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A mediados de enero último emprendía el camino más duro. El regreso de Ariel Ortega a Buenos Aires para comenzar un intensivo tratamiento por su adicción al alcohol, después de la fuerte recaída que sufrió en el primer día libre de la pretemporada, movilizaba a todo River. El Burrito se despedía de sus compañeros en Mar del Plata para desandar un sendero que todos aspiran que no vuelva a transitar. La decisión de Daniel Passarella estaba tomada: no puede volver a entrenarse hasta que no tenga el alta de los especialistas.
El resumen del reciente derrumbe de Ortega no es casual, ya que una serie de desencuentros y confusiones se esconden detrás de la inscripción del delantero jujeño en la AFA por parte de Newell’s, entidad en la que se desempeñó antes de pasar a River. En un principio se pensó que la institución del Parque Independencia intentó sacudir el mercado del fútbol local y anotó al Burrito con el propósito de efectuar alguna futura gestión y, tal vez, volver a integrarlo al equipo dirigido por Nery Pumpido. Sin embargo, se presume a partir de las informaciones que filtraron algunos dirigentes todo nació de un pedido del futbolista, tras una supuesta negativa de Passarella para permitirle su vuelta a los entrenamientos.
Cuando los dirigentes se enteraron de la noticia comenzaron a hacer averiguaciones acerca del origen de esta inscripción sorpresiva. Los llamados a Rosario fueron constantes y a partir de entonces comenzó a circular la versión de un supuesto conflicto entre el entrenador y Ortega. Al parecer, el jujeño le solicitó al Káiser un permiso especial para volver a entrenarse, pero como no obtuvo una respuesta positiva le pidió al presidente de Newell’s, Eduardo López, que lo inscriba para contar con la alternativa de poder jugar para el conjunto rosarino en el Clausura que comenzará esta noche.
Por diferentes medios, LA NACION intentó comunicarse con el futbolista, pero no pudo encontrar una explicación en forma directa. Se debe consignar que a través de algunos allegados se encargó de negar el trascendido. Es más, el Burrito habría manifestado que si no tiene posibilidades en River no jugará en otro equipo y dejará definitivamente la práctica profesional del fútbol.
La idea de dar de baja a Ortega de la lista de buena fe del torneo Clausura para sumar un nuevo refuerzo siempre fue desestimada por el lado de River. El jujeño, después de una recaída en el tratamiento por su adicción al alcohol, continúa el proceso de recuperación –la terapia es ambulatoria– y no hay una fecha exacta para que obtenga el alta de los especialistas.
Newell´s anotó al jugador y Passarella se enteró enseguida, pero el técnico de River descartó que el Burrito pueda regresar a Rosario. "En un mes esperemos que vuelva a entrenarse con normalidad", destacó.
En diálogo con la radio La Red, Passarella aseguró que Ortega continuará en River, pese al flamante interés de Newell´s por contratarlo nuevamente. "No tenemos intenciones de que se vaya. En un mes esperemos que vuelva a entrenar con normalidad, sabemos que primero se tiene que poner bien, pero estará en la lista del campeonato y la Copa", destacó el entrenador.
Passarella fue sancionado con cuatro partidos por su expulsión frente a Vélez en la última fecha del Apertura, pero el castigo es redimible por el pago de una multa y por eso pasado mañana estará en el banco de los suplentes frente a Lanús.


