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Y una noche volvió El Bambino Veira a San Lorenzo. En un Nuevo Gasómetro que vibró y aplaudió por el regreso del técnico que sacó campeón al equipo en aquel inolvidable torneo Clausura 1995, el hombre se emocionó con un caluroso recibimiento. Ocho años después, Veira ocupó el banco de los suplentes en una noche lluviosa y algo fría, que corrió a la gente de las tribunas, bastante despobladas: hubo 8000 espectadores, aproximadamente.
"Estoy emocionado, no puedo hablar, discúlpenme", dijo, con la voz entrecortada y los ojos brillosos, apenas el público se puso de pie para ovacionarlo cuando apareció en el campo de juego. "Y de la mano del Bambino, todos la vuelta vamos a dar...", rugió el estadio mientras Veira extendió los brazos para saludar a su gente.
Lejos quedó aquel último partido que el Bambino dirigió en el Ciclón, en el Apertura 96, cuando el equipo cayó con Banfield por 1 a 0 y renunció en la primera fecha. Eso ya es historia vieja y anoche Veira disfrutó y sufrió como otras tantas veces.
Apenas ocupó el vestuario, llevó adelante una oratoria arengando a los jugadores, según confió un integrante del cuerpo técnico. "Estaba eufórico y motivó a los jugadores. Se lo vio muy enchufado", contó.
En los primeros minutos del partido, el entrenador se mantuvo firme a un costado del campo de juego; dio muchas indicaciones y, en ocasiones, superó los límites del corralito para meterse dentro de la cancha. Situación que obligó al juez de línea a advertir a Veira y reubicarlo en el banco.
Mientras, los hinchas de Quilmes contraatacaron con cánticos que hicieron alusión a los problemas judiciales que el DT tuvo en el pasado.
Veira, con un impecable saco azul, permaneció más pensativo en el segundo capítulo, como si analizara cada jugada en detalle. Incluso, le dio muchas indicaciones a Ezequiel Lavezzi.
"Me voy conforme, hay mucho por trabajar; jugamos contra un rival duro e hicimos un partido respetable", dijo el DT en el final, luego de que el equipo registrara un empate en el arranque del cuarto ciclo en el club. Antes, Veira había cosechado tres victorias en sus distintos debuts: en 1983, venció 3-2 a Juventud Antoniana; en 1987, derrotó 1-0 a Racing, de Córdoba, y en 1992, le ganó 2-1 a Independiente.
Al final ,Veira, que hoy firmará su contrato por un año, se marchó rápido entre el cariño de la gente. Esa que desde hace un par de semanas pedía a gritos por su regreso.
Rafael Savino, vicepresidente primero de San Lorenzo, aseguró que frente a Boca, el 16 del actual, por la siguiente etapa de la Copa Sudamericana, les darán sólo 2500 entradas a los simpatizante xeneizes. “A Boca le vamos a pagar con la misma moneda, porque San Lorenzo sólo tuvo lugar para 2500 personas en la Bombonera. Si bien esto nos perjudica económicamente, es una decisión tomada”, comentó Savino. Vale aclarar que la tribuna visitante del Nuevo Gasómetro tiene capacidad para 11.000 espectadores, pero los xeneizes ocuparán sólo un pequeño lugar.
Quilmes iba a estrenar una camiseta negra, pero como el arquero de San Lorenzo, José Ramírez, tenía un buzo del mismo color, el árbitro Favale se lo impidió.
Los dirigentes de San Lorenzo pidieron varios presupuestos para construir los codos del estadio y completar así las obras del Nuevo Gasómetro.
Daniel Cigogna, a quien Quilmes cedió a préstamo a Universitario, de Lima, podría regresar si los peruanos no abonan los US$ 15.000 que le adeudan.



