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Desde el otro lado de la línea llega un murmullo persistente entreverado con el ruido del choque de vajilla y cubiertos. Carlos Bucero, el representante español de Mateja Kezman y de un puñado de futbolistas serbios, hace saber que, como estaba previsto, a esa hora de la tarde madrileña el jugador y él estaban asistiendo a una presentación comercial de las que hoy movilizan continuamente a las figuras convocantes del deporte. Kezman lo es, y con razones fundadas: el año pasado llegó a Atlético de Madrid con pasos previos por PSV Eindhoven y Chelsea, como un refuerzo de los llamados a hacer ruido desde su condición de goleador irreverente.
El hombre, nacido en Belgrado hace 26 años –cumplirá 27 pasado mañana–, acaso la mayor figura de Serbia y Montenegro, segundo rival de la Argentina en el Mundial, toma el teléfono celular para charlar con LA NACION sobre lo que ocurrirá desde el 9 de junio en Alemania. Sus clases de español no le han dado todavía confianza suficiente como para largarse con la lengua de Cervantes, así que se manejará con un inglés un poco atravesado por su idioma materno. Hay quienes pintan a Kezman como un muchacho arisco, a veces rebelde; seguramente lo es, pero en la charla no mostrará otra cosa que afabilidad, además de un conocimiento del fútbol argentino que evidentemente le infundió un respeto marcado.
–¿Qué pensó cuando vio cómo estaba compuesto el grupo para el Mundial?
–El grupo es muy difícil, el más difícil del torneo. Pero nosotros tenemos un buen equipo, que puede hacer frente a grandes rivales como la Argentina u Holanda... Para nosotros, es un sueño estar en una Copa del Mundo, porque somos un país muy pequeño. Logramos la clasificación delante de España, Bélgica y otros grandes países. Ahora, jugar contra una selección como la Argentina nos despierta una gran ilusión. Será una buena experiencia. Y creo que podemos estar en la segunda rueda; pienso que en el grupo, la Argentina y nosotros somos los mejores equipos.
–¿Y qué sintió especialmente al saber que debían enfrentar a la Argentina?
–Me hizo reír porque enseguida pensé en mis compañeros argentinos en Atlético: Maxi, Leo Franco, Galletti, Ibagaza... Hacemos bromas con ellos cuando estamos en el vestuario; nos reímos. Pero me pone feliz, porque prefiero los partidos importantes. Para mí, es mejor jugar contra la Argentina que contra Angola, por ejemplo. Será un placer jugar ese partido y tener enfrente a mis compañeros. Además, es una gran oportunidad para nosotros: cuando jugás ante la Argentina, no hay presión. Si perdés, nadie puede decirte nada, y si ganás, sos un héroe.
–¿Qué clase de equipo es Serbia y Montenegro?
–Es un equipo al que es difícil jugarle. Tenemos una mentalidad positiva, porque todos nosotros somos muy patriotas, igual que los argentinos. Amamos mucho a nuestro país y sentimos que en cada partido estamos peleando por Serbia. Y la atmósfera del plantel es muy buena: estamos juntos desde hace unos cinco o seis años, así que nos conocemos muy bien. Tenemos una defensa fantástica; recibimos un solo gol en las eliminatorias. Y también un excelente contraataque, con delanteros con experiencia, como yo y Savo Milosevic. En el medio campo, hombres como Dejan Stankovic, que juega en Inter, y también otros jugadores con oficio. Un equipo fuerte tácticamente y mentalmente, que no recibe muchos goles. No hacemos un fútbol bello como en la época de Savicevic o Mijatovic, pero tenemos hombres que pelean los 90 minutos por Serbia, profesionales y ambiciosos. Y no es un plantel excesivamente joven: muchos jugadores tienen más de 25 o 26 años; hay otros de 30 o 32… Creo que es una ventaja.
–¿Es un equipo defensivo u ofensivo?
–Jugamos un fútbol más bien defensivo y buscamos el contraataque. Nos apoyamos en cuatro fantásticos defensores que nos dan mucha seguridad y tenemos mediocampistas y delanteros a los que les gusta trabajar. Todos los goleadores defienden primero y después juegan como atacantes.
–¿Qué vio últimamente sobre la Argentina?
–Un montón. Sé casi todo. Es un gran equipo, de grandes jugadores. Jugó muy bien las eliminatorias, pero a la vez no es invencible. Perdió contra Croacia; vi ese partido. Creo que tendremos oportunidades. Si usted mira el grupo en el que estuvimos, con rivales como España, y que sólo nos hicieron un gol y que jugamos muy bien, pienso que la Argentina debería temernos un poco.
–¿Cuál es el punto fuerte del equipo argentino?
–Tiene buena defensa y buen ataque. Es un equipo de mucha experiencia, con jugadores como Crespo, Cambiasso... Un equipo muy fuerte también en lo táctico, porque varios de sus hombres juegan en Italia. Para mí, la Argentina es uno de los mejores del momento, junto con Brasil y, tal vez, Francia. Pero, como le dije, tenemos mucha confianza; creemos en nosotros mismos. Nunca se sabe lo que puede pasar en el fútbol. Pero tengo mucho respeto por la Argentina.
–¿Y el más vulnerable?
–Ustedes no tienen tantos puntos débiles. Quizás el hecho de que recibieron muchos goles últimamente. Tal vez la defensa no es lo mejor. Pero a la vez es un equipo que puede marcar muchos goles. Un equipo difícil de vencer.
–¿Qué atributo de Serbia debería preocuparle a la Argentina?
–Pienso que todos los equipos deben preocuparse por nuestra defensa y el contraataque. Cuando uno siente que es muy difícil que al equipo le hagan goles, para todos y especialmente para los delanteros queda solamente dedicarse a jugar, porque se toma mucha confianza.
–Usted es la estrella del equipo. ¿Lo siente así?
–No tengo problemas con eso. Empecé a jugar en la selección cuando tenía 19 años. Jugué la Eurocopa de Holanda y Bélgica y muchos partidos con el equipo nacional. Sé que soy uno de los mejores jugadores de mi país, tal vez con Stankovic y Milosevic. Hice unos cuantos goles importantes en los últimos dos años. Anoté cinco, todos decisivos, en partidos trascendentes, para 1-0 o 2-1. Todo eso me hace sentir confianza, y la gente de mi país confía en mí. Eso es un buen respaldo. Voy a ir al Mundial con mucha ambición. Sé que soy la estrella del equipo y lo acepto. Es normal, porque cuando uno juega en clubes como en los que jugué y anota una buena cantidad de goles como la que marqué, es lógico ser considerado una de las estrellas del equipo.
–¿Cuál es el objetivo de Serbia y Montenegro en el Mundial?
–Nadie habla de eso, pero en mi opinión podemos llegar a algo así como cuartos de final. Creo que es posible. Si pasamos el grupo, lo cual va a ser bien difícil, después todo será posible con un poco de suerte y de inspiración.
–¿Vio jugar a Lionel Messi? ¿Qué opina de él?
–¡Ah! Para mí, es el jugador más talentoso del momento en el mundo. Está jugando fantásticamente, aunque viene sufriendo lesiones y no jugó muchos partidos últimamente. Pero si está listo y en buena forma, por supuesto que es alguien de quien tendremos cuidado, porque ese muchacho es muy peligroso.
–¿Lo sorprende que Verón no esté en el equipo?
–Por supuesto. Un jugador como él, que juega todos los partidos en Inter, toda la temporada y en un muy buen nivel, es una sorpresa grande que no juegue para la Argentina. Eso será bueno para nosotros. Verón es un jugador con mucha experiencia y que puede ser muy importante, pero esas son decisiones del técnico.
–¿A qué jugador argentino le gustaría tener en su equipo?
–Pienso que Cambiasso es muy importante. Me gustaría tenerlo como compañero.
–¿Brasil es tan superior al resto como la gente y el periodismo creen?
–Yo creo que sí. Tienen un montón de jugadores. Pueden armar tres equipos, y los tres llegarían como mínimo a las semifinales. Son favoritos para ganar el Mundial.
–¿Y los otros candidatos cuáles son?
–La Argentina, tal vez Francia... No les fue bien en el último Mundial, así que al de Alemania irán con muchas ambiciones. Pienso que son los tres seleccionados que pueden hacer algo.


