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Motivos para festejar sobraban de los dos lados. Alumni llegaba con el orgullo desbordado y las banderas rojas y blancas para pasear el título obtenido cuando todavía quedaban dos fechas para el final del torneo. Pucará, menos pretencioso, preparó una coreografía para despedir a Eduardo Laborde , símbolo del club de Burzaco y ex Puma en el Mundial de 1991, que deja la actividad a punto de cumplir 34 años.
Alumni, el campeón, el conjunto más sólido del certamen de Buenos Aires, no se permitió un traspié ni aún en medio de la lógica relajación que trae aparejado consagrarse antes del final del torneo. En la despedida de la temporada, el conjunto de Tortuguitas se impuso en Burzaco ante Pucará por 22-14.
Perjudicados por un terreno pesadísimo (aunque por potencial, más Alumni, que quede claro), la tarea de los forwards estaba destinada a ser determinante. Pucará, tal vez por ese desafío extra que es derrotar a un campeón, se plantó con firmeza en el arranque. Tuvo el control de la pelota y confió en las patadas de Laborde y del fullback, Nicolás Degano, la táctica de situar el juego en el terreno visitante.
El interesante despliegue de los locales, apostando también a los rucks, mientras el físico de los forwards acompañó para limpiar cada pelota, recibió un golpe tempranero, cuando el árbitro, Miguel Sandoval, expulsó a Gianassi por un golpe inapropiado observado por uno de los jueces de touch.
A la larga, esa baja en el pack terminó desgastando aún más rápido las fuerzas en los más grandotes de Pucará.
No así a corto plazo, pues los locales se fueron al descanso con una desventaja impensada y un tanto exagerada. Dos estocadas de Alumni en los minutos finales demostraron que al campeón no se lo puede tentar con distracciones.
Alumni tenía en su campo un scrum en contra; Picchio se adelantó a todos, robó la pelota y su larga corrida terminó con una asistencia a Van der Ghote para el try. Enseguida Lamas, después de un slalom, también anotó una conquista.
Con esa diferencia en el bolsillo, únicamente recortada por los penales de Degano, Alumni pisó firme en el segundo tiempo. Pucará redoblaba el esfuerzo, pero todo lo que le costaba trasladar la pelota Alumni lo simplificaba con la velocidad de los backs.
Encima, Pucará, que cada vez aumentaba la estadística de los knock-on, cometió otro error carísimo: jugó rápido un line y lo regaló... justo a Ribeis que estaba casi pisando el in-goal local.
Burzaco ya era presa del diluvio y un try de Llauradó acercó un poco más a Pucará en el marcador y en el resultado moral .
El aguacero no impidió a los locales reconocer a Laborde y pasearlo en andas por la cancha. Sí impulsó a los felices simpatizantes de Alumni buscar refugio. No era mala idea frenar un poco un festejo que no tenía pausas desde hace un par de semanas.


