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"Estos nos dieron una clase de cómo se juega al polo", confió Matías Mac Donough a un allegado no bien bajó del caballo. Una frase que realza su contenido si se aclara que el equipo de Mac Donough, Ellerstina, había ganado...
Es que la exhibición que la organización llamó "Choque de décadas" y que tuvo lugar ayer en Lobos fue, a diferencia del típico amistoso benéfico liviano, frío y aburrido, un partido atractivo por juego y por incertidumbre en el resultado gracias, fundamentalmente, al sorprendente desempeño de La Espadaña, cuya formación campeona argentina en 1984 cayó por apenas un gol, 10-9, a manos de un Ellerstina muy parecido al actual. La Espadaña La Polera El Quintón (así se llamó ayer) asombró con semejante producción porque se presentó con 27 tantos de handicap y un promedio de 50 años de edad, frente a los respectivos 33 y 23 de Ellerstina Punta del Este Polo Club, al que le faltó el lastimado Pablo Mac Donough y que contó con el muy joven Nicolás Pieres (15 años) en su lugar.
Estrechos lazos familiares mediante, no fue difícil reunir a estos dos equipos en los que brilló Gonzalo Pieres en los ochenta y los noventa, respectivamente. En La Espadaña, hexacampeón argentino entre 1984 y 1990 y que actuó con su clásica camiseta albiverde, tuvo a su hermano Alfonso, y Ellerstina, que jugó con sus colores originales, el azul y blanco, alineó a sus tres hijos varones y un sobrino (Pablo se distendió ligamentos de la rodilla izquierda jugando en Chile).
Más de medio millar de espectadores -una generosa cantidad, considerando el calor y que Lobos está a unos 100 kilómetros de Buenos Aires- asistieron a la cancha 1 de La Espadaña para ver si "los viejos" les harían al menos fuerza a "los buenos de ahora". Y vaya si la hicieron. De hecho, en un eventual resultado por ventaja, habrían vencido por 15-10...
Los de glorias pasadas anduvieron muy bien en el comienzo. Porque pese a la diferencia de edades y hasta de training (hoy por hoy juegan poco), pusieron muchas ganas. Con base en Ernesto Trotz (h.) y Gonzalo Pieres -los mejores con la bocha- desarrollaron el polo clásico de palo y a correr, parecido al que supo ejecutar Ellerstina el año último pero no tanto en éste. Los backhanders de Trotz -casi nunca realizó redondillas- empezaron a encontrar a sus compañeros y La Espadaña, con buenas combinaciones y pases de primera, fue pródigo en ataque. Favorecido, es cierto, por un rival que, sin limitarse a acompañar, no tuvo la energía propia de un compromiso de Triple Corona. Y que se sostuvo en Facundo Pieres -actuó como Nº 2, detrás de su hermano menor- rapidísimo y muy atento para escapar solo con la bocha.
Con apenas cuatro infracciones cobradas -el referí, Alejandro Garrahan, no dejó pasar ninguna- y mucho hincapié en la ofensiva por ambos lados, el encuentro se hizo muy entretenido. Tanto que la concurrencia, entre chukker y chukker, saludaba con aplausos y vítores a los ocho, pero especialmente a los que brillaron tiempo atrás. Sólo el cansancio físico de los veteranos y el oportunismo de Facu explicaron que el tanteador terminara en 10-9 para Ellerstina. Pero lo que importó fue ver en acción otra vez a la camiseta albiverde que hizo suya buena parte de los ochenta de polo. Y a quienes se enfundaron en ella. Y la dejaron bien transpirada, al borde de los 50 años y con más de 33 grados...


