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La última Copa del Mundo consagró a los All Blacks, pero significó el volver a vivir de Gales, un país donde el rugby, al igual que en Nueva Zelanda, es una religión. El Dragón concluyó en el cuarto puesto en aquella ocasión, aunque dejó un fuerte mensaje que se consolidó ahora en el comienzo del 6 Naciones. Ocurre que estamos en presencia de un equipo que puede hacer historia y disputarles el trono a los tres gigantes del hemisferio sur.
Este Gales, moldeado por un neozelandés (Warren Gatland), es distinto a lo que se ve en el rugby moderno. Tiene la dureza en el contacto y en el uno a uno que es imprescindible en el alto nivel, pero apela a la locura por jugar; a la inspiración que no detectan los múltiples análisis de videos. Con un plus: la juventud. Sam Warburton, su capitán, es camada 88, como Leigh Halfpenny (su goleador) y Jonathan Davies; el gigante wing Greg North es del 92, y en la otra punta, Alex Cuthbert, del 90. Con un 9, Mike Phillips, que pone al equipo siempre adelante, y un pack que va ganando en aspereza, aunque todavía muestra algunas falencias en el line.
Aún le falta madurar, pero ha dado muestras de temperamento en el arranque del actual 6 Naciones. Ganó ya sus dos partidos. El primero, tras una formidable batalla en Dublín, frente a Irlanda, en la cual remontó un resultado que parecía decisivo. Y el último fin de semana, en su casa, tuvo raptos de genialidad para quitarse de encima a Escocia. Tiene por delante dos pruebas clave: el 25, ante su clásico rival, Inglaterra, en Twickenham. Mientras que el cierre será el 17 de marzo, en el Millennium, con otro candidato, Francia.
"La continuidad, la secuencia interminable de fases, son producto de la excelente escuela y de la preparación de los jugadores en sus destrezas individuales a lo largo de sus años en juveniles. Pero creo que lo más destacado de este equipo de Gales es la dureza en el contacto físico que impone en algunos partidos, como sucedió ante Sudáfrica en el último Mundial. Le faltan, a mi juicio, más consistencia y efectividad en la defensa. Si lo logra, será uno de los mejores del mundo, a la par de los del 3 del Sur", sostiene Marcelo Loffreda, al ser consultado por La Nacion.
¿Cuál es esa escuela a la que hace referencia el Tano? A la que lleva en la sangre el rugby galés. A ese juego indescifrable que proponía el Dragón de los 70, quizás el mejor equipo de todos los tiempos; aquel imbatible que ganó 8 títulos del 6N entre 1969 y 1979, cuando no existían los Mundiales y el rugby aún era amateur. A veces, este Gales hace acordar en algo al de glorias como Gareth Edwards, Barry John, Phil Bennett, J.P. Williams y Gerald Davies, entre otros.
Para Agustín Pichot, gran responsabilidad de este presente del seleccionado de Gales le corresponde a Gatland: "Es un genio. Un tipo que sabe un montón de estrategia y que les pide a los jugadores que confíen en ella. Y sabe escuchar a los que lo acompañan".
El tiempo dirá hasta dónde llega éste joven y distinto seleccionado de Gales. Mientras tanto, vale verlo y disfrutarlo.

