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Tantos desatinos y desencuentros no podían redundar en otra cosa. El despeñadero por el que Racing venía cayendo profundizó su pendiente este año y lo puso contra las cuerdas. Penosa consecuencia para un club que añora cada vez más la vieja estirpe triunfadora, manchó con indeseables datos estadísticos su historia: en el Apertura que concluyó quedó último por primera vez en el profesionalismo y tuvo, en términos porcentuales, su peor rendimiento en un certamen de la AFA. Encima, algunos hinchas que ya no soportan este destino se descargaron violentamente, como contra Independiente.
La respuesta usual ante las crisis -el cambio de director técnico- no modificó nada. El año comenzó con los ilusionados Gustavo Costas y Humberto Maschio, que pese al alejamiento de Marcelo Delgado, la carta fuerte del equipo en la buena campaña del Apertura 99, pensaban que podrían estar arriba.
No sólo eso no sucedió, sino que sus expectativas duraron hasta la duodécima fecha del Clausura, cuando la derrota por 3 a 0 ante Lanús, en Avellaneda (21 de mayo), precipitó el alejamiento de la pareja técnica, que se concretó al día siguiente, con estos números: una victoria, cinco empates y cinco derrotas.
Las necesidades, la urgencia y las limitaciones económicas llevaron a las autoridades -por entonces, bajo el juez Enrique Gorostegui estaban la síndico Liliana Ripoll y el secretario técnico Agustín Cejas- a convencer a Alberto Jorge, entrenador de la reserva, a hacerse cargo del equipo. El Pampa aceptó, a regañadientes y sabiendo que debía encarar su trabajo sin los mejores valores del certamen anterior, como Sixto Peralta y Carlos Cordone, sin considerar que Fernando Quiroz, un emblema, ya había dejado la actividad durante el primer semestre.
Llegaron otros nombres: los chilenos Manuel Neira y Marcelo Vega, Gastón Sessa, Alfredo Moreno y otros. Pero a Jorge tampoco le fue nada bien. Tras 15 partidos (ocho por el Clausura y siete por el Apertura), de los cuales Racing ganó sólo dos, empató cuatro y perdió nueve, abandonó el cargo el viernes 22 de septiembre.
Llegó la hora de Oscar López y Oscar Cavallero. Cambió la forma de jugar (más conservadora, con el objetivo de rescatar puntos), pero el rumbo se mantuvo indefectiblemente. Hasta el final del torneo Apertura pasaron once jornadas, un triunfo, cinco empates e igual cantidad de caídas.
Hoy, la situación es poco menos que crítica. El acoso del descenso ya es reconocido por todos, dentro y fuera del plantel. Racing es el quinto equipo con peor promedio (1,168), sólo por encima de Argentinos (1,074), Belgrano (1,053), Almagro (0,684) y Los Andes (0,632). ¿Qué quiere decir esto? Que el equipo está a sólo un puesto de jugar la promoción.
Más datos: la última campaña, con un índice de eficiencia de sólo 19,2 % es, incluso, peor que las que condenaron al equipo al descenso en 1983. En esa oportunidad (teniendo en cuenta la distribución de tres puntos por partido ganado que rige hoy) logró el 35,1 % de efectividad (1982) y el 37,9 (al año siguiente).
Esta actualidad tiene también como consecuencia un perjuicio económico. Por eso se aceleraron las gestiones para el gerenciamiento y la empresa que pica en punta es Blanquiceleste SA, con el publicista Fernando Marín a la cabeza. Sin tiempo, el dilema de Racing es dilucidar si ésta es la única salida.



