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TUCKER´S TOWN, Bermuda.- Ya es un campeón de campeones. Angel Cabrera sumó un nuevo hito a su carrera de ensueño: se consagró en el PGA Grand Slam, que reunió a los cuatro ganadores de los Majors de este año, y ratificó su condición de mejor deportista argentino de 2007 junto con Emanuel Ginóbili, en la temporada más brillante del golf nacional. El Pato llegó a esta cita como monarca del US Open y conquistó el trofeo con un birdie en el tercer hoyo del desempate con el irlandés Padraig Harrington (ganador del Open Británico), con quien alternó los puestos de vanguardia e igualó en 136 golpes (68-68), cuatro bajo el par, tras dos jornadas de 18 hoyos medal play.
Seguramente, el cordobés guardará en un lugar muy especial la tradicional foto de cierre con la copa sostenida con sus tres contricantes. Además de Harrington (136; 67-69), allí aparecen el norteamericano Jim Furyk (138; 71-67), que sustituyó a su compatriota, Tiger Woods, titular del PGA Championship, y otro norteamericano, Zach Johnson (139; 71-68), vencedor del Masters de Augusta.
Este certamen no reparte puntos ni forma parte del calendario del PGA Tour, pero sí unge de manera simbólica a uno de los héroes de 2007 por sobre los otros que festejaron en las citas grandes de la temporada. El logro de Cabrera se tradujo en una recompensa de 600.000 dólares, una suma que se asemeja a la de un primer puesto de un torneo intermedio del circuito de los Estados Unidos.
El camino hacia la coronación del jugador de Villa Allende tuvo derivaciones asombrosas, dados los altibajos que experimentó a lo largo del último recorrido. La primera jornada había concluido con un golpe de ventaja de Harrington sobre Cabrera, mientras que Johnson y Furyk marchaban retrasados, a cuatro del líder. Pero ayer, el tablero se alteró rápidamente y por completo: el argentino padeció un muy mal arranque y encadenó un triple bogey en el par 4 del hoyo 1 y un bogey en el 2. Ese derrumbe lo obligó a pelear desde abajo, a cinco golpes de la cima. Sin embargo, se rearmó e inició una fantástica recuperación en el campo de 6666 yardas y par 70: birdies en los hoyos 6, 7 y 10 y águila en el par 5 del 11. Cuando parecía definitivamente encarrilado, volvieron las zozobras: cometió un bogey en el 12, y un tropiezo en el 16 lo alejó a dos golpes de la vanguardia y dejó el triunfo en bandeja a Harrington, que firmó un par en ese capítulo.
En los dos hoyos finales se observó lo mejor de este show en la isla de 53,3 km2 ubicada en el océano Atlántico. Presionado por descontar golpes, Cabrera rescató un birdie en el par 3 del 17 (199 yardas) al embocar un putt de unos cuatro metros, contra un par del irlandés. Faltaba el ataque definitivo, que el Pato concretó con un águila en el par 5 del 18, después de un tiro con el hierro 4: la pelota encontró una loma y recorrió el green hasta detenerse a un metro y medio de la bandera, como para que para luego acertara el putt y firmara 68 golpes en la jornada, igual que el día anterior. En ese último hoyo, Harrington consiguió un birdie e igualó con Cabrera en 136 totales, con lo que el suspenso se trasladó al desempate, el tercero en 25 años de historia del certamen y el primero desde la definición de 2000 Vijay Singh entre Woods, entonces ganador en el campo hawaiano de Poipu Bay.
Para el comienzo del playoff el hoyo 18 volvió a recibir el juego y el irlandés y el cordobés firmaron pares; lo mismo sucedió en el 17. El duelo se resolvió en el 18, en el que Cabrera despertó admiración por un gran tiro de aproximación con el hierro 4. A ese swing inspirado siguieron dos putts que concluyeron en birdie y en título para el argentino. Nada logró hacer allí Harrington; apenas lamentarse por haber quedado atrapado en un profundo bunker que lo limitó al par y lo postergó al segundo puesto.
Cabrera ya emprendió el dulce regreso al país y se lo verá la semana próxima como figura del Torneo de Maestros, en Olivos Golf Club. Será su primera actuación en una cita nacional tras la conquista del US Open. Como para disfrutarlo y aplaudirlo por su inolvidable 2007.
En el torneo del fracaso de Jean van de Velde, el Pato fue cuarto y estuvo a un golpe del desempate, que jugaron el francés, Justin Leonard (EE.UU.) y Paul Lawrie (Escocia), el campeón.
El torneo más importante de nuestro país formó parte del European Tour ese año. Se jugó en el Jockey Club de San Isidro y se trató del primer título internacional para Cabrera.
La primera conquista en el Viejo Continente para el jugador de Villa Allende fue en el campo inglés The Belfry. Con 278 golpes, venció por uno al local Barry Lane.
Un logro de jerarquía: el 29 de mayo, en Surrey, Inglaterra, consiguió su tercer certamen del European Tour. Con 273 golpes, superó por dos al irlandés Paul McGinley.
Cabrera se consagró en Oakmont al vencer a Tiger Woods por un golpe. Primer éxito argentino en un Major tras cuatro décadas (De Vicenzo, en el British Open 1967 había sido el último).
En Bermuda, el argentino confirmó su gran año al ganar el torneo que reúne a los ganadores de Majors de la temporada. Superó en el tercer hoyo de desempate al irlandés Padraig Harrington.



