Familia, handball, Ferro y la Argentina: los Crivelli son hermanos unidos en todo

Manuel y Victoria comparten el amor por la camiseta
Manuel y Victoria comparten el amor por la camiseta Fuente: Archivo
Fernando Vergara
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17 de enero de 2019  

Manuel Crivelli vive un momento de ensueño, aquel con el que fantasean miles o millones de deportistas de la Argentina: vestirse con la camiseta celeste y blanca. Destellos de bienestar, paz y alegría componen sus días en Copenhague, donde está viviendo, como parte de los Gladiadores, su primer mundial, Alemania/Dinamarca 2019. En el brazo derecho lleva tatuado el nombre de una de las personas más especiales de su vida: Victoria. ¿Quién es? Su hermana, una referente de La Garra, el seleccionado femenino. Los hermanos Crivelli, claro, son protagonistas de una historia inusual unida por varios hilos conductores: la familia, el handball, Ferro y la Argentina.

Victoria, de 28 años, nació el 30 de septiembre de 1990 y juega en el club de Caballito. Manuel, de 25, fue dado a luz el 18 de octubre de 1993 y hace un año se mudó al club Cavigal Nice, de Francia. La hermana tiene un vasto recorrido en el conjunto argentino: protagonizó dos mundiales juveniles, dos juniors y cuatro mayores. "Representar a mi país es único, no lo cambio por nada. Por eso el esfuerzo, todo lo que dejamos de lado", cuenta.

A diferencia de Victoria, Manuel encontró su oportunidad cuando el entrenador español Manuel Cadenas tomó las riendas del seleccionado, en 2017. "Jugar un mundial es increíble. Hasta hace un par de años ni siquiera estaba en la consideración y hoy lo disfruto en pleno: los hoteles, los estadios, los rivales. Y además comparto el plantel con muchos referentes", dice Manuel para la nacion desde Dinamarca. Y Victoria añade: "Desde chicos todos vemos a la selección como una meta imposible. A mí, con el correr de los años se me abrió un abanico hermoso de sueños. Manu, hasta hace poco, ni siquiera tenía la chance de soñarlo. Es cierto: sus oportunidades surgieron de la mano de Cadenas".

Cerebrales, estrategas, punzantes, diseñadores de ataques, los hermanos Crivelli suman otra coincidencia: ambos se desempeñan como centrales. Victoria es una referente en Ferro, club en el que se consagró campeona en múltiples ocasiones. En el seleccionado se calzó la cinta de capitana, logró la medalla plateada en los Juegos Panamericanos Toronto 2015 y en el Panamericano de handball Buenos Aires 2017. "Siempre soñé con que también Manu viviera este tipo de experiencias, que son algo único. Para nosotros, que salimos de un espacio amateur, es reconfortante. Él siempre se entrenó como un profesional y hoy tiene una recompensa", destaca la mayor.

Caballito los vio crecer, caminar sus calles. Y Ferro fue un gran amor desde la infancia. "Es nuestra casa, ahí encontramos todo. Es lo más grande que hay", exalta Victoria. Tanto es el cariño por la entidad verde que cuando Manuel volvió por primera vez de Francia se fue directamente al club para hacer un asado con su gente. "Es nuestra vida, nos marcó en todo aspecto. Toda la familia es verdolaga. Yo trato de llevar adelante cada uno de los valores que tiene la institución", sostiene él.

Viajes, comidas, fiestas, amigos. Los Crivelli compartieron infinidad de momentos, y de vez en cuando aparecen los consejos de la mayor de ambos hermanos. "En general hablamos mucho de handball y de otros deportes. Lo aconsejé en este caso particular, porque lo que iba a encontrar en el Mundial es diferente a todo y la exigencia es máxima. Le dije que nunca se cayera, que pensara en positivo", apunta Victoria, que se enteró del tatuaje de su hermano mediante una foto en Instagram. "También me dijo que aprovechara cada gira y que las disfrutara al 100 por ciento", agrega Manuel, el admirador número 1 de la jugadora Crivelli: "Tenemos una relación hermosa. Hoy vivimos lejos, pero hablamos de la vida permanentemente. Es una referente para mí, como persona y como deportista", enfatiza.

Victoria empezó a jugar a los 7 años en Ferro, donde el apellido echó raíces. "El amor por el handball se une al amor por este club. Nuestros papás nos insistieron para que hiciéramos deporte, pero con Manuel fue difícil porque lo único que quería era jugar al fútbol. Después se sumó al handball, que tiene mística familiar y de amigos", cuenta ella. Y Manuel casi no puede creer dónde está: "Mirá cómo son las cosas... De chico lo tenía más como un hobby y jamás imaginé que hoy formaría parte del seleccionado".

Las anécdotas entre hermanos se suceden. "De chicos, la terraza de nuestra casa era un campo de entrenamiento con nuestros primos", recuerdan. Eran épocas en que los sueños en celeste y blanco eran embrionarios, con las camas como arcos y un oso de peluche como pelota, para no destruir nada en el hogar. No solamente nada se destruyó: contrariamente, se construyó un par de carreras deportivas mundialistas.

Las chances de avanzar en el Mundial de Alemania y Dinamarca

En el Mundial de Alemania y Dinamarca, el seleccionado argentino de handball venció ayer en Copenhague a Angola por 33 a 26, resultado que lo mantiene en carrera por la Copa del Mundo, pero ya sin depender de sí para acceder a la rueda principal. ¿Qué debe suceder para que los Gladiadores se clasifiquen? De vencer Egipto a Angola en el primer turno del grupo D, la Argentina ya no tendrá chances, independientemente de cómo le vaya ante Qatar desde las 14. En caso de igualdad de puntos (argentinos y egipcios suman 3 cada uno; Qatar y Angola, 2), definirá el resultado del partido entre los equipos empatados, y Egipto batió a la Argentina (22-20). Si los angoleños superaren a los faraones, a los Gladiadores les bastará una igualdad.

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