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La consternación aparece de vez en cuando en el ambiente del rugby. Todos entienden que se trata de un deporte de fricción, con las pulsaciones en pleno, y en el cual puede haber algún exceso en el accionar. Es, también, un deporte que inculca los valores. De todos modos, más allá de la corrección conductual, las lesiones serias, los sustos mayúsculos, son parte de la disciplina.
Lo sucedido este sábado en un encuentro del Top 13 generó impresión y preocupación antes del alivio, más allá de los decisivo del partido, que definió un descenso y los cruces de las semifinales del certamen de URBA. Ocurrió una convulsión. Y a partir de eso, la desesperación.
El jugador que convulsionó fue Felipe Terra Medina, es wing de Regatas Bella Vista. Era, además, el máximo goleador del encuentro, con nada menos que tres tries. El hecho se produjo a los 40 minutos de la segunda mitad, con el ganador definido y el descenso casi consumado. A pocos metros del in-goal, el back recibió un tackle francés (toque a un tobillo o un pie cuando el oponente no alcanza a abrazar al portador de la pelota) por parte de Esteban Iribarne, jugador de CUBA.

En la caída, Terra Medina golpeó con su cabeza contra una pierna de Lucas Maguire, su cara quedó contra el suelo y el tres cuartos de Regatas convulsionó. La imagen fue shockeante. El primero en asistirlo fue el propio Iribarne y en seguida acudieron tres compañeros del accidentado, que pidieron urgente ayuda. Muy pronto llegaron los médicos de Regatas y CUBA y lograron revertir el cuadro, que se presentaba dramático.
Una vez que Terra Medina recobró el conocimiento y los doctores constataron que había una evidente mejoría, el rugbier se levantó por sus propios medios y fue acompañado por empleados del club a los vestuarios. Según Pablo Camerlinckx, unos de los entrenadores de Regatas, por prevención el jugador fue trasladado a una clínica, para exponerlo a estudios. “Está muy bien. Fue un susto grande, nada más”, comentó el preparador.
En el momento del percance, los médicos le colocaron a Terra Medina un elemento para evitar que tragara su lengua, y eso evitó inmediatamente un problema mayor. Luego, el wing no recordaba nada de la acción, a raíz del golpe. La tomografía computada a la que se sometió dio buen resultado y el accidentado quedó en observación. No podrá jugar por 15 días, pero no necesita hacerlo: la temporada de Regatas concluyó este sábado.
Sucede que el descenso de Regatas se dio después de 10 años del club en la elite de URBA. El anfitrión goleó, pero no logró mantenerse en la mejor categoría porque Pucará –el otro involucrado en la pelea por la permanencia deportiva– sumó el bonus defensivo en la derrota ante SIC, por 18-15, y quedó con una diferencia de un punto en la tabla del Top 13.



