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En los últimos dos años, la relación entre la comisión directiva del Club San Fernando y el núcleo de gente de rugby -dirigentes y jugadores del plantel superior- se había vuelto irascible. La puja de poder deterioró el vínculo, la comprensión dejó de ser una causa común, entonces la reconciliación, de pronto, de convirtió en utopía. Los incidentes se volvieron cotidianos durante el curso de 2009, pero la causa detonante del quiebre definitivo llegó una vez concluida la temporada oficial de la URBA. Completado el Top 14, la flamante conducción de la institución resolvió suspender -con penas de entre tres meses y dos años- a cinco referentes del conjunto principal, y así impidieron que se presentaran en el torneo de seven, en el cual defendían la corona.
Este hecho agotó la paciencia de los hombres en conflicto que, respaldados por otros, dieron el portazo para buscar un nuevo horizonte: crear el Delta Rugby Club. "No fue fácil tomar la decisión, porque todos nos criamos en el club e irnos no es lo que más gusta. Pero, sinceramente, nos cansamos de estar peleando todo el tiempo. Siempre apostamos por el diálogo, pero jamás nos escucharon. Entonces, optamos por irnos. Y nos fuimos sin rencores con nadie, pero porque queremos un club de rugby y no un polideportivo", confiesa Horacio Sanguinetti, ex entrenador de primera división y un potencial candidato a asumir el liderazgo del novel Delta Rugby Club, aunque a su lado tenga a hombres también con los mismos atributos, como Pablo Santillán, Sergio Torres, Héctor Lovisolo, Carlos Ferrero y Omar Gómez, por ejemplo, parte de la flamante cúpula.
"Avanzamos rápido, desde hace unos días tenemos identidad porque hicimos los trámites en la Inspección General de Justicia, pero todavía falta. Estamos en plena formación. Este es un club nuevo, un proyecto a diez años. Hoy por hoy no podemos garantizar que en 2010 estaremos jugando en el torneo de la URBA, en el cual, por supuesto, tenemos que empezar en el Grupo IV", indicó Sanguinetti.
Lo concreto es que desde hace un tiempo, los rugbiers que partieron de Sanfer -llegarían a unos 40- se juntan para entrenarse en la sede del Sindicato Obrero de la Industria del Vestido y Afines (Soiva), en Punta Chica, San Isidro, donde esta semana el preparador físico Raúl Nieva dio el puntapié de la pretemporada. Gastón Boniface, ex capitán y entrenador, asumiría como head-coach y los principales valores ya están disponibles, pues lograron la libertad de acción al tener los pases en su poder; en este grupo se encuentran, entre otros, el capitán Nicolás Lovisolo, Nicolás Alamo y los hermanos Ramiro y Mariano Dobal. Los demás protagonistas de la escisión aún deben completar la diligencia para poder inscribirse en la flamante entidad.
En esta vorágine constitutiva también está en proceso de definición el escudo y la camiseta -existen dos diseños esperando la aprobación-, aunque los colores se saben: blanco, colorado y verde. El ciclo de florecimiento aún entrega sus primeros indicios, pero el Delta Rugby Club cobró vida y con una incipiente fortaleza busca tallar su identidad. La incertidumbre no está del todo disipada, pero los once socios fundadores esperan la realización de la primera asamblea para continuar en esta naciente aventura.
Mientras, San Fernando quedará desmembrado en la temporada 2010 (contrató como coach a Carlos Suárez) y tendrá mucho trabajo para volver a ser lo que fue.

