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El argentino Maximiliano Caldas hizo historia: llevó a España a su primera final en un Mundial luego de 28 años. Los Redsticks dieron el batacazo tras vencer por 4-3 a Países Bajos, que eran amplios favoritos, en la primera semifinal. Y ahora definirán el partido decisivo el próximo domingo ante Alemania, que venció a Leones argentinos 2-1.
Para partidos como el de este viernes Caldas dejó Países Bajos por España. Al frente del equipo de varones de aquel país había sido subcampeón mundial y bicampeón europeo. Con las mujeres neerlandesas, en cambio, lo ganó todo. Conocido como “Maco”, Caldas es un producto del club Ciudad de Buenos Aires, donde se formó. Durante su tiempo en Países Bajos, “Maco” mutó en “Max”, a secas. Y lo mantuvo en su aventura española.
En mayo cumplió cinco años al frente de la selección ibérica, al que clasificó a los Juegos Olímpicos de París 2024: llegó hasta la semifinal, donde perdió con Países Bajos por 4-0. Y luego cayó en el encuentro por el tercer puesto con India por 2-1. Pese a todo, Caldas continuó. Sus logros en 2025 le valieron el premio al mejor entrenador del mundo, otorgado por la Federación Internacional de Hockey (FIH). Sus méritos: España terminó tercera en la FIH Hockey Pro League, consiguió la clasificación para la Copa del Mundo y conquistó la medalla de bronce en el Campeonato de Europa.
Pese a que su equipo se tomó revancha de Países Bajos, Caldas detesta ese concepto. ”La revancha en el deporte no existe. Es más una excusa que una realidad, porque para tomarte desquite se tiene que jugar ese mismo día, en las mismas condiciones, con los mismos equipos y el mismo clima. Los equipos cambian y la gente también", dijo hace unos años en una entrevista con LA NACION.
“Max” se llevó de la Argentina todo lo aprendido en su club. Y se nutrió de una gran experiencia en el mejor hockey del mundo, el neerlandés: fue DT de clubes de la liga local, asistente de Marc Lammers en los títulos del Mundial de Madrid 2006 y los Juegos Olímpicos 2008, hasta llegar al banco principal.
Se trata de un entrenador que se focaliza en el costado mental de cada uno de sus jugadores (o jugadoras). “Trabajamos mucho en la persona en sí. Hay momentos en que hay que centrarse en el individuo y en otros focalizarse en el conjunto. Me parece muy chato pensar que siempre el equipo está por sobre los individuales, porque no es real. Si vos negás que sean personas, estás negando que el individuo es como es. Las chicas le plantean a mi staff técnico sus problemas personales, luego yo filtro la información y me interiorizo sobre sus tomas de decisiones, sus buenos y malos días”, le comentó a LA NACION cuando todavía entrenaba a las mujeres neerlandesas.

Caldas vive y respira hockey: estuvo casado con la australiana Alyson Annan, la mejor jugadora de la historia antes de la irrupción de la rosarina Luciana Aymar. Se conocieron en la década del 90 y se separaron años más tarde. Quiso el destino que en la gala del año pasado en la que a Caldas lo nombraron mejor entrenador, su ex esposa recibiera el mismo galardón por su labor al frente del seleccionado chino. “A mis hijos les hablo solamente en castellano, por que quiero que ellos puedan hablar en nuestro idioma. También leo LA NACION y Clarín por Internet”, contó entonces Caldas.
Y también se animó a una pregunta urticante: ¿un argentino que dirige a otro seleccionado es un “traidor”? No para Caldas: “Es la misma gente que cuando el torneo recién empieza te pide autógrafos y fotos y después te putea en la cancha. Es un tema cultural, muy nuestro”, aseguró. ¿Podría dirigir a los Leones o Leonas, entonces? En aquel momento, cuando todavía dirigía a Países Bajos, no lo descartó. “No hago promoción de mi carrera, no me postulo”. Su camino siguió en España. Y está a un partido de coronarse campeón del mundo.
La selección española de hockey sobre césped hizo historia y venció por 4-3 en la semifinal del Mundial que se disputa en Bélgica. Será la tercera ocasión en la que los Redsticks alcanzan el partido decisivo, aunque nunca consiguieron el título (Barcelona 1971 y Utrecht 1998). El partido estuvo marcado por los tres goles de José “Chefo” Basterra y la agresión del neerlandés Duco Telgenkamp en el último y decisivo cuarto al arquero ibérica, acción que le valió la tarjeta amarilla y dejar a su equipo con un hombre menos durante diez minutos. En el equipo español fue suplente el argentino Joaquín Menini.
Esa agresión condicionó el encuentro: los españoles aprovecharon la ventaja numérica para adelantarse en el marcador y ponerse 3-1. Esos dos goles resultaron indescontables y les garantizaron el pasaje a la final del domingo, en la que se medirán con Alemania.
Hasta el tercer cuarto, Países Bajos estuvo al frente 1-0 en el marcador y parecía que tendría una semifinal plácida. Sin embargo “Chefo” Basterra tenía otros planes. En esa etapa anotó el gol del empate con un gran desvío. Y sembró incertidumbre en un partido que, para algunos, ya estaba definido. Los españoles buscaban revancha después de perder 4-0 en la semifinal de los Juegos Olímpicos de París, hace dos años.
El último cuarto fue frenético. De un córner corto en el que el arquero español Luis Calzado evitó el 2-1 de los neerlandeses, la Naranja Mecánica perdió a Telgenkamp. España olió sangre y en dos minutos se puso 3-1 arriba con un tanto de “Chefo” y otro de Pepe Cunill mediante una arrastrada. Un penal de Justen Block -Países Bajos pidió videoref y lo perdió- le permitió a Basterra concretar su triplete. El 4-1 en el marcador parecía sentenciar el partido. Pero el equipo neerlandés vendió carísima la derrota: sacó al arquero, se plantó en campo español y anotó dos descuentos por intermedio de Jip Janssen y Joep de Moel. Le faltó tiempo. Y un gol.


