Los Pumas-All Blacks: el valor de reconstruir tras la derrota, la enseñanza de un vestuario perdedor

El capitán de los Pumas, Pablo Matera
El capitán de los Pumas, Pablo Matera Crédito: Sebastián Domenech
Ezequiel Fernández Moores
(0)
25 de noviembre de 2020  • 07:00

El mundo del rugby se sorprendió en 2004. Los All Blacks cayeron 40-26 ante Sudáfrica en Ellis Park y quedaron últimos en el Tri-Nations. Pero lo peor sucedió más tarde en el resort cuatro estrellas de Johannesburgo. La reunión impulsada por los experimentados Carlos Spencer y Justin Marshall "acusó" a jugadores por faltas reales o inventadas. Los "castigó" con más bebida. La parodia de juicio fue una excusa para el alcohol. Jugadores sudafricanos, alojados en el mismo hotel, recogieron a varios All Blacks ebrios y los llevaron a sus habitaciones. El capitán Tana Umaga ya había sido visto borracho en un video de 2000. Y otros All Blacks fueron fotografiados desplomados en una estación de servicio o enfrentaron cargos por manejar ebrios, golpear en riñas de bar o agredir a su pareja. Pero aquella noche de 2004 fue el límite. Sirvió como inicio de la reconstrucción. El nuevo cuerpo técnico cambió liderazgos y códigos internos. Hasta cambió el haka.

En 1993, el seleccionado más exitoso en la historia de todos los deportes sufrió otra dura derrota. 20-7 contra los Lions. "Tomen nota mental de cómo se sienten ahora y asegúrense de que nunca van a sentirse así de nuevo", dijo en el vestuario el capitán Sean Fitzpatrick, acaso el más señalado por la prensa. La tensión era enorme porque los All Blacks no perdían dos partidos seguidos desde 1949. El triunfo alivió todo. Ahora, los All Blacks 2020 acaban de sufrir dos caídas consecutivas. No sucedía desde 2011. Especialistas piden a Sam Cane que resigne la capitanía. Y se preguntan si el entrenador Ian Foster, que lleva apenas un año de gestión, debería ser despedido en caso de que los All Blacks sufran este sábado ante los Pumas su tercer revés en fila, algo que no sucede desde 1998.

El lamento de Caleb Clarke y Ardie Savea tras perder frente a Los Pumas
El lamento de Caleb Clarke y Ardie Savea tras perder frente a Los Pumas Crédito: AP Photo/Rick Rycroft

Dos o tres derrotas no pueden derrumbar una filosofía. Pero en la alta competencia las presiones son universales. Oportunos, algunos cuestionan que estos All Blacks 2020 ya no aceptan sacrificios porque, supuestamente, se negaban a pasar las fiestas de fin de año en un hotel de lujo, como los obligaba el calendario original del torneo. Más filoso, Dylan Cleaver, editor deportivo del New Zealand Herald, habla de All Blacks prisioneros de su propia mitología, de su "legado", creídos de que la cima es la nominación y que ganar, "así se lo han enseñado", será luego automático. Cualquier equipo, por muy grande que sea, asume el ciclo natural de triunfo y derrota. Pero los All Blacks no se permiten transiciones. Cada nueva generación, dice Cleaver, queda obligada a ser mejor que la anterior, porque "son una marca basada enteramente en el éxito".

La filosofía de excelencia colectiva All Black es escuela en el deporte mundial. Mercedes, el equipo más exitoso en la historia de la Fórmula 1, contó esta semana que adaptó su propio manual "All Black". Pero también hay rivales que cambian y crecen. Y si esos rivales controlan la pelota y no cometen errores, los All Blacks quedan sin contragolpe y se desnuda una posible crisis de creación. La frustración deriva en indisciplina, bofetadas infantiles, penales tontos. Puede ser una síntesis apresurada de las últimas derrotas. El shock, en rigor, fue la caída ante los Pumas. No sólo por lo inédita, sino porque los All Blacks fueron sometidos casi de principio a final por un rival que, pandemia mediante, llevaba 402 días oficiales sin jugar, desde la dura eliminación en primera rueda del Mundial de Japón, crisis interna incluída.

El festejo argentino, en el centro; delante, la incredulidad de los All Blacks
El festejo argentino, en el centro; delante, la incredulidad de los All Blacks Crédito: AP Photo/Rick Rycroft

También los Pumas reconstruyeron tras una derrota. "Los vestuarios de los perdedores -dice el periodista Gay Talese- enseñan mucho". El entrenador, Mario Ledesma, habló en ESPN de una revisión que incluyó a cuerpo técnico y jugadores. "La pandemia -dijo Ledesma- nos dio tiempo suficiente para hablar del pasado y del futuro. Los chicos hablaron para atrás un montón hasta que dejó de ser tema y empezaron a hablar para adelante".

Horas antes del partido, Gilbert Enoka, cerebro mental de la reconstrucción All Black de 2004, le confió a su amigo argentino Alejandro Oneto Gaona, especialista en coaching, que los Pumas podían sorprender a Nueva Zelanda si habían logrado "capitalizar" su largo período de confinamiento. Lo hicieron. La pandemia afectó movimientos y masa muscular, pero potenció el diálogo. "Somos diferentes y estamos orgullosos de ser diferentes", arriesgó Ledesma en la conferencia pospartido.

En rigor, en todos lados, la adversidad es una herramienta motivadora. Hasta el himno fue mal cantado en Sydney. "Sean eternos los laureles que pudimos conseguir", pifió el intérprete. Y contra los All Blacks, justamente, fueron laureles que los Pumas "supieron" conseguir. Marcelo Bielsa suele decir que un equipo forja su "identidad moral y fortaleza anímica" en la recuperación de la pelota. Lo hace hasta Inglaterra, que metió 246 tackles (y falló sólo 9) el sábado pasado ante Irlanda. El cuerpo seguramente aguantará menos en las difíciles revanchas que se vienen, pero los Pumas están forjando su reconstrucción a puro tackle. "Confiar en el que tenés a la derecha y en el que tenés a la izquierda", graficó el capitán Pablo Matera. El psicólogo inglés Matt Slater escribió en 2019 un libro sobre equipos que buscan hacer historia. Se llama "Togertheness" (Unión).

Conforme a los criterios de

Más información
ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.