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LA PLATA.– "En la cancha de allá atrás, el agua llegaba hasta las haches", cuenta un socio de Los Tilos. Aunque ya pasaron 12 días del trágico temporal, en La Plata es un tema central. A pocos metros, otro socio informa que llegó con una camioneta repleta de ropa. Tres pequeños rugbiers, que no superan los quince años, se ofrecen y descargan la mercadería.
El fin de semana pasado, los clubes suspendieron sus actividades y se dedicaron exclusivamente a la actividad solidaria. Ayer regresó el rugby, pero la actitud benéfica se mantuvo. En el Barrio Obrero no se cobró entrada y la gente ingresó con un alimento no perecedero. En La Plata Rugby y en San Luis también hubo nuevas donaciones.
"Lo que hicimos fue transformar los valores que nos inculcó el rugby en una acción directa. Trabajamos en equipo y se privilegió ayudar a los más necesitados por sobre todas las cosas", afirma el presidente marista, Juan Martín Etchart Mandón. La visita de San Luis, Champagnat, también hizo su aporte, y Martín Durand, entrenador y ex Puma (jugó los Mundiales 2003 y 2007), se encargó de organizar las donaciones.
El Canario también se puso al servicio de la comunidad. "Después de lo que pasó, que fue una tragedia, fue muy emocionante ver cómo se movió el club; todos juntos, desde los más chicos hasta los más grandes, incluyendo a los jugadores del plantel superior. Lo que vivimos estos días nos sirvió para reforzar el sentido de pertenencia", asegura Franco Di Luca, uno de los entrenadores de La Plata. Liceo Militar, que ayer visitó Gonnet, se adhirió a la movida humanitaria y acercó su ayuda.
El predio de Los Tilos fue el más afectado por la inundación. Enzo Vigliano, jugador de intermedia y encargado de prensa, narra cómo se organizó el Verde: "Primero tuvimos que poner el club en condiciones, y después sí nos pusimos a colaborar con la gente del barrio y con los socios que más sufrieron". El rival de turno, CASI, se sumó a la cruzada caritativa y desembarcó decenas de bolsas, con alimentos y artículos de limpieza.
En la ciudad de las diagonales volvió el rugby, pero el punto bonus se lo llevó la solidaridad.
"Salvó a su abuela y a su tía, y en el medio, a un señor que se desmayó por la calle", cuenta Maia, su mamá. Se trata de Facundo Bellone, integrante del plantel superior de San Luis. La historia es increíble. Dramática. En el medio del temporal, la madre charlaba con la abuela hasta que se escuchó un grito y la comunicación se cortó. "¡Ay!", fue todo lo que se oyó. Facundo no dudó un segundo. A pesar de que el agua ya había sumergido gran parte de la ciudad, salió a toda prisa rumbo a lo de su abuela. "Tuve que caminar con agua por la cintura, atarme con una soga para cruzar una zona complicada y hasta nadar. Además, en el medio se desmayó una persona y tuve que ayudarla. En total fueron 13 cuadras. Por suerte pude llegar y las dos estaban bien. Fue complicado, pero valió la pena", expresa Bellone con total naturalidad. ¿Dónde estaban su tía y su abuela? En la parte superior de una cama. A pesar de que el agua superó con holgura el metro de altura, todos estuvieron a salvo y hubo final feliz
Al jugador de Los Tilos la tormenta lo tomó de improviso, justo cuando salía de trabajar. No lo pasó bien y se pegó un buen susto, pero finalmente llegó a tierra firme. "Yo estaba con un compañero y el agua nos llegaba hasta la cintura. En un momento nos metimos en una estación de servicio y cuando pensamos que estábamos a salvo, comenzó a salir agua desde el piso y nos tuvimos que ir", relata Emiliano Peri. Lejos de su casa, decidió ir al departamento de su amigo, aunque el trayecto tuvo un obstáculo ineludible: más agua de la que imaginaban. "Cuando nos quisimos dar cuenta nos llegaba al pecho. Un poco caminando y otro nadando pudimos llegar, pero la verdad es que estuvo muy complicado", confiesa, y enseguida agrega, casi en forma de suspiro: "¡Fue tremendo!". Seis cuadras duró la aventura de Emiliano, que recién pudo llegar a su vivienda al otro día, pasado el mediodía. "Tuve que esperar hasta que el agua bajara por completo y se hizo largo, pero por suerte estoy bien y la puedo contar", dice con una sonrisa perspicaz.
Los hermanos Roán, del plantel superior de La Plata, viven en Tolosa. Sin dudas, uno de los barrios más afectados por el temporal que el 2 de abril sacudió a la ciudad. Esa trágica noche, José Manuel no estaba en su casa, mientras que Tomás se encontraba con sus padres. "Nosotros tenemos cinco perros y, para salvarlos, tuvimos que poner unas tablas de madera porque nos entró un metro de agua. Sufrimos muchas pérdidas materiales, pero por lo menos pudimos protegerlos a ellos. En un momento pensamos en ir al techo, aunque con los perros era imposible. Por eso optamos por mojarnos nosotros y que ellos estuvieran bien", explica Tomás. Otro integrante del plantel cuenta que en el club circuló un mail preguntando cómo estaban los hermanos Roán y que éstos, sin luz, tardaron días en contestar la cadena, lo que generó incertidumbre. Por suerte, más allá de los daños que produjo la tormenta, la familia está bien y con la felicidad de haber salvado a sus mascotas.

