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DAEGU, Corea del Sur.- "Me sentí feliz en la cancha. Este es el sueño por el que uno trabajó desde que arrancó en esta profesión." Ese cosquilleo del debut no dejó secuelas en su tarea. Ese nerviosismo lógico de los grandes acontecimientos no perturbó a Angel Sánchez, que se fue muy contento por su actuación. El árbitro argentino cumplió en su presentación en la Copa del Mundo, donde esta madrugada dirigió en la victoria de Sudáfrica ante Eslovenia por 1 a 0. Tarea criteriosa, sobria, congruente con la elite futbolística.
Se lo vio sereno desde el ingreso, cuando apareció en escena junto con los equipos y sus asistentes de línea: un viejo conocido, como su compatriota Jorge Rattalino, y el árabe Ali Al Traifi. Todos inmutables, con impecable vestimenta roja.
Como propulsado por la ansiedad de la presentación, Sánchez se mostró activo, movedizo de principio a fin; desde la primera intervención, una infracción al sudafricano Zuma al minuto de juego, hasta la conclusión del match.
El juez siguió de cerca las acciones y se mostró firme en los fallos. En beneficio de su tarea, el cotejo no le creó mayores inconvenientes. No se vieron roces desmedidos ni jugadas controvertidas. "Fue un partido sin muchas complicaciones. Más allá de algunas quejas de los jugadores de Eslovenia y del DT, que tuve que expulsar, ambos equipos colaboraron para que sea un encuentro tranquilo", dijo Sánchez en una charla con LA NACION.
El idioma tampoco resultó un obstáculo para Sánchez. Cada vez que fue necesario habló con los protagonistas en inglés. Si no, un buen gesto clarificó la situación. Las estadísticas arrojaron cifras concretas: Sánchez sancionó 36 infracciones; 20 en favor de Sudáfrica, y 16 para Eslovenia. Además, mostró siete tarjetas amarillas; cuatro para el conjunto europeo, y tres para los africanos.
Sólo pequeños contratiempos se le presentaron en el trato con los eslovenos. Un poco por fastidio, otra pizca por impotencia, los reclamos se sucedieron. Y la tensión alcanzó un pico máximo cuando promediaba el segundo tiempo. El capitán Ceh le recriminó airadamente por una fuerte entrada de Mokoena. El juez, en uno de los pocos deslices, ignoró la falta y amonestó al esloveno. Varios futbolistas rodearon a Sánchez. La ebullición duró contados segundos y el árbitro impuso respeto.
Antes, harto por los reclamos del DT Srecko Katanec, que discutió con el cuarto árbitro, el holandés Jan Wegereef, Sánchez expulsó al DT, que vio una buena parte de la etapa final desde los palcos.
Del otro lado de la raya de cal, Rattalino, que debutó en el partido inaugural entre Francia y Senegal, secundó sin fallas a Sánchez. "Tal vez, la jugada más complicada fue un off-side de McCarthy, pero que la resolvió bien Jorge (por Rattalino)", comentó Sánchez.
Cuando terminó el partido, se acercó el veedor de la FIFA y felicitó al árbitro. "Ojalá pueda dirigir otro encuentro en la primera rueda o en los octavos de final. Ojalá", fue el nuevo deseo de un correcto Angel Sánchez.



