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ROSARIO.- Contestará con la cintura política que le dieron treinta años de presidencia en Rosario Central . Esquivará algunas preguntas comprometidas y disparará con su verborragia hacia el lugar que crea conveniente. "Poné bien clarito que me voy definitivamente", aclaró, aunque sabe que siempre estará ligado al club. Por eso no sorprendió esta afirmación: " Si me presentara a las elecciones, las vuelvo a ganar" . Odiado y amado por los centralistas , culpable y responsable de los buenos y malos momentos de la última parte de la historia auriazul, el escribano Víctor José Vesco , de 78 años , charló con LA NACION, tras su renuncia como presidente de Central.
-¿Cómo se siente?
-Bien... ¿qué querés? ¿que llore? ¿Sabés qué pasa?, no tengo problemas, porque yo creo que cumplí con Central. Si las circunstancias se dieron así, las acepto. Me equivoqué cuando hice esa alianza con una agrupación política del club y la verdad es que nunca hubo unidad.
-¿Por qué renunció?
-Después de la última asamblea, y analizando cómo nos había tratado la gente y también la barra brava, que son socios, resolvimos todos los directivos presentar las renuncias y que elijan nuevas autoridades para ver si se puede mejorar. Me fui por el mal trato que me dieron la gente y la barra brava.
-¿Qué opina sobre aquellos directivos que todavía no se fueron?
-Hay un compromiso moral y otro firmado. Yo creo que se van a ir. Y si no lo hacen será responsabilidad de ellos.
-¿Alguna vez pensó que tendría que irse así del club?
-Siempre pensé que éste era mi último período. Porque después de tanto tiempo, las cosas no están dadas como hace algunos años. La situación del país también cambió; hoy no hay ingresos, porque la gente no tiene plata y no ingresan recaudaciones suficientes para mantener un equipo competitivo. Existe una obligación permanente de renovar planteles, vender jugadores y eso perjudica el rendimiento del equipo. Así no se puede...
-Es muy difícil imaginarlo ajeno a la política de Central.
-La política se hará para las nuevas elecciones y después, a quienes elijan, tendrán que gobernar. Políticamente, no voy a intervenir más en nada. Creo que cumplí con Central, le di todo lo que pude. Al no poder darle más nada, ¿para qué me iba a quedar?
-¿Su futuro en el club...?
-Iré a la cancha, algo que hice desde que iba a la primaria. Lo que pasa es que, a raíz de la presión que recibía de la barra brava, tengo que vivir permanentemente con un policía en la puerta de la escribanía e ir a la cancha con un policía al lado mío haciéndome sombra.
-¿Cómo se soluciona el problema de la barra brava?
-El problema de las barras no se solucionará ni en Central ni en ningún otro lado. Hablé con presidentes de otros clubes y me cuentan que les pasa lo mismo.
-¿Y qué responsabilidad les cabe a los dirigentes del fútbol argentino? Es sabido que los dirigentes tienen contacto con las barras bravas...
-Yo tuve contacto muchas veces con las barras, pero antes era otra cosa. Los hinchas antes tomaban vino y ahora fuman marihuana. Esa es una cuestión que es difícil solucionar. En la época del Tula, era una barra de Central. Hoy es una barra brava; es todo muy distinto.
-¿Quién cree que puede sucederlo?
-No es problema mío.
-Un candidato es Pablo Scarabino.
-Fue compañero mío y buen directivo; también lo fue Antonio Rodenas. Por ahí la vida hace que hoy tengas otra relación de la que tuviste ayer. Pero no tengo problemas con ninguno. Tuve muchos compañeros, algunos que siguen, otros que se quedaron en el camino, otros que están en el cementerio...
-¿Que fue lo que más disfrutó de su paso por Central?
-Yo siento solidaridad en la gente que me rodea. Hoy casi no puedo ir a la cancha porque está la "banda organizada", que me insulta apenas llego.
-¿Cómo se imagina el primer día sin ser presidente?
-Haciendo la misma vida. Yo camino por la calle sin necesidad de esconderme porque nunca hice algo malo como para que me lo puedan reprochar.
-Se va triste...
-Contento no me voy. Sólo creyendo que cumplí.
ROSARIO.- Central tiene un pasivo de 28.000.000 de dólares y a su plantel le deben más de cinco millones. La situación es delicada, como la de la mayoría de los clubes. Vesco lo explicó: "El pasivo alto es consecuencia de haber tenido muchos gastos, como jugar la Copa Libertadores, la Conmebol y la Mercosur. Fueron tres campeonatos en los que se mantuvo un equipo sin vender a nadie. Eso trajo gastos que no se pueden revertir sólo con las recaudaciones y las cuotas sociales".
Sobre el resto de las cosas que le dejó a Central, Vesco comentó: "Dejamos la ciudad deportiva, la remodelación de la cancha, la pileta, y se hizo el estadio cubierto del cruce Alberdi, pero cuesta mucho mantener toda esa estructura".


