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La primera vez que Pep Guardiola puso a Javier Mascherano como defensor, en abril de 2011 frente al Shaktar Donetsk, por la Liga de Campeones de Europa, lo pensó tras la lesión que había sufrido Carles Puyol. Pero no lo habían practicado durante la semana. Mascherano se enteró cuando el técnico dio el equipo. "Y al final de la charla táctica me dijo algo que no olvidaré nunca: «Cuando seas entrenador, vas a querer poner a todos los centrocampistas juntos; es la mejor manera de que el equipo juegue bien»", contaba después el volante de la selección argentina.
Mascherano sigue jugando de central en Barcelona, pero en el fútbol argentino, incluso desde el Tata Martino hacia acá, no es sorpresa que Diego Mateo, un hombre formado y con experiencia como mediocampista, haya sido utilizado como primer marcador central en los últimos años en Newell's. Fue variable ante suspensiones de Vergini, Víctor López y Heinze, y ahora Alfredo Berti lo ubica en la zaga ante la lesión de Heinze, porque el actual técnico del conjunto rosarino suele jugar con dos zurdos como pareja central: Víctor López y Heinze.
En esa movida táctica no sólo le permite a Berti mantener en el equipo a Mateo y seguir explotando sus características de marca, presencia, juego aéreo y recuperación acoplados al estilo que supo defender Newell's en los últimos torneos, sino también volver a contar en forma continua con Hernán Villalba, un N° 5 con grandes condiciones, aunque aún no volvió a tener, tras la lesión, el rendimiento que había edificado en la temporada 2012/13.
Mateo, en el medio o abajo, será una de las columnas de Newell's para afrontar el torneo local y la Copa Libertadores. El actual es un equipo más largo, que juega de manera más frontal, con pelotazos y entregas largas, intentando una transición más veloz que la que utilizaba con Martino para elaborar y generar situaciones de peligro.
Fue común ver, en un avance de Newell's, y con el equipo bien abierto a lo ancho para salir desde el fondo y tener alternativas de pases exteriores e interiores, que quienes fueron salida y quedaron como últimos hombres para recibir de Guzmán fueron Mateo, Villalba (ubicado como un líbero) y Víctor López. Por delante de ellos, los laterales Cáceres y Casco bien abiertos, en el centro Banega y Bernardi. Y arriba, atacantes con movilidad y rotación: Figueroa, Trezeguet y Maxi Rodríguez.
Mateo, jugando como volante, también retrocede y se pone de líbero para ser salida; ofrece un buen primer pase, tenacidad para la marca y el anticipo, buenos cruces (salvó varias situaciones ante un peligroso Gigliotti) y juego aéreo.
En total, Newell's jugó ante Boca con seis volantes, que le garantizaron posesión del balón y buena técnica en las búsquedas ofensivas. En el debe siguen estando, como en el torneo pasado, mayores sociedades con Trezeguet para que tenga más chances de gol. Maxi, Bernardi y Figueroa son tan ofensivos y tienen una calidad técnica y un desequilibrio que los entusiasman para finalizar ellos las jugadas. No se trata de egoísmo, sino de posesión en velocidad. Van con una rapidez que (por momentos) no puede acompañar el Nº 9 por una cuestión física lógica. Todos pueden llegar a convertir, pero ellos mismos tendrían más gratificaciones en goles y puntos si buscaran en mayor medida a Trezeguet como finalizador de las jugadas.
¿Qué le vio en su momento Guardiola a Mascherano para transformarlo en defensor? "Piernas rápidas, orden y serenidad para liderar la defensa", fue la definición de Pep. Salvando las distancias de kilómetros, lo mismo sucede con Mateo en Newell's.


