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MOSCU (Especial).- Tan cerca. Apenas una décima de segundo lo separó del comienzo de su reinado, de la confirmación como el mejor velocista de piscina corta. Tan cerca. Pero al final, el esfuerzo resultó insuficiente. José Meolans se adjudicó la medalla plateada en la final de los 100m libre, con 47s09/100. Quedó a una décima del australiano Ashley Callus, es cierto. Pero el segundo lugar en esa prueba no hace más que ratificar que está entre los grandes. Y que aún tiene por delante un futuro con más éxitos.
Tal su costumbre, el cordobés volvió a mejorar su tiempo, como lo hace cada vez que se tira al agua. Le limó dos centésimas a la plusmarca sudamericana que había marcado anteayer, en las semifinales.
Pero no le alcanzó. Hizo lo máximo, su mayor esfuerzo. Y lideró la prueba casi toda la carrera. Meolans cronometró en los 50 metros iniciales un parcial de 22s17/100, y fue claramente el más veloz. Detrás aparecían el argelino Salim Iles (22s61/100) y Callus (22s62/100). Era una diferencia importante; se diría que irrecuperable. En la segunda mitad, el Tiburón mantuvo el ritmo; pero el australiano comenzó un ataque avasallador. Empezó a descontar la ventaja del argentino, y cuando faltaban apenas quince metros para la llegada, tomó el liderazgo. Meolans, entonces, que había hecho una gran carrera, se quedó sin la victoria por la potencia del final de Callus. El argelino Iles fue tercero y se convirtió en el primer nadador de su país en ganar una medalla.
Así, Callus se convirtió en el cuarto hombre en quebrar la barrera de los 47 segundos en esta prueba.
Por todo esto, injusto sería nombrar a esto como una derrota. Meolans ganó una medalla plateada ante los mejores del mundo. Y con la dorada que obtuvo el viernes último en los 50m libre, este Mundial se convirtió en su consagración. Todo en una temporada 2001/2002 de gran nivel. "El crecimiento de José en estos últimos meses fue muy bueno. Por etapas, pero siempre fue mejorando. De hecho, en el último año (junio de 2001 hasta ahora), quebró 22 récords argentinos y seis sudamericanos" , confirmó Orlando Moccagatta, entrenador del seleccionado.
La evolución, por cierto, no fue sólo suya. La natación argentina pasa por su mejor momento en varias décadas, con nadadores que, si bien todavía no están a la altura de Meolans, siguen creciendo y pueden dar mucho más. Georgina Bardach, Pablo Abal, Florencia Szigeti forman parte de una generación que trae nuevos bríos. Será cuestión de que el momento pueda ser aprovechado.
El estandarte, por supuesto, es José Meolans. Que a partir de aquí comenzará a ser observado de otra manera por el mundo de la natación. Ya no será ese argentino que siempre está ahí . Ahora empezó a ganar. Demostró que ante los grandes nombres él no se achica y hasta los puede vencer con claridad. Aunque la última imagen del Mundial haya sido plateada . Dejó en claro que su nivel sigue creciendo y que para su reinado sólo es cuestión de esperar el momento propicio. Tiempo que ahora está muy cerca.
MOSCU (Especial).– Apenas una décima de segundo distanció a José Meolans del australiano Ashley Callus. Una diferencia ínfima, apenas perceptible a la vista. Una décima que separa al mejor del resto.
Cuando Callus tocó la pared (46s99/100) y frenó los cronómetros, al cordobés (47s09/100) sólo le faltaba recorrer 21,23 centímetros. Demasiado poco. Quizá por eso la sensación de bronca, a pesar de la medalla plateada.
Lo cierto es que el Tiburón ya sabe cómo es esto de perder por... casi nada. De ser subcampeón mundial por diferencias imperceptibles para el ojo humano, en la velocidad que lleva la carrera. En 1999, en el Mundial de Hong Kong, vivió algo parecido. En la final de los 50m libre, fue segundo detrás del británico Mark Foster por apenas tres centésimas. En aquella oportunidad, la distancia entre Foster y Meolans fue de tan sólo 6,86 centímetros.
MOSCU (Especial).– La última jornada del Mundial de Moscú dejó otros tres récords mundiales, y los protagonistas de todos ellos fueron nadadores norteamericanos. Aaron Peirsol quebró la plusmarca ecuménica de los 200m espalda, con un registro de 1m51s17/100. El mejor tiempo anterior (1m51s62/100 ) estaba compartido por el australiano Matt Welsh y el croata Gordan Kozulj.
En los 200m libre femeninos, Lindsay Benko mejoró la plusmarca de la costarricense Claudia Poll (1m54s17/100) al señalar 1m54s04/100.
El último récord mundial fue el del equipo masculino de relevos 4x100m combinados, que se impuso en la final con un tiempo de 3m29s. La plusmarca anterior era de los australianos, con 3m29s88/100.



