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LAS VEGAS(Especial).- "Por un único campeón de los pesados", se anunció con mucha pompa en los avisos. "Para resarcir el vergonzoso fallo del vergonzoso empate fallado en marzo último", pregonaron optimistas los organizadores mientras acariciaban los dólares devenidos del pay-per-view. No todo se cumplió en la noche del Thomas & Mack Center. Y el duelo Lennox Lewis-Evander Holyfield volvió a dejar una estela de controversia en el últimamente nublado cielo boxístico.
Se ponían en juego los cinturones de las entidades -en teoría- más serias:el Consejo Mundial (CMB), la Asociación Mundial (AMB) y la Federación Internacional (FIB). Pero esta última organización, luego de la victoria por puntos de Lewis, decidió no otorgarle el título al británico. ¿La causa? Es que la FIB no recibió del campeón los 300.000 dólares que exigía en concepto de derechos para el combate. En síntesis: Lewis volvió a las islas británicas con dos de las tres coronas que a priori estaban en juego. Y ahora la FIB -una entidad netamente norteamericana-, a través de su presidente, Bob Lee, declararía vacante el título de la categoría máxima si no tiene una respuesta antes del viernes próximo.
Panos Elíades, manager de Lewis, argumentó que esa suma fue ingresada en una cuenta bancaria que está bloqueada hasta que se esclarezca la investigación a la que está siendo sometida la FIB, acusada de soborno, manipulación de los rankings y lavado de dinero.
Es más, la semana última, una comisión de investigación del estado de Newark acusó al presidente y a tres funcionarios de la FIB de vender las clasificaciones a los boxeadores durante los últimos 14 años. "La manera en la que actuaron fue lamentable", se quejó Elíades. Si la FIB declara vacante el título, deberán disputarlo los dos primeros de ese ranking. El número 1 es el samoano David Tua, pero lo extraño es que actualmente el segundo lugar de ese escalafón está desierto.
El otro aspecto que sembró algunas dudas fue el fallo de los jurados, que vieron ganar a Lewis de manera unánime. Si bien la decisión puede dar lugar a la discusión, no tiene punto de comparación con el grosero empate que se dio en el primer choque, en marzo último, en el Madison Square Garden, de Nueva York. Sin embargo, los allegados a Holyfield creen que las tarjetas del sábado último tuvieron algo de compensación para Lewis, por aquel fallo del que salió perjudicado.
Aunque superior a la primera, esta versión de Lewis-Holyfield no superó la medianía en cuanto a la calidad del combate. Hasta el mismísimo Emanuel Steward, entrenador del campeón, reconoció que la pelea estuvo lejos de las expectaciones previas. "Lennox, una vez más, no hizo el tipo de pelea que necesitaba para convencer a todos de su calidad y para darle nueva vida a la categoría de los pesos pesados;pero conseguir el triunfo era muy importante para nosotros", admitió el reconocido técnico, que estuvo, para citar un ejemplo reciente, en la esquina de De la Hoya, cuando el Golden Boy perdió el título con Félix Trinidad.
Lo cierto es que la FIB le negó la posibilidad a Lewis de ser el primer campeón británico unificado desde que en 1897 Bob Fitzsimmons venció a Jim Corbett.Cuesta pensar en un futuro choque con Mike Tyson; en las posibilidades que podrían tener Vitali Klitschko o Michael Grant, las nuevas figuras pesadas. Se hace difícil cuando el escándalo sigue golpeando después de la campana...

