2456: de aquella amistad surgida en los Pumas a esta sociedad comercial

Jorge Búsico
Jorge Búsico PARA LA NACION
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19 de febrero de 2020  • 23:59

Eusebio Guiñazú es el 2, Manuel Carizza el 4, Patricio Albacete el 5 y Julio Farías el 6. Son los números que marcaron sus carreras en el seleccionado argentino. Los cuatro los llevaron por primera vez juntos en un XV Puma en un partido que quedó en la historia del rugby nacional: el debut en el Rugby Championship , el primer torneo anual con las potencias y, también, el kick-off al ingreso definitivo en el campo del profesionalismo. Fue aquella tarde del 18 de agosto de 2012, en Ciudad del Cabo, en Newlands, ante los Springboks , cuando estos cuatro forwards empezaron a sellar una amistad que se trasladó mucho más allá del verde césped y que ahora se convirtió también en una sociedad comercial: la marca de vinos 2456.

El cuarteto formado por un mendocino, un rosarino, un porteño y un tucumano tiene, además, un denominador común: todos se fueron desde muy jóvenes a jugar rugby profesional a Europa. Guiñazú, el ideólogo de este proyecto vitivinícola, jugó en Francia, Inglaterra, Sudáfrica e Irlanda; Carizza en Francia y Sudáfrica; Albacete en Francia; Farías en Italia, Francia e Inglaterra. La primera amistad surgió entre Albacete (camada 1981) y Guiñazú (1982) en las épocas de Pumitas. Más tarde se agregó Carizza (1984) y, luego, Farías, que es el más grande del grupo (1978).

Coincidieron en los Pumas en la etapa previa a la Copa del Mundo de 2011. Guiñazú, que estuvo convocado de urgencia en el partido por el tercer puesto de Francia 2007, fue el único que se quedó afuera del viaje a Nueva Zelanda. Pero se agregó para el Rugby Championship y los cuatro jugaron de titulares todo ese 2012. "Yo heredé de mi padre la pasión por el rugby y el vino. Él trabajó 40 años en el rubro, así que cuando dejé de jugar empecé a meterme y se me ocurrió hacer algo entre amigos. Cuando pensé con quiénes, enseguida me surgieron el Pato, Manucho y el Flaco. Me faltaría el Chelo (por Marcelo Bosch), pero veremos si se suma más adelante", me dice Guiñazú, quien además de tener otros emprendimientos sigue ligado al rugby como director deportivo de la Unión de Cuyo.

El proyecto de los cuatro ex Pumas tiene su epicentro en Tupungato, Valle de Uco, Mendoza, donde con barricas de roble francés de primer uso se lanzaron ya dos líneas, una de un blend de Malbec y otra de un espumante con uvas Semillón. Para 2020 están previstos otros cuatro, uno, sobre el final de año, de alta gama. "En nuestra bodega tenemos un espacio para recibir amigos y visitantes, y en octubre esperamos contar con algunos All Blacks cuando vengan a jugar a Mendoza", agrega Guiñazú.

"Nos propusimos hacer algo de calidad y creo que, por las críticas de expertos, lo estamos logrando. Pero también apuntamos a celebrar la amistad. Esto significó que ahora nos veamos mucho más seguido, pese a que vivimos en diferentes lugares", apunta Albacete, quien en 2020 seguirá ligado al rugby entrenando a su club, Manuel Belgrano. "La etiqueta, que no es la que se ve comúnmente en los vinos, tiene el sello personal en el número de cada uno de nosotros, pero también un estilo vikingo, de conquista, que tiene que ver con nuestra experiencia en el rugby", agrega Guiñazú.

Los cuatro quedaron al margen de los Pumas tras el conflicto con la dirigencia de la UAR en el período 2012-2013. "Nuestra meta era llegar juntos al Mundial 2015, pero nos sacaron cuando faltaba un año. De alguna manera, todo aquello nos unió más y también, en algún modo, eso está reflejado en estos vinos", resume Guiñazú.

De los cuatro, sólo Carizza se quedó viviendo en el exterior. En Biarritz, donde jugó muchos años, inauguró un café, su otra gran pasión. "Es nuestra pata en la exportación", dice Albacete. Los vinos 2456 ya llegaron a Francia, Italia, Inglaterra e Irlanda. Casi una continuación de aquello que en las canchas Guiñazú, Carizza, Albacete y Farías llevaban con la 2, 4, 5 y 6 de los Pumas.

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