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PARIS (De un enviado especial).- Siempre fue carismática. Nos dimos cuenta en ese septiembre de 1992, en el hotel Loews, de Manhattan. Una niña, de tan sólo 11 años, subió al ascensor. La miramos, junto con otros dos periodistas, y, muy suelta de cuerpo, se presentó: "Soy rusa y juego al tenis". Detrás, la madre, Alla, no pudo contener la sonrisa ante lo extravertida de su nena. No pudimos dejar de preguntarle el nombre, pues ya se advertía que iba a trascender mucho más allá de una raqueta de tenis. "Anna Kournikova", dijo, y descendió en el 9° piso y dejar un "bye, bye".
La adolescente de la trenza y cara angelical está por cumplir 18 -el 7 de junio-, fue top-ten durante dos semanas en 1998 y hoy ocupa el 18° puesto del ranking. En lo que siempre será top-ten es en la combinación de tenis y belleza.
Por eso, revienta de gente cada cancha en la que juega, sea en singles o dobles; por eso, también es una de las que más pedidos de autógrafos recibe. Y se la señala, además, como una rompecorazones del circuito. Adora la música, le encanta bailar y ama París. "Sobre todo, cuando juego temprano, porque me queda mucho tiempo para pasear e ir de compras con mi mamá." Siempre se menciona la muy buena relación que tiene con el ecuatoriano Nicolás Lapentti y por lo bajo algunos apuntan que en una época seguía con particular interés los partidos de Mariano Zabaleta.
Gracias a una iniciativa de Adidas, uno de sus sponsors, tuvimos la oportunidad de conversar con Kournikova. Para conocer algo más de un fenómeno muy particular del tenis de estos días. Para comprobar que Anna sabe poner sus límites...
-¿Preferís que hablen de vos como un sex symbol o sólo como una jugadora de tenis?
-Yo no puedo cambiar lo que la gente piense de mí, pero hago todo para que se me valore por lo que realizo dentro de una cancha.
-Cuando el público te considera como si fueses una Sharon Stone o una Cindy Crawford, ¿te gusta o te es indiferente?
-No sé si el público me ve de esa manera y nunca me puse a pensarlo. Lo mío, hoy, es el tenis. No soy una modelo.
-¿Sentís alguna clase de presión cuando la gente, y sobre todo los hombres, te observan con miradas insinuantes?
-Nunca miro a los ojos a los espectadores cuando estoy jugando al tenis. Yo sólo miro la pelota.
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Ya pasó el millón de dólares de ganancias en premios. Su suceso cobra aún mayor peculiaridad porque, al promediar su cuarta temporada como profesional, todavía no ganó un torneo. Su mejor producción fue en el Lipton 98, cuando derrotó en forma sucesiva a Seles, Martínez, Davenport y Sánchez, para caer en la final con Venus Williams.
En París, es una de las que más espacio registra en promoción, televisiva y gráfica. Su imagen gana las calles, con el vestido especialmente confeccionado, de color dorado, que estrenó aquí. The Golden Girl (La Chica de Oro), reza la leyenda.
Para muchos, es la sucesora de Gabriela Sabatini, sobremanera en lo que respecta al tenis y a lo que transmite. Aseguran que le están lloviendo contratos publicitarios, por lo que tiene el futuro garantizado cuando se aleje del circuito. Inclusive, algún día espera cumplir con otra de sus debilidades: la actuación.
Su comparación con Gabriela tiene, vaya casualidad, un nexo en común: el gesto adusto cuando se le menciona su talón de Aquiles...
-¿Alguna vez podrás ganar un torneo de Grand Slam haciendo 20 dobles faltas en un partido?
-Bueno, yo no hago 20 dobles faltas por partido. Eso sólo sucedió en un torneo. Estoy en un buen nivel y espero jugar aún mejor.
-¿Qué es lo que pensás exactamente cuando hacés tantas doble sfaltas en un partido?
-Me doy ánimo, me digo ¡vamos!, esto no puede sucederte más.
Casi en la despedida, dos menciones especiales: Hingis y la creatina.
-¿Disfrutás jugando dobles con Martina?
-Muchísimo. Se creó la idea de que nos odiábamos por ser rivales en juniors y casi de la misma edad. Es lógica que cada una quiera ganar y lo mismo pasa ahora. Pero nos llevamos bien y la respeto mucho. Es una gran tenista y número 1.
-Sabrás del revuelo que se armó aquí con la creatina...
-Más o menos. ¿Cómo se llama?
-Creatina. Es un aminoácido, sustancia que no está prohibida ni da doping, que sirve para fortalecer el físico.
-No estoy muy al tanto. Pero no creo que cambie demasiado las cosas en las mujeres. Las Williams y Pierce son musculosas, pero la N° 1 es Hingis.
-¿Tomarías creatina?
-Depende de cada uno. No la necesito. Estoy conforme con mi cuerpo.
Nadie podrá discutírselo...




