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Llegó al Nuevo Gasómetro algo fastidioso. Pese a todo, Fernando Miele, presidente de San Lorenzo, se detuvo ante los medios de prensa. Primero responsabilizó a un sector del periodismo de intentar desestabilizar al club; después habló de todo un poco. Y dijo: "Creo que hay que quejarse menos... las canchas no importan, para ser campeón hay que ganar en todos lados, hasta en una cancha de polvo de ladrillo", dijo el titular de San Lorenzo, en clara oposición a los conceptos del técnico, Oscar Ruggeri, que se quejó en las últimas semanas porque no consiguió sacar de sus estadios a Chacarita, Instituto y Cerro Porteño, este último por la Copa Libertadores.
"Cuando el equipo gana, es el equipo del Cabezón; cuando pierde, es el de Miele. La gente siempre toma partido por los jugadores y los dirigentes somos maltratados. Nadie se acuerda de que yo hice este estadio", agregó.
"Acá siempre es igual: cuando las cosas no salen bien, los dirigentes son los culpables. Los jugadores ganan mucha plata, pero pierden e igual los palmean", señaló el dirigente.
Sobre el muñeco inflable que los hinchas de Huracán colgaron anteayer en el partido ante El Porvenir -una burla por el suicidio de Mirko Saric-, Miele aseguró que el Comité de Seguridad no tomó medidas preventivas. "No puede ser que ocurra este tipo de cosas que incitan a la violencia. Esto es obra de un grupo de personas que no tiene sentimientos. A nosotros nos dolió mucho esta agresión. El club no va a presentar ninguna carta, pero el comité debería estudiar lo sucedido", dijo.
El vicepresidente Alberto Carrasco no evitó la polémica con la entidad de Parque de los Patricios. "Nosotros vamos a hablar en la próxima reunión de comisión directiva. Nosotros queremos una disculpa de Huracán, al menos un comunicado que repudie ese hecho, que es una forma de incitar a la violencia", dijo.
"No se puede tomar a la ligera este tipo de actitudes, como las declaraciones de ciertos personajes del fútbol", expresó el dirigente, que se refirió, sin nombrarlo, a Diego Maradona, que días atrás opinó sobre el suicidio de Saric.
Al final, desmintió su supuesta renuncia por diferencias con el presidente Miele. "Si yo quisiera renunciar cada vez que tengo una discusión con Miele, renunciaría nueve veces por día", fue la respuesta del dirigente.



