Quiénes son las mujeres de los polistas y cómo acompañan a las figuras del Abierto

María Vázquez, que lleva 20 años junto a Adolfo Cambiaso, es la cara visible; por el lado de Ellerstina, María Rapetti está casada hace casi 12 años con Gonzalo Pieres (h.)
Agustín Monguillot
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8 de diciembre de 2016  

María Vázquez y María Rapetti
María Vázquez y María Rapetti Crédito: Mauro Alfieri

Faltan dos días para una nueva definición del Abierto de Palermo, que tendrá a La Dolfina y Ellerstina frente a frente. Levantar la copa en la cancha Nº 1 es la obsesión de todo polista de alto handicap, y para eso todo debe salir bien. En esta estructura, las mujeres son una pieza fundamental, el sostén de los jugadores y de sus familias y hasta partícipes en el staff de los equipos. Y nadie mejor que dos María, Vázquez y Rapetti, para contarlo. Están en veredas diferentes, pero tienen mucho en común: son las que desde hace más tiempo frecuentan la Catedral del polo.

Por antigüedad, exposición y participación, María Vázquez es la principal abanderada del rubro. La modelo y empresaria, que lleva vividos 20 años junto a Adolfo Cambiaso , entiende como ninguna la trascendencia del Argentino Abierto : "Tiene una cuota extra, que es la cantidad de gente que viene. Por eso noto más tensionado a Adolfito. Se puede ganar Tortugas y Hurlingham pero si se pierde Palermo parece que no se hubiera ganado nada. A la gente le pesa, y al jugador también. Certifica dónde está parado", opina.

Por el lado de Ellerstina, María Rapetti lleva casi 12 años casada con Gonzalo Pieres (h.) , el número tres de la Z. "Ellos están muy enchufados, pero a él lo veo cada vez más tranquilo. Por la madurez y porque tenemos tres chicos. Entrego un montón de cosas para que estén tranquilos, pero lo hago por amor a él y a mi familia. Dividimos las prioridades; en nuestra familia no hay solamente polo y Palermo. Hay un montón de cosas", cuenta.

Además de formar una familia, María Vázquez es una todoterreno en la estructura de La Dolfina. Potenciar la marca, llevar adelante las relaciones públicas (fundamental en este ambiente) y manejarse con los auspiciantes son algunas de sus funciones, además de la contención psicológica de su marido y sus hijos. "Siempre tuvimos un rol importante pero no era tan reconocido. Ahora estamos más expuestas", comenta.

¿Estar tan ligadas al deporte durante tantos años las convierte en expertas en polo? No necesariamente, pero sí son las primeras en escuchar. "No entiendo mucho del juego, pero sí de hombres que están atrás algo que los apasiona, y de lo que eso demanda y conlleva. Fui aprendiéndolo con el tiempo", advierte María Vázquez. Rapetti es un sostén para Gonzalito Pieres: "Lo escucho. Si tiene algo para contarme me doy cuenta: le hago un par de preguntas y empieza a largar", revela.

De eso se trata. Acompañar al polista implica un estilo de vida cuasi nómade, con un calendario que lleva a vivir en varios puntos del mundo por año. Comenzar en Estados Unidos, seguir en Europa, pasar por Asia y terminar en la Argentina. María Vázquez se rinde ante la capacidad de Adolfito: "Solamente él puede atender las 100 cosas que tiene y al mismo tiempo pegarle a la pelotita. Ya es historia y dale que va", valora.

No es lo que parece

En la superficie, la mujer del polista ostenta una vida llena de lujos, fiestas y viajes. Al menos así lo muestra Lucky Ladies, un reality show como para la discordia, protagonizado por seis mujeres (Julieta Kemble, Concepción Cochrane Blaquier, Martina Monteverde, Solana Gassiebayle, Sylvita Pereyra Iraola y Anita Bereciartúa) que forman parte del especial ambiente del polo. El programa que emite Fox Life cumplió su primera temporada y generó puertas adentro varias críticas. acusado de frívolo y superficial.

Las dos se lo toman con humor y no se ven reflejadas en él. "Vi el primer capítulo y me divertí, pero no me siento identificada. La vida del polo es recontra tranquila, y más con el nivel de exigencia que tienen los chicos", opina Rapetti.

Lejos de apuntar contra las protagonistas ("son amigas y compañeras"), Vázquez carga contra la producción: "Es una visión limitada, acotada y poco justa para los que estamos acompañando a estos hombres haciendo de esto no un estilo de vida, sino nuestra vida. Es televisión, donde el 40% de la historia, si es real, sirve". Y nada de fiestas para Rapetti: "Nosotros, que venimos perdiendo desde hace tres años, tenemos muertos los fines de semana. No tenemos vida social de salir y demás; todo lo contrario", sorprende, aludiendo a la sequía de Ellerstina en Palermo.ß

Faltan dos días para una nueva definición del Abierto de Palermo, que tendrá a La Dolfina y Ellerstina frente a frente. Levantar la copa en la cancha Nº 1 es la obsesión de todo polista de alto handicap, y para eso todo debe salir bien. En esta estructura, las mujeres son una pieza fundamental, el sostén de los jugadores y de sus familias y hasta partícipes en el staff de los equipos. Y nadie mejor que dos María, Vázquez y Rapetti, para contarlo. Están en veredas diferentes, pero tienen mucho en común: son las que desde hace más tiempo frecuentan la Catedral del polo.

Por antigüedad, exposición y participación, María Vázquez es la principal abanderada del rubro. La modelo y empresaria, que lleva vividos 20 años junto a Adolfo Cambiaso, entiende como ninguna la trascendencia del Argentino Abierto : "Tiene una cuota extra, que es la cantidad de gente que viene. Por eso noto más tensionado a Adolfito. Se puede ganar Tortugas y Hurlingham pero si se pierde Palermo parece que no se hubiera ganado nada. A la gente le pesa, y al jugador también. Certifica dónde está parado", opina.

Por el lado de Ellerstina, María Rapetti lleva casi 12 años casada con Gonzalo Pieres (h.), el número tres de la Z. "Ellos están muy enchufados, pero a él lo veo cada vez más tranquilo. Por la madurez y porque tenemos tres chicos. Entrego un montón de cosas para que estén tranquilos, pero lo hago por amor a él y a mi familia. Dividimos las prioridades; en nuestra familia no hay solamente polo y Palermo. Hay un montón de cosas", cuenta.

Además de formar una familia, María Vázquez es una todoterreno en la estructura de La Dolfina. Potenciar la marca, llevar adelante las relaciones públicas (fundamental en este ambiente) y manejarse con los auspiciantes son algunas de sus funciones, además de la contención psicológica de su marido y sus hijos. "Siempre tuvimos un rol importante pero no era tan reconocido. Ahora estamos más expuestas", comenta.

¿Estar tan ligadas al deporte durante tantos años las convierte en expertas en polo? No necesariamente, pero sí son las primeras en escuchar. "No entiendo mucho del juego, pero sí de hombres que están atrás algo que los apasiona, y de lo que eso demanda y conlleva. Fui aprendiéndolo con el tiempo", advierte María Vázquez. Rapetti es un sostén para Gonzalito Pieres: "Lo escucho. Si tiene algo para contarme me doy cuenta: le hago un par de preguntas y empieza a largar", revela.

De eso se trata. Acompañar al polista implica un estilo de vida cuasi nómade, con un calendario que lleva a vivir en varios puntos del mundo por año. Comenzar en Estados Unidos, seguir en Europa, pasar por Asia y terminar en la Argentina. María Vázquez se rinde ante la capacidad de Adolfito: "Solamente él puede atender las 100 cosas que tiene y al mismo tiempo pegarle a la pelotita. Ya es historia y dale que va", valora.

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