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Se equivocó en los caminos, cometió errores impropios, pero nunca entró en pánico. Quizás esa haya sido la mejor virtud de Newman que, lejos de su mejor versión, ganó por segunda semifinal sucesiva, por 25-20 sobre Alumni en la cancha de CASI, y peleará por un nuevo título de campeón del rugby de Buenos Aires. “Está buenísimo generar esta mentalidad ganadora”, valoró Lucas Marguery, uno de los referentes del Cardenal, que en la final de la próxima semana se enfrentará con quien este sábado emerja vencedor de la otra semi del Top 14, CASI vs. Hindú.
El campeón fue una sombra de lo que supo ser en una etapa regular de la temporada en que arrasó y por momentos brilló. Pero conoce los sinsabores de estas instancias; las padeció en reiteradas ocasiones, aunque en el 2025 algo se destrabó. Finalmente, se rompió la maldición. “Estos partidos antes se nos escapaban. Hemos jugado mejor en otras semifinales, pero esto es por el laburo que venimos haciendo y está buenísimo que pase. Ganar así genera una buena energía”, destacó Marguery, capitán en la conquista del año último.
Newman tuvo varios factores en contra como para desmoronarse: se encontró con una defensa de Alumni firme en el contacto, su scrum no funcionó y fue ampliamente superado, y en la primera parte falló en los duelos aéreos. Además, el rival tuvo 100% de eficacia en sus incursiones en los 22 metros ajenos y Bautista Canzani no falló en la primera mitad. “Estuvimos muy incómodos en el primer tiempo”, admitió Gonzalo Gutiérrez Taboada, el otro conductor de Newman en la cancha. “Pero tuvimos la confianza porque el partido dura 80 minutos. Después de 40 incómodos, seguimos confiando en que teníamos de dónde agarrarnos. La experiencia va dándonos esto de no entrar en desesperación, respetar el plan de juego y entender que hay aspectos del juego de los que podemos agarrarnos. Es experiencia. En otra época estos partidos se nos escapaban y hoy no”, analizó el 10, que estuvo algo errático en la conducción, pero es esencial con su pie.
Marguery coincidió en ese punto. ”Tuvimos el mérito de irnos al entretiempo sólo por diez puntos [10-20], situación que ya habíamos pasado. Jugamos más territorialmente y hubo un buen laburo de conducción para aprovechar esas oportunidades. Fue de hacha y tiza el segundo tiempo, y el line es clave, sobre todo en estas instancias”, juzgó el medio-scrum.
Las imprecisiones fueron una constante en una noche que amagó con una lluvia pero finalmente aguantó. No obstante, la pelota estuvo mojada y se notó la sujeción distinta. Hubo una infinidad de fallas impropias, mezcladas con la tensión que implica jugar una semifinal. “La pelota está más complicada; no estamos acostumbrados a jugar de noche. Hubo más errores y hay incomodidad en el manejo”, señaló el Gutiérrez Taboada, de 39 años. En cambio, el otro integrante de la pareja de medios, Marguery, conoce bien las condiciones: en el primer semestre del año se desempeñó en Pampas, que en general juega de noche.
De todos modos, la última parte del día le trae un buen recuerdo al Cardenal: en el 2025, su victoria en una semifinal también fue nocturna y en un viernes. “Sí, es distinto jugar de noche. La primera mitad del año estaba acoplado a esto, pero la realidad es que el juego se hace más lento, más impreciso, y el contacto es más duro. Las formaciones fijas pesan mucho así”, comentó el medio-scrum, una de las omisiones más resonantes en el plantel de Argentina XV que viajó a Europa para medirse con Inglaterra A. En ese sentido, Alumni extrañó a Santiago Pernas, uno de los mejores del rugby local en lo que respecta al juego aéreo.
Newman acumula 24 partidos en fila sin derrotas, con 23 victorias y un empate. Una cifra extraordinaria, que amenaza todavía desde lejos el récord de SIC, de 33 consecutivos sin caídas, entre el 2001 y el 2003. La racha puede ser un arma de doble filo por el factor mental en estas instancias decisivas, en las que la continuidad se define en 80 minutos.
“Para esta semifinal, quizás en el inconsciente teníamos más presión. Pero es parte del deporte y de lo que venimos construyendo saber lidiar con esa presión. Esto sin dudas, puede llegar a potenciarnos más. Hoy dimos una prueba de carácter a pesar de no jugar como todo el año. Ganar así contra un rival como Alumni suma mucho para la cabeza”, puntualizó el 9, que cumplió 99 partidos en el rugby de URBA. El 100 será otra final, en la que Newman procurará el bicampeonato, ante CASI o Hindú.
Ocho derrotas sucesivas en semifinales dejaron frustraciones, lamentos, reproches y decepciones, pero una infinidad de enseñanzas y lecciones que Newman está sabiendo exprimir. Hasta un try del que resulta imposible discernir si fue válido o no, como el que anotó Fermín Perkins, jugó en su favor. Ya con el sol arriba, ahora está a 80 minutos de una posible nueva consagración.

