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Espero que todo esto sirva para mejorar, para poder cambiar y para conseguir algunas cosas que nos hacen falta", pidió Javier Correa, uno de los tres palistas argentinos que competirán en los Juegos de Sydney -los otros dos serán Abelardo Sztrum y Fernando Redondo-, después de su destacada actuación en los Panamericanos de Winnipeg: medalla dorada en K1 500, K1 1000 y K2 1000, y plateada en K2 500 (en las últimas dos, con Sztrum).
Y la Secretaría de Deportes respondió. Según Rubén Muñoz, DT de los caballeros Senior del seleccionado nacional, "nuestras solicitudes fueron atendidas en un 95%. En Australia tendremos dos nuevas embarcaciones Plastex de fibra de carbono (un K1 de US$3200 y un K2 de US$ 5000) y se mejoraron las becas de los técnicos (de 900 a 1500 pesos) y los atletas (de 600 a 900). Queríamos ir a Brasil, a la 1» fecha de la Copa del Mundo, y fuimos; también viajamos para correr la 2», en Bélgica, y la 3», en Hungría".
La última escala de la gira fue la República Checa, país al que fueron invitados por el local Martin Doktor, campeón olímpico de canoa individual en Atlanta 96, que les prestó -entre otras cosas- un televisor, en el que veían la novela argentina "Muñeca brava", con Natalia Oreiro... ¡hablando en checo! Estuvieron concentrados durante 45 días en Racice, una pequeña localidad situada a 60 kilómetros de la bella Praga. Practicaron en una pista de 2200 m, que está rodeada por bosques de pinos (el viento no incide en los rendimientos) y en la cual no se permite el uso de lanchas (el recorrido de los deportistas es seguido desde la costa, en bicicleta).
"Allá sí pudimos efectuar evaluaciones precisas de calidad, sobre distancias y tiempos", comenta Correa, semifinalista en Atlanta 96 en K1 500 y K2 1000, junto a Sztrum, semifinalista en K1 1000. ¿Diferencias con la nauseabunda Pista Nacional de Remo de Tigre? "Nada que ver. Los buenos tiempos en Tigre son relativos. Uno nunca sabe si son alcanzados por mérito propio o por las condiciones ambientales; entrenamos a ciegas y eso es peligroso, porque una medalla olímpica se pueda ganar o perder sólo por una centésima", advierte este estudiante de Ciencias Biológicas de la UBA, nacido el 17 de julio de 1976 en San Carlos de Bariloche, pero criado en Viedma (representa al Club Náutico La Ribera).
El impresentable lugar de prácticas de los más de 20 atletas de todo el país del conjunto nacional, que reside en la Casa del Palista de Tigre, no es una preocupación menor. "Vinieron varios extranjeros, pero se van espantados y no quieren volver; eso nos duele. Aunque no nos resignamos a que las cosas mejoren, tampoco perdemos el tiempo en protestar", asegura Correa (1,70m y 73 kg), que competirá en Australia en K1 500 y K1 1000. El rionegrino fue 3º, en K1 1000, en el Mundial de Hungría 98, y 5º, en K1 500, en el Mundial de Italia 99. Abelardo Sztrum y Fernando Redondo navegarán en el K2. "Hace sólo tres meses que armamos el doble, pero el bote está respondiendo bien. Ya estamos en tiempos de final, aunque en estas tres semanas de entrenamiento que nos quedan vamos a pulir algunas cosas", aclara el porteño Sztrum (26 años; 1,81m; 80kg), representante del Club Náutico Hacoaj y también estudiante de Ciencias Biológicas de la UBA, que añade: "Cada vez hay menos potencias. Antes dominaban Rusia, Hungría y Alemania, pero ahora, si bien esos tres siguen arriba, también hay que tener en cuenta a Italia, Noruega, Canadá, los Estados Unidos, nosotros... Son casi 20 países que estamos en condiciones de acceder a la final, reservada sólo a nueve".
Redondo, de 22 años y nacido en San Fernando, forma parte del seleccionado desde hace sólo una temporada y vivirá su primera experiencia olímpica en Sydney. "El primer objetivo es ingresar en las finales y, una vez ahí, pelear por una medalla. Mi cabeza está tranquila; si uno se pone nervioso, se cansa sin sentido", señala el palista del Club Canottieri Italiani, de 1,82 metro y 84 kilogramos.
El optimismo fluye del incansable equipo argentino de canotaje. Y con razón. El rendimiento de estos hombres ha crecido sostenidamente en los últimos tiempos (de dos medallas de bronce en los Panamericanos de Indianápolis 87 pasaron a tres doradas y una plateada en Winnipeg 99). Incluso en las repugnantes aguas de Tigre, donde ninguno de ellos permitió que sus sueños fueran manchados por la mugre.



