"Si el partido hubiese seguido, habría sido peor para River"

Ariel Carreño, de 22 años, brilló en Mar del Plata; "puedo ser el número 9 que estaba buscando Boca", sostuvo
Ariel Carreño, de 22 años, brilló en Mar del Plata; "puedo ser el número 9 que estaba buscando Boca", sostuvo
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28 de enero de 2002  

MAR DEL PLATA.- La vida gira, tiene sus ciclos. Días atrás, el rostro de Ariel Sebastián Carreño pasaba inadvertido entre el séquito de fieles xeneizes que seguían de cerca el trabajo de Boca en la pretemporada realizada en Tandil. El ejército de biromes y cámaras fotográficas rodeaban cuándo no, a Juan Román Riquelme, Guillermo Barros Schelotto, Chicho Serna... Pero el pibe nacido hace 22 años en Córdoba capital ni sentía el asedio.

Ahora las cosas van a cambiar. Los hinchas no olvidan nunca a un protagonista que le hace pasar vergüenza a River. Menos, después del baile que Boca le dio al equipo de Ramón Díaz , vengando por 4 a 0 la caída por penales en la Copa Desafío, disputada hace cinco días en Mendoza, y adueñándose de la Copa Revancha.

"Estoy muy contento; fue mi primer Boca-River oficial y lo recordaré por siempre. Pero lo más lindo es que mi mamá, Amalia, cumplió años y me pidió que hiciera un gol. Pero como la quiero un montonazo decidí regalarle dos. Creo que si el partido hubiera seguido el resultado habría sido peor para River ", contó Carreño.

Atrás quedaron los días de exilio en Chacarita, allá por la temporada 1999/2000, cuando debió mudar sus ilusiones de primera división a San Martín porque Boca no tenía lugar para él. El presente parece ser otro. Trata de no embalarse, porque sabe que el apurado se tropieza. Igual que Mostaza Merlo, DT de Racing, va de la mano del paso a paso. "Puedo ser el número nueve que estaba buscando Boca. Eso lo verá Tabárez. Los titulares son Guillermo Barros Schelotto y Delgado, pero el técnico sabe bien que hay jugadores que los pueden reemplazar sin problemas. Yo trato de sumar en el grupo. Soy uno más y punto. Es bueno convertir dos goles, haber jugado bien, pero no hay que volverse loco."

La platea descubierta del estadio José María Minella ya parecía un campo de batalla cuando Carreño sacudió una vez más la red y puso el 4 a 0. El éxtasis, la alegría incontrolable lo llevaron a festejar el tanto con el línea Ernesto Taibi, su comprovinciano. Lo abrazó, rió -más tarde hasta le regaló la camiseta- y eso desató la furia de Eduardo Coudet, que lo tomó como una cargada. "Cuando ellos nos ganaron por penales, porque el partido terminó 1 a 1, salieron gritando para la tribuna de Boca y nadie dijo nada. Le regalé la camiseta mía al línea porque es cordobés. Se me ocurrió eso y no hay que dar tantas vueltas", precisó.

-¿Eran conscientes de lo que ocurría en las tribunas?

-Veíamos que pasaba algo. Después, todo se agravó y Baldassi suspendió bien el partido. Me dio lástima que la gente se agrediera de tal manera, pegándose, tirándose butacas. Fue lamentable.

-¿Por qué en los superclásicos casi siempre hay incidentes?

-Es un problema social. Me dijeron que los de River comenzaron a hacer disturbios, a querer robar banderas de Boca. Tal vez vieron que su equipo perdía por goleada y quisieron detenerlo de alguna manera. Me parece que debió haber más seguridad en las tribunas.

Algunos hinchas, tal vez demasiado osados, comenzaron a comparar a la velocidad y la gambeta de Carreño con Claudio Caniggia. "No creo que sea como Caniggia. Recién estoy aprovechando mi oportunidad para mostrarme. Ya veo que si no juego otra vez así me matan . Estoy contento, porque veníamos con muchas ganas de demostrar que el partido que River nos había empatado lo hizo de casualidad y por suerte todo salió a nuestro favor.

-¿River los subestimó?

-No creo. Ya una vez los pibes le ganaron 2 a 1 a River (NdR: febrero de 2000) y después Ramón Díaz renunció. Además, si bien jugaron varios juveniles, algunos tienen bastante experiencia, y sabemos cómo hacer respetar la camiseta de Boca.

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