

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Miguel tiene 27 años y es licenciado en administración de empresas. Trabaja en el departamento de compras del Hipódromo de Palermo y, en su vida, el rugby es una de sus prioridades, pese a no ser profesional, ni estar en el Pladar, el plan de alto rendimiento de la UAR. Miguel es De Achával, el octavo de Alumni, que ya está viviendo el sueño de haber sido convocado por primera vez para jugar en los Pumas y será uno de los debutantes en la gira que el seleccionado argentino realizará por Inglaterra, Gales y Escocia, cuyo primer compromiso será el sábado próximo con el test ante los ingleses, en Twickenham. Allí, ayer, los Hombres de la Rosa perdieron ante Australia (18-9), mientras que en Cardiff, los galeses cayeron frente a los All Blacks (19-12).
"La citación me llegó en un momento justo. Me sorprendió, porque si bien había estado en el Sudamericano, yo no soy parte del Pladar y, por eso, el salto directo a los Pumas fue sorpresivo", cuenta De Achával. Chacha , como le dicen, había sido convocado hace dos semanas para una de las concentraciones del seleccionado, en París, y, luego, el técnico Santiago Phelan decidió incluirlo en la nómina definitiva, especialmente por las bajas por lesión de Juan Manuel Leguizamón, Genaro Fessia y Alvaro Galindo.
De Achával, que juega en Alumni desde los cuatro años, recuerda el momento en que recibió la noticia: "Estaba volviendo de una visita a una imprenta en Burzaco por trabajo y me llamó Phelan para confirmarme la convocatoria para la concentración. Iba con mis compañeros de laburo que no entienden mucho de rugby, así que comprendieron lo que pasaba cuando llamé a mi papá [Federico, presidente de Hapsa, empresa concesionaria del Hipódromo] para contárselo".
-¿Para vos era un objetivo llegar a los Pumas?
-Sí, era una meta, una de las que uno se pone cuando juega. Al principio, cuando sos chico, aspirás a estar en primera. Después, deseás salir campeón con tu club. Una vez que sos campeón, querés llegar a los Pumas. Es una búsqueda y, por suerte, se dio.
-Y cuando ya estás...
-Hay que serles útil al equipo y a los entrenadores. Uno quiere ganarse un lugar para poder seguir con el grupo. La idea es jugar bien para que se repita, por eso tengo muchas expectativas y estaré muy abierto a aprender. Voy a disfrutar lo que me toque: jugar o alentar desde el banco o la tribuna. Con ser parte del grupo ya estoy contento.
-¿La citación cambia tu carrera?
-Hice un clic en la cabeza, que me obliga a establecer otras prioridades. Uno, como amateur, vive de su trabajo y le dedica tiempo a eso. Si quiero seguir en el nivel de los Pumas, tengo que entrenarme más, comer mejor, dormir más. Sería hacer una vida de profesional dentro del rugby amateur.
-¿Tuviste que cambiar la rutina?
-Sí, me entreno más y coordiné planes con los nutricionistas y preparadores físicos de la UAR. Si bien ya me entrenaba de lunes a viernes, sumé algún doble turno, gracias a que me dejan entrar más tarde al trabajo, y también duermo más. Trato de llegar en la mejor forma para cumplir con los partidos, que serán muy exigentes.
-¿Qué dejaste por la gira?
-El 14 de noviembre es el Gran Premio Nacional, en el Hipódromo. Estaba con los preparativos y ahora ese día estaré en Twickenham. Mis jefes entienden que el rugby me apasiona y no hubo ningún problema para irme con los Pumas.
-Si hacés las cosas bien, ¿te animás a soñar con el Mundial?
-Sólo pienso en cumplir en esta ventana. El Mundial [de Nueva Zelanda] es recién en 2011 y, si viene, bienvenido sea. Pero mi objetivo es cumplir en estos partidos. No pienso en la Copa del Mundo, sino en disfrutar de este momento. En 2003 empecé a jugar en primera. Estuve en el seleccionado de Buenos Aires y en Argentina A. Pero los Pumas son la frutilla del postre.


