

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
“Fer, ¿puedo decir algo?”. María José Granatto se lo pedía a Fernando Ferrara, DT de las Leonas, que cerraba su charla dirigida al plantel. Era el 14 de diciembre pasado y acababa de suspenderse un partido ante Países Bajos en Santiago del Estero por una lluvia torrencial. Días antes, el seleccionado naranja había vapuleado 4 a 0 a las chicas en el primer encuentro de esa ventana de la Pro League. La bronca y la desazón eran inocultables en el ánimo de las jugadoras argentinas, que se habían quedado sin posibilidad de revancha por cuestiones climáticas. Todo era frustración.
Entonces, en ese instante, Majo habló para todas entre cuatro paredes. Y los oídos de sus compañeras quedaron en alerta: “Propongo que ahora nos vayamos con esta bronca. Pero el año que viene, este equipo necesita jugar cada partido como si fuera el último. Todos. Porque a veces no hay una segunda chance. Hoy nos quedamos con unas ganas tremendas, sabíamos que lo ganábamos. Aunque no sirve eso. ¿Qué tenemos que hacer? Aprovechar el momento y confiar en que realmente podemos. Porque si no confiamos en que les podemos ganar, no lo vamos a hacer”. Cruda, directa, certera.
Granatto, el emblema actual y capitana, la hermana de Victoria, Mariquena y Delfina, la que se crio en el áspero Florencia Varela del conurbano bonaerense, verbalizó el juramento de esta selección que hoy disfruta de su tercera estrella mundial, después de las conquistas de Perth 2002 y Rosario 2010. A partir de aquella goleada en contra en Santiago que dolió hasta el alma y obligó a revisar todo, el conjunto nacional hizo un clic. Y el domingo 29 de agosto, ocho meses y medio después de aquella charla grupal, terminó poniendo de rodillas a las defensoras del título y bicampeonas olímpicas en el Wagener Stadium de Amstelveen, su casa y el mayor templo del hockey mundial.
El mérito para atrapar “la tercera” fue de todo el equipo, pero Majo empezó a abrir las puertas de la gloria con un disparo clave. Fue ella quien captó el rebote del séptimo córner corto de Argentina y anotó el gol del empate, a falta de seis minutos y ocho segundos para el final del partido. Hasta allí, Países Bajos sacaba ventajas con el tanto de Yibbi Jansen. “Veníamos intentando, intentando, intentando y tenía que entrar de cualquier manera. Jugamos bien; salimos con intensidad. Hicimos bien las cosas desde el principio y ése fue el resultado de todo un equipo que empujó”, señaló a ESPN. Y agregó: “Sentíamos que queríamos seguir con el legado. Sabíamos que éramos un grupo que podía pelear muy alto y que soñaba en grande. Ese fue el puntapié para darnos ese impulso. Ya hicimos un documental antes del Mundial y ahora habrá mucho más para contar, como una película”, confesó esta pequeña gigante que se mueve como una picante delantera a puro dribling.
¡GOL DE LAS LEONAS A MINUTOS DEL FINAL DEL 4Q! SÉPTIMO CÓRNER CORTO Y MAJO GRANATTO MARCÓ EL 1-1 DE ARGENTINA ANTE PAÍSES BAJOS.
— SportsCenter (@SC_ESPN) August 29, 2026
📺 Todos los partidos de #HWC2026 en Disney+ Plan Premium pic.twitter.com/CmDrLCfSIS
Majo tiene 31 años y 26 de ellos están impregnados de hockey, el deporte que la cubre de felicidad hasta hoy. Primero en el CUQ (Círculo Universitario de Quilmes), en Ranelagh; luego en Santa Bárbara, en Gonnet, y desde 2012 también en las selecciones argentinas. La misma goleadora que alguna vez confesó que le tembló el palo de hockey en sus primeros entrenamientos como junior en la selección mayor, cuando llegó a compartir entrenamientos con Luciana Aymar, la mejor jugadora de la historia. Ahora, Granatto tiene el privilegio de haberse consagrado campeona del mundo ante la rosarina mirando desde las tribunas, en su condición de leyenda.
Todo en Granatto, la N° 10, está asociado al palo y la bocha. “Fue amor a primera vista. Para mí, para mis hermanas y para mis viejos. Porque mis viejos también se enamoraron del hockey. Si no hubiese sido así, no sé si nosotras hubiésemos tenido tanta constancia, ni si ellos hubiesen hecho las locuras que hicieron”, sostuvo hace un tiempo a la Agencia DIB, al rememorar aquellos días donde, siendo una pulga entre jugadoras mayores, empezó a forjar su pasión. La mudanza familiar de Florencio Varela a La Plata en 2003, motivada por la búsqueda de mejores horizontes económicos, permitió su incorporación a Santa Bárbara, club que se convirtió en su segundo hogar y que atrajo por la ventaja de una carpeta de sintético, ideal para su desarrollo. Esa entidad acapara la mayoría de los mejores recuerdos de su vida: desde los grandes momentos deportivos con la camiseta a franjas verde, negra y blanca, hasta ascender a primera, desde los fuertes vínculos humanos que construyó, y que se mantienen intactos hasta hoy, hasta armarse de una fuerte conciencia social y política.

Majo, que no llega a 1m60, representa mucho de la argentinidad en el deporte: carismática, apasionada, resiliente y con hambre de gloria. Antes de arrancar el tercer partido de la primera rueda, ante Escocia, su arenga quedó patentada en la pantalla de TV y tocó fibras íntimas: “¡Hay que bancarse ser protagonistas, carajo! Todavía no ganamos nada, no nos clasificamos. No hay mañana para nosotras, es hoy. Más que nunca es hoy. Entonces necesito a las veinte presentes acá adentro, con intensidad, con compañerismo y con humildad. ¡Mucha humildad!”, les transmitió a sus compañeras, todas abrazadas antes del silbato inicial y convencidas de su discurso.

Habrá más de Granatto rumbo a los Juegos de Los Ángeles 2028. Oportunidad ideal para conseguir el oro olímpico, lo último que le falta a este icónico seleccionado. Mientras tanto, la medallista de plata en Tokio 2020 y de bronce en París 2024 disfruta del lugar que ocupa. “Ser capitana de las Leonas significa tanto que para mí es difícil poder explicarlo; ni en mis mejores sueños lo hubiese pensado así. Me gusta intentar liderar o marcar el camino, pero siempre con el ejemplo, porque las palabras quedan y se las puede llevar el viento”, relató en el documental de las Leonas en ESPN Fans. “Para mí siempre es más determinante el ejemplo que cualquier cosa. Eso fue algo que me inculcaron en mi familia y en las capitanas que tuve en este deporte. Haber logrado estar hoy en este lugar gracias a mis compañeras, que me dan ese respeto y esa confianza para poder hoy tomar ese rol”.



