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Los dólares van y vienen entre experimentadas manos. Mientras tanto, algunos chicos comienzan a perder su inocencia. Quince años tenía Esteban Cambiasso cuando su padre, Carlos, hizo uso de la patria potestad y junto a su hermano Nicolás (18 años) los trasladó en un vuelo sin escala desde La Paternal hacia Madrid. Esteban no había debutado en primera división, pero el mundo del fútbol hablaba de él. Finalmente y con la intermediación de la FIFA, Argentinos Juniors recibió una indemnización de parte de Real Madrid de 1.800.000 dólares por los dos jugadores. Casi nada... "Eso fue hace mucho. Lo que pasó pasó, ya no quiero hablar más del tema." Fue todo lo que dijo Carlos Cambiasso cuando se lo consultó sobre el tema.
La familia Galetti vivió una situación similar. Después de que Luciano fue el goleador en el Sudamericano Sub 20 en Mar del Plata, su padre Rubén recurrió a la Justicia para llevar a su hijo a jugar en Italia. Había conseguido trabajo en las inferiores del Parma gracias a las cualidades de su hijo. Estudiantes veía cómo los dólares se esfumaban delante de sus ojos. Después de largas negociaciones se llegó a un acuerdo. Galetti pasó a préstamo a Napoli hasta el 30 de junio con una opción de compra de 5.000.000 de dólares. En la ciudad de La Plata se dice que finalmente Parma comprará el pase del jugador. De un día para otro, la familia Galetti desapareció de La Plata.
En 1999, Boca se vi obligado a vender a Carlos Marinelli, de 17 años, en 4.000.000 de dólares al Middlesbrourgh, de Inglaterra. El pibe ni siquiera había debutado en primera. El 50 % del pase pertenecía a Héctor, su padre. A los 18 años y ante amenazas de emigrar sí o sí, Huracán debió vender a Pablo Calandria al Olympique de Francia por dos millones de dólares.
Ayer fue Cambiasso, hoy es Coloccini y mañana Herrera. Pasado, seguramente, se sumarán más nombres. El tema recién comienza.
