Hindú, el cultor de una esencia centenaria del rugby

Jorge Búsico
Jorge Búsico PARA LA NACION
El elefante, un ícono de Hindú en cada conquista
El elefante, un ícono de Hindú en cada conquista Fuente: Archivo
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11 de septiembre de 2019  • 23:59

Un aniversario redondo para un club símbolo de la ovalada. Cien años cumplió el martes Hindú Club, el emblema de Don Torcuato, a la vera de la ruta 202. Pero no hubo todavía un festejo a la altura de semejante número. Apenas un brindis a la noche del martes entre los más antiguos y los del núcleo duro, ya que la gran celebración está pautada para el 14 de diciembre. ¿Por qué se postergó una fiesta para brindar el siglo de vida? Para no distraer el objetivo más próximo que tiene la Primera: alcanzar las semifinales del Top 12 de la URBA, para lo cual deberá sacar un buen resultado en el partido de pasado mañana con el SIC, que ya está clasificado. De lograrlo, Hindú habrá estado presente en todos los playoffs de la URBA desde que se instalaron en 2002. O sea que está a las puertas de encarar la etapa decisiva por llegar al título por decimoséptima vez consecutiva.

El juego es el factor con el que Hindú completa su sentido de pertenencia. En ese todo que forma parte de un club, la manera de sentir y de trasladar esa locura tienen un correlato esencial dentro de la cancha. A Hindú le importa el recorrido y también le importa ganar. Vaya si lo ha hecho desde que abrió el grifo de los títulos en 1996. A esa corona de la URBA, compartida aquel año con Atlético del Rosario, se le han sumado otros 9 de Buenos Aires y otros tantos del Nacional de Clubes de la UAR. Diecinueve campeonatos en 23 años.

Hubo un primer secreto en la historia del rugby de un club que fue fundado por un grupo de alumnos del colegio La Salle que se juntaron para armar una obra de teatro. Ocurrió entre fines de la década de 1980 y comienzos de la de 1990, cuando los más grandes, Tito Fernández, el Tío Comotto, el Negro Fernández Miranda, el Chori Senillosa padre, el Gurí Ostiglia, Bebe Quesada, entre otros, se propusieron armar un club de rugby dentro del club. La parte de atrás, como le decían. Depender de ellos mismos resultó la piedra fundamental.

Campeón: una costumbre para Hindú en este siglo
Campeón: una costumbre para Hindú en este siglo Fuente: Archivo

Luego vino un estilo de juego que todavía perdura y una idea que se mantiene: los jugadores de Primera entrenan las juveniles; desde M15 a M19. A aquellos pioneros de la nueva era les siguieron sus hijos. Y ya está lista en poco tiempo la tercera generación. El legado en su más pura expresión. Hindú, se puede afirmar, la hace como nadie hoy en el rugby argentino. Todos los clubes, por cierto, tienen su sentido de pertenencia y su manera de llevar adelante su juego, pero ninguno lo traslada al éxito deportivo como Hindú. Aunque a muchos no les resulte simpática esta fórmula, todo el rugby reconoce en Hindú el nivel de compromiso que hay en el club desde el más chiquito hasta el más viejo. Es, como dicen en Don Torcuato, un sentimiento que no entiende de razones.

Quizá como un signo del destino, justo en el año del Centenario, miembros de Hindú coparon la gran escena competitiva del rugby argentino. Nicolás Fernández Miranda está dirigiendo a los Pumas. Gonzalo Quesada y Juan Fernández Miranda hacen lo propio con los Jaguares, en un primer año al frente que incluyó llegar a la final del Súper Rugby por primera vez. Tomás Lavanini y Felipe Ezcurra van a jugar la Copa del Mundo de Japón; Sebastián Cancelliere, Joaquín Díaz Bonilla, Ramiro Herrera y Bautista Ezcurra estuvieron en la lista; Lautaro Bávaro y Carlos Repetto formaron parte de Argentina XV y Jaguares XV y Joaquín de la Vega Mendía de los Pumitas cuartos en el Mundial M20.

Desde 1999, Hindú fue un habitual proveedor de Pumas para los Mundiales: los Fernández Miranda, Quesada, Lucas Ostiglia, Horacio Agulla, Hernán Senillosa, Martín Scelzo, Lavanini y Herrera. Se marcharon a los seleccionados sus entrenadores y sus máximas figuras, pero aún así el Elefante siguió siendo campeón y protagonista excluyente de cuanto campeonato hubo en disputa. Hoy lo entrenan Francisco Fernández Miranda, Ostiglia, Juan Gauthier y Pablo Henn -todos campeones en algún momento- y adentro guían Santiago Fernández -hijo de Tito; el mejor jugador a nivel local- y Belisario Agulla, los más experimentados. Cambian los intérpretes pero no la fórmula.

Hindú, el club que tuvo un guía como Francisco Borgonovo, quien lideró la mudanza a Don Torcuato a fines de la década de 1930; que practicó polo, básquetbol y golf; que cobijó en su edificio a equipos y seleccionados de fútbol; que en rugby deambuló varios años en el ascenso, celebra los 100 años cargado de gloria deportiva y, sobre todo, de locura por el rugby.

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