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Derrumbar los sueños millonarios parece ser su mandato en el fútbol argentino. Su romance con el gol crece cuando River aparece en escena. Se agiganta la imagen del paraguayo Derlis Soto, de 28 años, y se transforma en una pesadilla para la gente de Núñez.
El 10 de diciembre de 2000 (River 1 v. Huracán 1) y el 5 de junio de 2001 (Huracán 3 v. River 2) serán las fechas que quedarán en el recuerdo de Soto, ya que en ambas oportunidades conectó sus mejores pases con la red y finalizó con las esperanzas de River de ganar un título.
"Somos conscientes de que el año pasado ayudamos a Boca y este a San Lorenzo, pero ya está, simplemente hicimos lo que teníamos que hacer: sumar puntos. Nos jugábamos cosas importantes y no pensábamos a quien le estábamos dando una mano", dijo el delantero paraguayo, que juega en el equipo de Parque de los Patricios desde junio del 99.
Y continuó: "No hay que olvidarse de que San Lorenzo no va a salir campeón porque Huracán le ganó a River, sino porque está haciendo las cosas muy bien y hace diez fechas que no pierde. San Lorenzo va a salir campeón por méritos propios".
Pero el enfrentamiento ante River no fue uno más, porque los días previos al match se comentaba que Huracán le iba a facilitar las cosas al equipo de Américo Gallego."Estábamos tranquilos más allá de lo que pedía y decía la gente. Es cierto que mucho se habló durante la semana, pero uno siempre sale a ganar. No es fácil escuchar a tu hinchada que te pide que ganes o pierdas, pero somos profesionales y estamos al margen de los pedidos. Además, cuando terminó el partido, fue más la gente que festejaba que la que estaba triste. Sacando a los de River, claro."
El festejo desenfrenado del tercer gol de Soto marcando un dos con sus dedos despertó algún malestar en la gente de River. Para explicar la situación el paraguayo logró una fusión perfecta: la timidez y la picardía que lo caracteriza.
"Esto de lo goles a River son circunstancias del juego, son recuerdos muy lindos que me van a quedar a mí. Algunos malinterpretaron el gesto que hice después del tercer gol. Sólo fue la "v" de la victoria.
"Además fue una casualidad que estuviese la gente de River detrás de esa tribuna. Si ellos están dolidos les pido perdón, no quise hacerles daño con ese gesto."
La sonrisa cómplice final lo dice todo y como él argumenta: "Esto es sólo un juego".



