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LYON.- El asombro desfiguraba los rostros. Después de un mes recluido en los suburbios de Saint-Etienne, abstraído del barullo metropolitano y sin siquiera un quiosco en los alrededores, el seleccionado de Portugal desembarcó ayer en Lyon sorprendido por el ritmo y el mal humor del tránsito en la ciudad. Ni bien los jugadores se bajaron del ómnibus, salieron disparados a caminar por la zona, estimulados por una bruma urbana y una escenografía moderna.
Al regreso del breve paseo fue momento de descargar el equipaje. Entre diálogos cortos en portugués, irrumpió una voz familiar. Era Juan Severino Somoza, uno de los tres argentinos que juegan para Portugal en esta Copa del Mundo. Los otros son Juan Manuel Murré y Cristian Rubén Spachuck. Además, el staff técnico lusitano cuenta hace tres años con la asistencia de Daniel Hourcade, ex entrenador del seleccionado tucumano.
Es unánime la razón del éxodo de estos cuatro argentinos: se fueron por problemas económicos. "Estudiaba ingeniería, pero estaba sin trabajo y no podía seguir. Estuve diez meses en Posadas sin hacer nada hasta que me surgió la posibilidad de jugar al rugby en Portugal", cuenta Spachuck, ex hombre de Centro de Cazadores de Misiones. No difiere mucho la explicación de sus dos compañeros. "No tenía trabajo ni estudiaba y me fui", dice Severino, mientras que Murré, más optimista, señala: "Yo no me fui tanto por lo económico, sino por adquirir experiencia y aprender el idioma". A las palabras le siguen las chanzas, todas destinadas a él. "Que cuente la verdad que gracias al idioma conoció a su novia", bromea Severino. Se ríen. Se divierten. Da la sensación de que esta aventura los unió como hermanos, al igual que a los argentinos que se desempeñan para la selección de Italia.
Extrañan todo lo que un argentino puede extrañar de su país: el asado y el mate. Claro, los sentimientos por la familia y los amigos se anteponen a lo gastronómico. "Es raro esto de defender otra camiseta, nunca te terminás de acostumbrar. Lloramos cuando vimos a los Pumas cantar el himno y dijimos, «Pero pucha , ésa es nuestra verdadera camiseta»", explica Severino, ex jugador de Deportiva Francesa y amigo de Juan Martín Hernández. Murré, ex Belgrano Athletic y Centro Naval, aclara de inmediato: "Pero es una satisfacción jugar para Portugal, un país que nos abrió las puertas". Spachuck, el único que será titular hoy en el duelo con los All Blacks, expone su sueño: "Algún día, ojalá que pueda cantar los dos himnos en una misma cancha".
Daniel Hourcade es un personaje conocido en el mundo del rugby. Se mudó de Tucumán a Lisboa por el amor a la ovalada. Es la mano derecha del entrenador Tomaz Morais. El tucumano opina acerca del choque de hoy frente a Nueva Zelanda: "Si le marcamos puntos sería fantástico. Si perdemos por menos de cien, pero no cumplimos los objetivos de nada sirve; si perdemos por 150 puntos, pero cumplimos los objetivos ésa sí sería una victoria. Es una buena señal que todos los jugadores quieran estar en este partido. A ellos el haka no los intimida, sino que los motiva".
Portugal vive entusiasmado su aventura de participar por primera vez de un Mundial. El logro fue llegar a Francia. De ahora en más lo primordial es disfrutar y progresar. Y detrás de esta misión se asoma la legión de argentinos, dispuesta a defender los colores verdes y rojos con la misma pasión que lo haría por los celestes y blancos.


