucas Bovaglio), sacó fuerzas para triunfar por 3 a 2 y adjudicarse el torneo Clausura de la primera B Nacional, logro que sumado al anterior título en el Apertura le dio el pase directo al fútbol grande de los domingos, por primera vez en su historia.
La alegría de los hinchas de Rafaela, que llegaron a esta ciudad en unos 30 ómnibus, fue tan grande que cuando aún restaban dos minutos para el final del partido invadieron el campo, por lo que el árbitro Daniel Giménez terminó suspendiéndolo. Fue así que el césped se tiñó de celeste y blanco y, curiosamente, el festejo estuvo acompañado por los aplausos del público mendocino.
En la primera mitad, Rafaela pareció sorprendido por el ímpetu del conjunto local y se desordenó. San Martín copó todo el terreno y se puso rápidamente en ventaja, a los 9 minutos, con un golazo de Coria (un derechazo desde fuera del área grande).
El conjunto visitante no logró despojarse de su ansiedad y a los 16 minutos padeció otro golpe: Nasta, capitán de San Martín, aumentó la ventaja de cabeza, tras las dudas de la defensa santafecina.
San Martín continuó con el predominio en el campo de juego. Incluso, hasta los 30 minutos el campeón no consiguió pasar la mitad de cancha. Pero a partir de allí, y quién sabe por qué, el dominio mendocino comenzó a disminuir llamativamente. El equipo visitante se ordenó y logró la solidez que hasta el momento no había exhibido. El match se equilibró y las acciones de riesgo ya no fueron solamente de San Martín.
Y a los 41, Filosa concretó el descuento, de derecha, tras un centro de Zanabria. Fue el golpe anímico -y tranquilizador- que necesitaba Rafaela para retirarse al descanso con la ilusión renovada.
Como era previsible, en la parte final el visitante salió con los dientes apretados e impuso su juego. Y para aumentar la carga emotiva del partido, a los 4 minutos igualó Forestello, tras un centro de Filosa.
Cuando parecía que el camino hacia la victoria estaba abierto para Rafaela, el conjunto albiceleste sufrió la expulsión ya citada de Bovaglio, a los 10, por una dura infracción a Zárate. Todo las ilusiones se derrumbaron de golpe...
Pero Rafaela sacó a relucir su enorme corazón de campeón y con los ingresos de Gandín y Marczuk el conjunto tuvo más aire y movilidad. Y precisamente por una combinación entre estos dos, Rafaela consiguió, a los 43, el desahogo final: Gandín, el héroe de la tarde, empujó debajo del arco una asistencia de Marczuk, para desatar la locura santafecina.
Después llegó la bochornosa invasión de los casi 1500 hinchas santafecinos, que se unieron a los torsos desnudos de los jugadores y a la emoción del DT Cachín Blanco. Un festejo eufórico, pero que no mereció interrumpir el partido que le dio un bien merecido ascenso a Rafaela.
SANTA FE.- Mientras en Rafaela miles de simpatizantes de Atlético se volcaban a las principales avenidas para celebrar el ascenso a primera división, en Franck, 45 kilómetros al oeste de esta capital, César Carignano, el goleador de Colón, se sumaba al festejo. "Querés que te diga la verdad, estoy reloco. Esto es impresionante", señaló a LA NACION el delantero, nacido en Freyre, provincia de Córdoba, y simpatizante del conjunto rafaelino.
Carignano siguió el cotejo por televisión desde la concentración del plantel santafecino, en un hotel de esa localidad.
"Es una alegría que el club que uno quiere ascienda al fútbol de primera. No me imagino yendo a esa cancha de Rafaela y jugar en primera división. Es algo soñado", añadió.
SANTA FE.– Mientras en Rafaela miles de simpatizantes de Atlético se volcaban a las principales avenidas para celebrar el ascenso a primera división, en Franck, 45 kilómetros al oeste de esta capital, César Carignano, el goleador de Colón, se sumaba al festejo. "Querés que te diga la verdad, estoy reloco. Esto es impresionante", señaló a La Nacion el delantero, nacido en Freyre, provincia de Córdoba, y simpatizante del conjunto rafaelino.
Carignano siguió el cotejo por televisión desde la concentración del plantel santafecino, en un hotel de esa localidad.
"Es una alegría que el club que uno quiere ascienda al fútbol de primera. No me imagino yendo a esa cancha de Rafaela y jugar en primera división. Es algo soñado", añadió.




