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Luego de dos mudanzas en un solo semestre, Walter Erviti está viviendo su segunda etapa en Banfield, el club en el que, si él quisiera, podría tranquilamente considerarse ídolo. Tras su repentina salida de Boca intentó relanzar su carrera en el fútbol mexicano, vistiendo la camiseta de Atlante, pero cuando tomó conciencia de sus 33 años y de que ya no tenía más ganas de proyectar a tan largo plazo, decidió volver al club al que considera su casa, donde salió campeón y donde decididamente no es uno más.
Tras una práctica en Luis Guillón, el marplatense, que anteayer jugó parte del segundo tiempo en la caída con Sportivo Belgrano, se saca unas fotos con un puñado de hinchas; luego, ante la nacion queda a la vista su bajo perfil, más allá de haber ganado títulos en cuatro de los cinco equipos en los que jugó.
-Tu etapa en Atlante duró muy poco. ¿Fue un destino accesible para salir de Boca o pensabas quedarte más tiempo?
-La idea era quedarme el tiempo que diera, si bien yo tenía la idea de volver a Banfield, pero no usé a Atlante como un escape porque sería una falta de respeto. Fui consciente de que tengo 33 años y que no me queda mucho tiempo para seguir jugando, por eso cuando se dio la oportunidad no lo dudé. Estaba esperando que el club estuviera bien a nivel institucional, y este momento es el correcto, porque además el equipo juega bien y tiene un gran trabajo en el día a día.
-Y llegaste a un equipo que parece encaminado al ascenso?
-Sí, el equipo [más allá de esta última derrota] demuestra que tiene claro lo que quiere y tiene un estilo definido de juego. Se potencian las individualidades y el grupo está por encima de los jugadores, ya que es muy difícil que un jugador salve a un equipo. Estamos muy contentos, pero falta mucho todavía.
-A Almeyda se lo criticó mucho cuando estaba en River. ¿Con qué técnico te encontraste en Banfield?
-Me encontré con un técnico muy intenso y con muchas ganas de trabajar. Matías me ha sorprendido para bien y estoy feliz de ser dirigido por él. Tuve grandes técnicos y parece que él va camino a eso.
Volver a Banfield tiene el valor agregado de disputar el clásico del Sur, el que está muy cerca de jugarse en el próximo semestre?
-Mirando hacia la vereda de enfrente, ¿te alegró que Silva y Somoza hayan salido campeones de la Sudamericana con Lanús?
- Me puse contento por ellos, que son grandes profesionales y no han sido valorados como se merecían en Boca. Son amigos que me ha dado el fútbol ya de grande. Con Santiago me identifico y quiero mucho, lo mismo que Leandro, a quien odiaba cuando éramos rivales porque dentro de la cancha es insoportable, pero es un pibe de primera, con muchos códigos. Que estén en Lanús no afecta en nada a la gran relación que tenemos.
-Estuviste varios años en el fútbol mexicano. ¿Qué enseñanzas te dejó?
Un aprendizaje táctico increíble. Tuve técnicos de un gran nivel, que me han enseñado a correr la cancha, a entender el juego, a darle el valor que tiene la pelota y a intentar hacer jugar lo más rápido posible y volver a ocupar posiciones. He aprendido muchísimo y estoy muy agradecido.
A mí me hubiese gustado ser un jugador de un nivel más alto. Lo busqué toda mi carrera, pero entiendo que es difícil y hay clubes y situaciones que son para jugadores privilegiados
-Allí fuiste campeón dirigido por Daniel Passarella?
En un año y medio que estuve en México con él se la pasó hablando de su cariño y sus deseos para con River, pero cuando uno apuesta tanto por un club a veces sale bien y a veces sale mal, y no creo que Daniel lo haya hecho a propósito, porque soy consciente de su amor por River. Como técnico ha tenido una gran personalidad para reponerse a los momentos difíciles, ya que nos fue mal en el primer semestre y en el siguiente salimos campeones en un club que lo había conseguido una sola vez en su historia. Le rescato sus ganas, su persistencia y su personalidad.
-¿Falcioni es el técnico más importante de tu carrera?
Julio está por encima de todos, porque un técnico no es solamente lo que te puede dar dentro de la cancha y a mí Julio me ha dado cosas que no tengo manera de agradecérselas. Después he tenido técnicos como Pellegrini, Daniel, Miguel Herrera, Hugo De León, La Volpe, Bianchi, Pekerman en la selección juvenil. De todos he aprendido muchísimo.
-¿Te quedó alguna cuenta pendiente en el fútbol?
A mí me hubiese gustado ser un jugador de un nivel más alto. Lo busqué toda mi carrera, pero entiendo que es difícil y hay clubes y situaciones que son para jugadores privilegiados. Yo me considero un jugador en un nivel regular y por eso me he mantenido 15 años jugando al fútbol, pero no soy el jugador de ese nivel importante que me hubiese gustado ser.
Le habría gustado, dice, tener un nivel más alto, tal vez como un Messi, un Agüero o un Di María, pero a su vez valora el aspecto colectivo. Y en ese plano realizó una carrera envidiable; fue campeón en San Lorenzo, Monterrey, Banfield y Boca. Ahora va por un objetivo distinto, pero con mucha gloria en juego, que es el ascenso a Primera.
-¿Soñás con dar la vuelta olímpica en un par de meses?
Como siempre. Cada vez que llego a un club me imagino lo mejor. Y por eso me dan ganas de venir a entrenarme.
Tras un olvidable primer semestre de 2013, Walter Erviti decidió irse de Boca a Atlante. En México dijo que en Boca era "más fácil conseguir cosas haciendo lobby que jugando al fútbol", y eso le valió críticas. "No me afecta. Respeto las opiniones de los demás como a mí me gusta que respeten las mías. Hablé de situaciones personales que viví y que no me las contaron", explica. Y agrega que lo que pesó más en su decisión fue lo futbolístico: "En Boca no tuve la oportunidad de jugar en mi posición e hice un gran esfuerzo físico para cumplir con lo que los técnicos, tanto Julio como Carlos, me pedían. Se me hacía difícil y lo más coherente era irme en un momento en el que estaba bien y no esperar seis meses más para que la gente se cansara de mí. Ése fue el motivo más importante para irme, porque yo me dedico al fútbol, no a hacer sociales". ß


