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Con sus 22 años -el próximo 22 de octubre soplará las 23 velitas-, sus 88 kilos y su metro 82 de altura, Horacio Agulla se ganó la titularidad en Los Pumas y esto se dio nada menos que durante la exitosa Copa del Mundo de Francia 2007.
Pero a este logro, el de estar entre los 15 que ingresan a la cancha, tiene un doble mérito para el picante wing del Hindú Club. Horacio todavía no goza de la preparación profesional que sí disfrutan la mayoría de sus compañeros. "La verdad es que es un orgullo enorme ser titular, pero tengo la suerte de integrar un grupo de jugadores, de amigos, que no te hacen sentir la diferencia. Todos te apoyan en todo momento, te dan toda la confianza y eso a uno lo ayuda muchísimo", le explica a Rugby Fun desde la concentración Puma de la bella Enghien Les Bains.
Agulla es tan importante para este seleccionado que disputó cinco de los seis encuentros de este Mundial -no estuvo frente a Georgia y sí estará desde el comienzo ante Francia- y se dio el lujazo de apoyarle un try a los "enemigos" irlandeses (victoria 30-15). Claro, él es conciente de este utópico presente, pero no puede con su genio y todavía muestra rastros de la derrota ante Sudáfrica en las semifinales. "Y... es una mezcla de sensaciones. La verdad, teníamos muchas ganas de pelear hasta lo más alto, pero no se pudo dar. Pero también estoy muy contento porque sabemos que dejamos todo y que estamos haciendo un gran Mundial. No sé si soy claro, pero es como que me invaden sensaciones encontradas."
Con tan promisoria realidad personal, es imposible no pensar que varios clubes de Europa ya están averiguando su teléfono para poder contarlo entre sus filas. Agulla no niega esto, pero sí pone el freno de mano y aclara el panorama. "Por ahora me vuelvo a Hindú, que si sumamos dos puntos el sábado ya no metemos en semis . Tengo muchas ganas de jugarlas y después, con el tiempo, veré qué decisiones tomo. Es cierto que recibí algún que otro ofrecimiento, pero por ahora no quiero pensar en eso."
¿Entonces, si todo te cierra, es probable que el año que viene te veamos por alguna cancha europea?
-Risas- No sé; ahora estoy con la cabeza en Hindú. No se qué haré. ¡Son bichos ustedes los periodistas! -risas-.
¿Cómo hace un jugador, después de ser protagonista de un Mundial, para motivarse con los partidos de su club?
No hay motivación más grande que ponerme la camiseta de mi club y la de los Pumas. Ahora me tocó ponerme la celeste y blanca y me súper motive, y cuando llegue la chance de vestir de nuevo la camiseta de Hindú estaré igual de incentivado. Las dos son sensaciones distintas, pero a su vez son increíbles y súper motivantes.
Además vas jugar más seguido con tu hermano, Belisario...
Jugamos un solo partido juntos, y espero que ahora vengan muchos más.
La está rompiendo en el Torneo de la URBA...
-Risas- Es un grande el pendejo; se pisa los huevos para mejorar día a día.
Va a terminar siendo el famoso de la familia...
-Risas- ¡Sería un gran orgullo! Pero todavía es chico. Debe seguir aprendiendo de jugadores como Juan Fernández Miranda, Hernán Senillosa y Juani Gauthier.
Stop en el grabador... no, nada de eso. Porque el buenazo de Horacio, a pesar de que en su cabeza bailotean temas como el Mundial, su Hindú y las ofertas del exterior, tiene algo más que decir, algo que pinta de cuerpo entero cómo es como persona. "Le quiero dedicar todo lo de esta Copa del Mundo a Joaquín Brinnand -integró el plantel campeón del CASI en 2005 y recientemente fue operado de un tumor maligno en el cerebro- que es muy amigo mío. Al Inglés lo banco en todas y también sé que el resto de este plantel está junto a él. Joaco, todo esto es para vos."
¿Hace falta agregar algo más? Horacio Agulla, un jugadorazo y un tipazo. Aplausos para él.

