La anécdota del marinero y la gorra del chico que se ahogaba

Jorge Búsico
Jorge Búsico PARA LA NACION
Crédito: Los Ceibos
(0)
1 de abril de 2020  • 23:59

The English game , la serie de Netflix que está entre las más vistas en este tiempo de pandemia, remite, basada en hechos reales, al inicio del fútbol profesional, pero también podemos situarla en momentos decisivos en los comienzos de la historia del rugby. Los acontecimientos están situados a fines de la década de 1870, cuando Fergus Suter viaja de Escocia a Inglaterra para transformarse en el primer futbolista profesional. Traducido su nombre aquí como "Un juego de caballeros", la serie muestra el contrapunto entre la clase alta, que creía que el fútbol le pertenecía, y la clase obrera, que veía en un deporte que ya daba indicios de lo que sería, un modo de ganarse la vida. La competencia en cuestión era por la copa de la Football Association (FA), la más antigua entidad del fútbol.

En aquel episodio, la Rugby Football Union (RFU), manejada, al igual que el fútbol de entonces, por las elites provenientes de los colegios privados ingleses, vio una amenaza al amateurismo dentro de la disputa política y social que tenía con la Northern Union (NU), que reclutaba jugadores del norte industrial. La RFU no quería que la experiencia de la FA, que había abierto el juego al dinero, se repitiera en su bastión. Así fue como en agosto de 1895 se produjo la división que duró, al menos en lo formal, hasta septiembre de 1995. Un siglo. La NU creó la Liga –League– con un sistema de todos contra todos para mantener activos todo el año a los jugadores que cobraban –el sistema de FA sigue siendo eliminación directa– y entonces de un lado quedó lo que conocemos como "rugby Union", y del otro, el "rugby League", de 13 jugadores en vez de 15.

Ambos deportes siguen siendo populares en los países anglosajones, pero en algunos el League lleva más gente y, claro, mueve más dinero. La ex IRB, hoy World Rugby, decretó la Era Abierta en septiembre de 1995, por lo cual el rugby profesional –se insiste; en lo formal, porque el dinero circulaba desde hacía mucho tiempo– ni siquiera cumplió un cuarto de siglo. Y convive con el rugby de clubes, el amateur, que en países como la Argentina es amplia mayoría.

Hoy ambos, como todo, están paralizados. Pero el mayor perjuicio es del rugby profesional. Italia y Estados Unidos entraron en bancarrota y jugadores están viendo en varios países cómo les cancelan sus contratos. Lo mismo está pasando con los argentinos que firmaron para las franquicias de la trunca Súper Liga Americana de Rugby. Y habrá que ver con los salarios de los seleccionados, ya que está en duda la ventana de julio (desde Francia algunos medios aseguran que no habrá viaje a la Argentina, y es probable que Italia siga el mismo camino), mientras que uniones y clubes no están recaudando y es posible que se caigan los sponsors.

¿Cuándo volverá la actividad? Imposible saberlo. ¿Importa en este momento? Jorge Valdano hizo una interesante reflexión a propósito del fútbol y este dilema, en su columna en el diario español El País : "El fútbol, mal acostumbrado, se resiste a bajarse del escenario discutiendo cómo y cuándo recomenzará la fiesta. Siempre que encuentro esa falta de sentido de proporción, recuerdo aquella historia que le leí a Churchill sobre un hombre que saltó del muelle para salvar a un niño que se estaba ahogando. Una semana más tarde, fue abordado por una mujer que le preguntó: ‘¿Eres el hombre que salvo a mi hijo en el muelle?’. El marinero respondió modestamente: ‘Sí, señora’. ‘Entonces eras el hombre que estaba buscando: ¿dónde está la gorra del niño?’". Se aplica a cualquier situación de la realidad.

Aquellos inicios relatados en la serie, que van para el fútbol, el rugby y cualquier otra disciplina, dan marco a lo que implica hoy el deporte. Vale rescatar otra reflexión, de una excelente nota en el portal El Furgón, por los filósofos César Torres y Francisco López Frías: "Sus cualidades y potencialidad permiten sostener que el deporte se encuentra entre las cosas más importantes de la vida. No es justificación para relajar la veda deportiva; debe ser interpretado como una defensa del valor y de su apasionado cultivo".

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.