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ENGHAIN-LES-BAINS, Francia (De nuestros enviados especiales).– Es el único sobreviviente del título del mundo conquistado por los Springboks hace doce años (1995), en el Ellis Park. Y ahora Jacobus Petrus “Os” du Randt, en el resurgimiento de su carrera internacional, tiene la posibilidad de convertirse en un ícono del rugby sudafricano, en caso de que su equipo recupere el trofeo Webb Ellis para su país.
Muy curiosa es ésta, su segunda vida con la camiseta de los Boks. Debutó casualmente frente a los Pumas, en 1994, con sólo 22 años, y su proyección sucedía con normalidad hasta que en 1999 sufrió una grave lesión de ligamentos en una rodilla y se recluyó en su granja por dos años.
Su retiro del primer nivel estaba consumado para la mayoría, excepto para el head-coach Jake White que, apenas, tomó el mando de la selección, en 2004, lo convenció para que reaparezca. Y así sucedió, luego de casi cinco años sin vestir los tradicionales colores verdes. Lo llamativo del caso es que, con la reincorporación de Ox (en afrikaans), los Boks se adjudicaron el Tri Nations, certamen en el que no daban la vuelta olímpica desde hacía seis temporadas (1998).
En aquel plantel campeón del mundo de 1995, White cumplía la función de analista de video, es decir que lo conocía bien al gigante Du Randt, que antes de su reencuentro con la selección había retomado la actividad con su equipo provincial, los Cheetahs, con el que se consagró en la Currie Cup de 2004.
En 1999, antes de su lesión, este primera línea nacido en la ciudad de Elliot había sido galardonado por la prestigiosa revista especializada Rugby World como el segundo mejor pilar izquierdo de todos los tiempos. Y, si bien todo hacía presuponer que su reclusión lo podía haber debilitado, en su campaña de regreso disputó 13 test-matches, incluido uno ante los Pumas, el 4 de diciembre de 2004, en el estadio de Vélez (ingresó en la segunda etapa).
La particular de Os du Randt es que, como sucede con la mayoría de los pilares de alta competencia a los que se expone tanto al esfuerzo, no llega a completar los 80 minutos; de todas maneras, su aporte es sumamente gravitante.
Con las eliminaciones de Nueva Zelanda y Australia, muchos miran como favoritos a los sudafricanos. Pero el N° 1 advierte sobre lo contraproducente que puede ser creer en esa influencia externa: “Es verdad que sin ellos se puede despejar el camino, pero lo que les sucedió es una señal de advertencia para todos. No podemos subestimar a los Pumas. Vamos a tener un duro trabajo para vencerlos. Contra Fiji no mantuvimos la concentración y nos apartamos de nuestro plan de juego; eso ya no nos puede volver a pasar”, comentó el experimentado primera línea, desde la concentración de los Boks, en Noisy-le-Grand.
ENGHAIN-LES-BAINS, Francia (De nuestros enviados especiales).– Es el único sobreviviente del título del mundo conquistado por los Springboks hace doce años (1995), en el Ellis Park. Y ahora Jacobus Petrus “Os” du Randt, en el resurgimiento de su carrera internacional, tiene la posibilidad de convertirse en un ícono del rugby sudafricano, en caso de que su equipo recupere el trofeo Webb Ellis para su país.
Muy curiosa es ésta, su segunda vida con la camiseta de los Boks. Debutó casualmente frente a los Pumas, en 1994, con sólo 22 años, y su proyección sucedía con normalidad hasta que en 1999 sufrió una grave lesión de ligamentos en una rodilla y se recluyó en su granja por dos años.
Su retiro del primer nivel estaba consumado para la mayoría, excepto para el head-coach Jake White que, apenas, tomó el mando de la selección, en 2004, lo convenció para que reaparezca. Y así sucedió, luego de casi cinco años sin vestir los tradicionales colores verdes. Lo llamativo del caso es que, con la reincorporación de Ox (en afrikaans), los Boks se adjudicaron el Tri Nations, certamen en el que no daban la vuelta olímpica desde hacía seis temporadas (1998).
En aquel plantel campeón del mundo de 1995, White cumplía la función de analista de video, es decir que lo conocía bien al gigante Du Randt, que antes de su reencuentro con la selección había retomado la actividad con su equipo provincial, los Cheetahs, con el que se consagró en la Currie Cup de 2004.
En 1999, antes de su lesión, este primera línea nacido en la ciudad de Elliot había sido galardonado por la prestigiosa revista especializada Rugby World como el segundo mejor pilar izquierdo de todos los tiempos. Y, si bien todo hacía presuponer que su reclusión lo podía haber debilitado, en su campaña de regreso disputó 13 test-matches, incluido uno ante los Pumas, el 4 de diciembre de 2004, en el estadio de Vélez (ingresó en la segunda etapa).
La particular de Os du Randt es que, como sucede con la mayoría de los pilares de alta competencia a los que se expone tanto al esfuerzo, no llega a completar los 80 minutos; de todas maneras, su aporte es sumamente gravitante.
Con las eliminaciones de Nueva Zelanda y Australia, muchos miran como favoritos a los sudafricanos. Pero el N° 1 advierte sobre lo contraproducente que puede ser creer en esa influencia externa: “Es verdad que sin ellos se puede despejar el camino, pero lo que les sucedió es una señal de advertencia para todos. No podemos subestimar a los Pumas. Vamos a tener un duro trabajo para vencerlos. Contra Fiji no mantuvimos la concentración y nos apartamos de nuestro plan de juego; eso ya no nos puede volver a pasar”, comentó el experimentado primera línea, desde la concentración de los Boks, en Noisy-le-Grand.

