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Frío, calculador y atento al margen del error, el Club Atlético de San Isidro logró un triunfo muy necesario para comenzar a creer con imposibles. Con un sólido pack de forwards, le ganó merecidamente a CUBA por 30-27 en la Catedral y sumó el sexto triunfo en el Top 12. Si bien aún está lejos de los puestos de playoffs, este éxito llega en un momento clave para revertir la habitual irregularidad que invade a los académicos post triunfo en el clásico, despegarse de los puestos bajos de la tabla y encender una pequeña llama esperanza.
Si se tiene en cuenta lo que resta para terminar la etapa regular, este triunfo del CASI contiene un alto valor anímico para sus aspiraciones. Es verdad que aún es prematuro y que no debe descuidar lo que pasa con los que equipos que vienen abajo en la tabla. Pero siente que los 15 puntos de ventaja que hoy le lleva SIC, por ahora el cuarto, son descontables. Sobre todo, porque su funcionamiento va en ascenso, le resta enfrentarse con varios rivales directos y el desarrollo del torneo demostró mucha paridad y resultados sorprendentes.
“Sabíamos que teníamos una oportunidad para jugarle de igual a igual y medirnos nosotros mismos, por lo que significa y lo que juega CUBA. Nosotros tenemos que hacer el esfuerzo final para poder terminar lo más arriba posible. Sabemos que tenemos que seguir fortaleciendo la idea de juego, pero con buen funcionamiento los resultados van a llegar. En nuestra cabeza tenemos el desafío de pelear arriba y sostener en los próximos partidos lo que mostramos hoy, no queremos estar en mitad de tabla”, comentó el capitán local, Jerónimo Solveyra.
Lo exhibido por el conjunto académico a lo largo de los 80 minutos fue muy sólido. Casi que no le dio posibilidades a CUBA de que su vistoso juego de manos aflorara con comodidad y lo superó en los puntos de contacto con mucha presión. Esto llevó a los universitarios a cometer varios errores de manejo e infracciones que lo dejaron con jugadores menos en momentos claves de partidos.
El parcial 15 a 13 del primer tiempo a favor de CUBA estuvo acorde con el desarrollo de esos 40 minutos. El conjunto visitante logró imponer la voluntad de ir para adelante y le sacó máximo rédito a los continuos errores en los lines, con los tries de Marcos Herrero Anzorena y Benjamín Gutiérrez Meabe, que en ese lapso también sumó una conversión y un penal. El CASI, sin renunciar a su juego ofensivo, se mantuvo a tiro gracias al try de Felipe Hileman y la efectiva patada de Akemeier.
En el segundo tiempo, el CASI ajustó algunos detalles y volvió a recuperar el buen juego del inicio de partido. A pesar del tempranero try de Marcos Eliçagaray para los cubanos, se animó a jugar sin complejos e impidió que su rival, en gran parte de la etapa, desplegara su juego de rugby abierto y todo el potencial que le proporcionan sus individualidades. Así forzó las amonestaciones de Aguirre y Loza y, en poco más diez minutos, logró pasar al frente 30-20 gracias a un penal de Juan Akemeier y los tries de Benjamín Belaga y Joaquín Sáenz de Miera. El try de Rafa Iriarte, sobre el final de partido, sirvió para que el visitante obtuviera el punto de bonus.
“Mostramos la fortaleza mental que tenemos. A pesar de lo complicado que fue el primer tiempo, nunca bajamos los brazos y tuvimos una muy buena disciplina, que en los partidos pasados nos faltó”, analizó el goleador y figura del partido, Akemeier, que con su exquisita pegada sumó 15 tantos, producto de tres conversiones y tres penales.
Con este triunfo, el CASI tiene motivos para sustentar la esperanza de instalarse cerca de los cuatros que se clasifican a las semifinales. La única obligación que tiene para transformarlo en realidad es sostener su funcionamiento y seguir ganando. Difícil, no imposible.


