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El reconocimiento, por no decir la fama, llega sin avisar. De la noche a la mañana. En un abrir y cerrar de ojos. Y la adaptación a ese nuevo estado puede llevar días, semanas, meses o, incluso, años. Sebastián Palacios, el joven jugador de Boca que sorprendió en el inicio del semestre, está transitando el camino que lo llevará a asimilar el lugar que hoy le toca ocupar, el de la exposición.
Dueño de un timidez perceptible, Palacio nació el 20 de enero de 1992, en Juan Bautista Alberdi, Tucumán. Sus primero pasos en el fútbol los hizo en el Club Infantil Los Loncitos, que pertenece al Club Social y Deportivo Marapa de su ciudad natal. Desde que llegó a Boca, vive en la pensión del club. Incluso, tras el debut en primera (en enero de este año, ante Racing), no abandonó la pieza que lo hospedó en los últimos años.
Mide 1,63 metros, pesa 63 kilogramos y se destaca por su rapidez. Desde la pretemporada, sorprendió a Carlos Bianchi, quien lo utilizó de titular en más de una ocasión. Explotó en el encuentro ante Atlético de Rafaela, cuando ingresó en el segundo tiempo y tiro en el centro que derivó en el empate xeneize. Ahora, se recupera de una molestia física que sufrió en el entrenamiento.

En diálogo con BocaJuniors.com.ar, el juvenil contó su reciente visita a Tucumán, donde fue recibido como un héroe. "Mis viejos me esperaron en el aeropuerto de la capital. En el viaje a mi ciudad, que dura más de una hora, mucha gente me saludaba desde los costados de la ruta. Cuando estábamos llegando a Alberdi, había policías esperando. Yo pensé que era por un accidente, pero no. Me entraron en un autobomba", reveló.
"No me lo esperaba. Trato de disfrutar el día a día y me entreno para cuando tenga la posibilidad de jugar". Seba Palacios, de a poco, empieza a comprender que todo esto no es un cuento de hadas.


