Mundial de rugby. Uruguay, con un sabor agridulce: tras el golpe ante Fiji, la derrota frente a Georgia lo dejó sin uno de sus objetivos

Fuente: AFP
Alejo Miranda
(0)
29 de septiembre de 2019  • 09:56

KUMAGAYA, Japón.- Uruguay vino a Japón a jugar dos Mundiales en uno. Uno posible, aunque extremadamente difícil, donde lo que cuenta es el resultado. Otro de aprendizaje y crecimiento, en el que cuentan las formas. El primero terminó este domingo. No puede decirse que lo haya ganado después de la dura derrota que le propinó Georgia, pero seguro superó las expectativas y dejó una gran imagen al mundo y un legado al rugby uruguayo. Australia y Gales, los otros rivales del dificilísimo grupo D que le tocó en suerte, serán otro cantar.

Con la derrota 33-7 ante Georgia en el Kumagaya Rugby Stadium se esfumaron las posibilidades de clasificación directa para Francia 2023, el objetivo de máxima que se había propuesto la Celeste. La caída, por dolorosa que resulte, no alcanza a opacar para nada el gran triunfo del debut ante Fiji, histórico por la categoría del rival, emotivo por la forma en que se logró.

"Estoy muy orgulloso del equipo y de todo el staff. Nos planteamos ganar los dos partidos. Hoy no se dio, pero pudimos plasmar en la cancha lo que representa el rugby de nuestro país y nuestra región", dijo el capitán Juan Gaminara en la conferencia de prensa, notoriamente decepcionado. "Vinimos [al Mundial] a buscar la clasificación directa [a Francia 2023]. Desde hace tiempo nos planteamos ese objetivo. Jugamos una final con Fiji y era una final hoy. Lamentablemente no se logró. Contra Australia y Gales nos vamos a concentrar en las formas antes que en el resultado."

Apenas cuatro días después de la extenuante victoria ante Fiji (la brecha mínima que exige World Rugby entre partido y partido en un Mundial), Uruguay no pudo repetir la intensidad de aquel partido y sintió el rigor que impuso Georgia , que sometió con su poderío físico y aprovechó la indisciplina de los uruguayos (15 penales muchos de ellos a partir del scrum) y lo capitalizó con jugadas de line-out y maul, una fórmula que está marcando la tónica de este Mundial.

Aún en desventaja, Uruguay había jugado un buen primer tiempo y, pese a ser dominado, se mantenía en partido gracias a su vocación defensiva (12-7). El puñado de uruguayos que estuvo en estadio de los Panasonic Wild Knights, el equipo de Matt Todd y Berrick Barnes, se entusiasmó con gran el try de primera fase de line-out de Andrés Vilaseca. Se hicieron sentir entre los 24.000 asistentes, aunque no tanto como la ruidosa y más numerosa parcialidad georgiana, que no paró de cantar "¡Leee-los! ¡Leee-los!"

Un punto bonus y que Georgia no sumara de a cinco era buen negocio, pero en el segundo tiempo no pudieron mantener la intensidad y los europeos los quebraron física y mentalmente. "Estuvimos gran parte del partido bajo presión. En el primer tiempo pudimos presionar y nos sentimos cómodos; hicimos un try de primera fase. Lo que habíamos hablado en el vestuario estaba saliendo bien", explicó Gaminara. "Después cometimos muchos penales que nos metieron en el campo propio y se hizo muy difícil pararlos en las formaciones fijas."

"Diez años atrasados"

Igualmente, Uruguay se despide de su Mundial con la frente en alto. No logrará la clasificación a Francia 2023, reservada para los 12 mejores (los tres primeros de cada grupo), pero volverá un escalón arriba de donde arribó. Eso solo ya es mucho. Se trata de un seleccionado semiprofesional, con un mix de jugadores que se dedican full-time aunque en ligas de segundo orden Mundial (la segunda división de Francia y de Inglaterra y la liga norteamericana) y otros que juegan en clubes amateurs de su país, divididos en partes casi iguales. El mérito entonces es doble.

"Estamos en un proceso bastante estudiado y con un buen proyecto. Tuvimos altibajos, pero llegamos al Mundial de la mejor manera, con un objetivo difícil pero alcanzable", cuenta Nicolás Freitas, jugador Carrasco Polo y estudiante de contador, con pasado en Jaguares (fue parte del plantel en 2017 pero no llegó a debutar en el Super Rugby).

Él es parte de un sistema semiprofesional por el que un grupo de jugadores de elite reciben un viático por parte de la Unión de Rugby de Uruguay (URU) para entrenarse en el alto rendimiento, similar al que tiene la UAR con Argentina XV. "El profesionalismo no pasa por el dinero o una retribución económica. Pasa por cómo se entrena cada uno y en ese sentido evolucionamos un montón", aclara Freitas.

Fue a partir de la finalización del Mundial de Inglaterra 2015 cuando Uruguay comenzó a trabajar este proceso, que todavía está inacabado. La contratación del entrenador argentino Esteban Meneses, con un staff de entrenadores asistentes uruguayos, resultó clave (en la previa de Japón 2019, además, contaron con la colaboración de los ex Pumas Pablo Bouza y Federico Todeschini, que los ayudaron con el line-out y el maul y las patadas, respectivamente.

La clasificación de manera directa a Japón tras ganarle a Canadá y evitar el Repechaje significó el primer gran salto y una prueba de que iban por el buen camino. El éxito ante Fiji (el más importante en la historia del seleccionado uruguayo) y la buena impresión dejada en el balance de estos dos partidos son un impulso más de cara al futuro.

"Dos meses atrás éramos un equipo más limitado. A Canadá le jugamos de igual a igual, ganamos la Nations Cup, les ganamos a equipos con los que antes perdíamos por 40 puntos como Rusia y Rumania", recuerda Felipe Berchesi, apertura de Dax (segunda división de Francia) y una de las principales figuras de Uruguay. "Estamos en una primera etapa de un sistema de profesionalización, pero todavía hay que mejorar. Estamos 10 años atrasados. Recién en los últimos dos meses nos empezamos a preparar para el Mundial. Si lo pudiéramos hacer todo el año quizás hoy estaríamos en otro lugar."

La creación de la Liga Sudamericana anunciada para 2020, en la que Uruguay presentará dos equipos profesionales, promete ser un nuevo impulso para el rugby uruguayo, cuanto menos en el nivel de elite.

Ahora a Uruguay le esperan dos rivales que están en otra dimensión. Australia, el sábado, y Gales, el domingo 13. Los objetivos serán otros. Priorizar las formas por sobre el resultado, seguir mostrando al mundo su progreso. Un progreso que todavía tiene mucho por delante.

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.