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ROSARIO.- Tarde o temprano, el fútbol suele ser justo con aquellos equipos que, más allá de sus errores, sus limitaciones o su falta de contundencia, tienen la predisposición de buscar la victoria.
Al menos, ayer decidió premiar a Rosario Central, que supo asumir el rol protagónico que su gente le exige siempre, y mucho mas en condición de local. Por eso, en un partido de trámite mediocre, donde Estudiantes fue un canto a la mezquindad, la aparición de un goleador de jerarquía como Paulo César Wanchope fue la diferencia que existió entre uno y otro. El 1 a 0 final terminó siendo justo y castigó a los dirigidos por Simeone.
Central tomó la iniciativa desde el arranque. Con buena circulación, con las subidas de Cristian Villagra por el sector izquierdo, pasó a jugar decididamente en terreno rival. Intentaba jugar en todo el ancho del terreno, y su constante presión ahogaba permanentemente a Estudiantes, que no podía cruzar la mitad de la cancha.
El conjunto platense formó una doble línea defensiva, y José Sosa, el volante creativo, estaba ocupado más en defender que en generar juego.
A partir de los veinte minutos, Estudiantes logró salir del ahogo, y peleó el medio campo con mayor enjundia. Sus armas ofensivas se limitaban a disparar de media distancia, casi sistemáticamente, pero en ningún momento logró llevar peligro, a excepción de una corrida de Pavone.
Estudiantes puede tener como atenuante la ausencia de su estratega Juan Sebastián Verón, pero, si Simeone no aporta variantes ofensivas, los laterales no se sueltan por sus sectores y entre la zona de volantes y los delanteros hay una hectárea de diferencia, todo se hace cuesta arriba.
Central volvió a tomar el control, desde el andar de Darío Conca, que además contó con dos intervenciones que el arquero platense Mariano Andujar resolvió notablemente, cuando sus envíos llevaban destino de gol.
El local salió con todo en el complemento. Siguió dominando las acciones, pese a que Estudiantes se sacudió en parte la modorra que había caracterizado su andar del primer tiempo.
Andujar siguió mostrando seguridad, y era la resistencia final que sostenía el empate, a partir de algunas intervenciones acertadas. Inesperadamente, si es que este adjetivo vale para describir un partido de fútbol, Estudiantes pudo llevarse la victoria. Pero una intervención notable del arquero canalla Juan Ojeda impidió el grito de Pavone, tapándole un mano a mano a los 25 minutos.
Central no se intimidó con esa situación y no volvió a insistir en ataque. Y supo que en este tipo de encuentros cerrados, en donde sobrevuela esa ley del potrero que reza que quien hace el gol gana, tendría una oportunidad más. Wanchope, que lleva convertidos tres goles en el Gigante, apareció saltando más alto que sus rivales y con un cabezazo preciso, esquinado, marcó el gol de la victoria, al conectar un centro de Germán Alemanno.
Wanchope, que en varios pasajes había estado desconectado de sus compañeros, mostró sus credenciales de futbolista de rango internacional. Y en el fútbol argentino hoy es una ventaja que pocos equipos pueden aprovechar. Central lo hizo y dejó a Estudiantes en terapia intensiva .
8 son los partidos que acumula Estudiantes sin vencer a Rosario Central (cuatro derrotas y cuatro empates). El último triunfo, el 3 de noviembre de 2001 (2-1).
Diego Simeone y su ayudante, Nelson Vivas, se abrazaron con el Kily González, con el que compartieron muchos años en la selección.
Muy molesto, José Luis Calderón se fue derecho al vestuario cuando lo reemplazó Ezequiel Maggiolo, a los 26 minutos del segundo tiempo.
El delantero Marco Ruben amaneció ayer con fiebre y se retiró a su domicilio particular. Su lugar lo ocupó Vitti, de discreta actuación.



