Golf: una reunión para cambiar el rumbo

Por Gastón Saiz Enviado especial
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15 de diciembre de 2001  

SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Detrás de las bellezas naturales del lugar y de las emociones que propone el 3er Llao Llao Classic hay un mar de fondo en el que están sumergidos los jugadores que participan aquí y todo el golf argentino. Una temporada 2001 pobrísima en cantidad de certámenes en la Argentina, como consecuencia de la falta de sponsors y los conflictos entre la PGA local, el Tour de las Américas y la Asociación Argentina de Golf, produjeron un cóctel explosivo y dejaron a los golfistas de menores recursos sin posibilidades de competir durante seis meses. Simultáneamente, los de mayor renombre protagonizaron el gran salto al conseguir resonantes triunfos en los Estados Unidos y Europa.

Semejante contraste, que se agudizó este año, motivó por estas tierras una reunión entre los golfistas que puede ser trascendental para el futuro. En la carpa blanca del hoyo 1, más de veinte se vieron las caras: los chicos y los grandes; los desconocidos y los consagrados.

Nada de dirigentes, nada de managers o empresarios full time. Sólo jugadores. El eje de la cuestión fue, básicamente, cómo escapar de este escenario desconcertante y qué objetivos perseguir para agilizar el circuito argentino en 2002, con el fin de otorgarles un mayor espacio a los jóvenes valores y a los no tan jóvenes que siguen luchando.

Tomó la palabra Eduardo Romero, que despejó el rumor que manejaban varios jugadores de que el Gato tomaría las riendas de la PGA: "Les comenté a los muchachos que un empresario suizo amigo mío, dueño de dos firmas grandes y de una cancha de golf en Sudáfrica, estaba interesado en invertir la plata en la Argentina para incorporar diez torneos de 150.000 dólares cada uno en el Tour de profesionales argentino. Nos había dado vía libre para que los armáramos. Se dio cuenta de que acá hay talento e incluso se había asegurado el 50% de los sponsors, pero cuando vio la situación del país prefirió no arriesgar y quedamos en hablar a principios del año próximo, si es que la cosa cambia."

La intención del mecenas, según agregó el cordobés, era que los dos mejores del circuito fuesen patrocinados para llevarlos a jugar al Viejo Continente; sin embargo, el rumbo de la economía y las últimas medidas terminaron por espantar al suizo. El Gato también contempla un plan B: "La otra que nos queda es que organicemos con el Pato dos o tres torneos para sacar nuevos valores, pero está todo muy difícil".

En el cónclave, el Chino Fernández aportó ideas para que se limen asperezas entre las distintas entidades, que impiden un mayor movimiento. "Hay que terminar con la máquina del no se puede y con que se frenen todo tipo de proyectos. Estamos aunando criterios para encontrar una salida. Talento sobra; necesitamos que el país acompañe", explicó después. Del lado de los menos representativos hay un sentimiento de impotencia y de bronca.

Quisieran apoyar al Tour Argentino y al de las Américas por igual, pero los calendarios coinciden a propósito por la lucha dirigencial y se ven obligados a elegir. Muchos se las arreglaron vendiendo palos o dando clases en sus clubes, pero otros, directamente, no llegan a fin de mes. Roberto Cóceres es la voz cantante de los desprotegidos : "Es muy feo estar parado durante tanto tiempo. No tenemos nada. Por lo menos, en esta reunión dimos un primer paso: nos integramos los que juegan en el exterior y los de acá para salir adelante. Para nosotros, el Gato, el Pato y el Chino son un espejo".

Después de casi una hora de charla, la reunión arrojó como resultado la firme convicción de pelear por el crecimiento del golf local. Y además, se fijaron nueve puntos en forma escrita; entre ellos, ordenar el tema de los premios, que en muchos casos se transforman sólo en promesas para los jugadores. Una próxima asamblea escribirá el nuevo capítulo...

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