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"¡Albacete llegó tarde! Anotalo", le dice Juan Figallo a la nacion. El gigante de los Pumas sonríe de costado y levanta una mano, como quien admite una culpa. "Ni te cuento del que vive acá al lado… "La frase del pilar salteño le apunta a Marcelo Bosch –está instalado en la casa de sus padres a pocas cuadras–, del que aún no hay rastros. La producción fotográfica, pautada para las 17, se lleva a cabo en el club Belgrano Athletic, en Virrey del Pino. Son las 17.20."¿No llegó?", interroga el Pato. Y ante la negativa de Figallo, dispara: "Es un delincuente; ése sí que es un delincuente". Las risas copan la escena y en segundos aparece el Chelo al trote. "Perdón, perdón, perdón…", dice el back, que tras siete temporadas en Biarritz se transformó en los últimos días en jugador de Saracens. "Vengo del centro; está imposible. Intenté llamarlos, perdón. ¡Me mata! Odio cuando me hacen esperar a mí", suelta el centro, que camina por el club con la naturalidad del que reconoce el lugar como propio. Es, sin dudas, su segunda casa."Hace 20 minutos que te estamos esperando", lo chicanea Albacete. Pero es Chipi Figallo el que corta toda discusión: "¡Pará! Vos acabás de llegar y yo estoy desde las 16.10". Nuevamente, una explosión de risas es la respuesta general. Se nota a la legua el feeling que tienen los tres. No hay incomodidad en las palabras ni los gestos. Todo avanza de manera natural a pocos de días de subir al avión que los depositará en Sudáfrica para jugar ante los Springboks, por la primera fecha del Rugby Championship. La producción que eligió LA NACION para esta Guía tiene que ver que está muy arraigado con el rugby y, en particular, con los Pumas: la camiseta. Tres jugadores de la actualidad vestidos con prendas de viejas glorias: Albacete, con la de Gabriel Travaglini; Figallo, con la de Serafín Dengra, y Bosch, con la de Fabián Turnes. La transmisión de valores y la identidad Puma. Pasadas las gastadas, es el tiempo de las fotos, a cargo de Rodrigo Néspolo, y de las preguntas.
Siempre se habla del rugby como un deporte formador. ¿Cuánto hay de mito y de realidad en esa afirmación?
Albacete: ¡Hay de todo! Como en cualquier trabajo, vas a encontrar gente muy honesta que defiende sus valores a muerte y otros que son más light. Pero no tengo ninguna duda de que el rugby genera valores y los expone. Cuando sos chico te enseñan que solo no ganás, que necesitás de tus compañeros, de la solidaridad. Después, el tema es cómo lo absorbe cada uno.

Bosch: Coincido. La enseñanza está desde que sos chico: Después está en cada uno.
Figallo: Por supuesto que el rugby te da formación. Es uno de los deportes que enseñan más valores. Desde mamarugby (mosquitos, para los bonaerenses) te enseñan que pasar la pelota es compartir.
Ustedes tres están insertos en el mundo súper profesional. ¿Pueden convivir esos valores con ese universo donde la plata aparenta ser lo más importante?
Figallo: Es justamente el plus que tiene el seleccionado. Desde ahí se hace fuerte.
Albacete: El jugador argentino se diferencia del resto por la formación y los valores que tiene. Se adapta en cualquier lugar, nunca tiene problemas. Deja todo en la cancha por el equipo. Si tiene que jugar lesionado, lo hace.
La sesión avanza sin pausa. "A ver, chicos…". El pedido de Néspolo vuelve a generar el clima en el que mejor se mueve Figallo, el chiste. "Amá la cámara…", suelta en pose sugerente Chipi apoyado en el hombro del segunda línea de Toulouse. Carcajadas una vez más.
Pasemos a lo que viene. Todos hablan de que este año será más difícil. ¿Es así o están abriendo el paraguas?
Bosch: Es la realidad. Sería un error y algo poco humilde decir que vamos a ganar todos los partidos. —No van a empezar de nuevo con que el año pasado eran la sorpresa...
Albacete: ¡Te equivocás! Estamos convencidos de que va a ser así, no estamos abriendo el paraguas.

Figallo: Nos tenemos que concentrar en lo que somos y lo que tenemos. El hecho de estar en este campeonato es un paso gigante. El crecimiento será año tras año. Nosotros queremos crecer y salimos todos los partidos a ganar. Después te encontrás con batallas durísimas, pero en la cabeza de todos está salir a dejar el alma.
¿Cuál fue el mayor aprendizaje del torneo del año pasado?
Albacete: Nos dimos cuenta de la dimensión que hay que tener para competir contra ellos y muchas cosas técnicas. Quedé sorprendido con las posiciones del cuerpo y la agresividad, sobre todo de los All Blacks. No tiene que ver con un tema de fuerza, sino que hacen todo perfecto en todas las situaciones.
Bosch: Y las destrezas individuales… Todos saben hacer un poco de todo. No es algo extraordinario lo que proponen como juego, pero lo hacen a la perfección.
Hubo en la primera participación argentina en el Rugby Championship un denominador común: el tiempo de resistencia, aproximadamente 65 minutos. ¿Cómo mantener la intensidad 80 minutos ante este tipo de equipos?
Bosch: Es un desgaste inevitable. Cuando defendés tanto estás más expuesto. Si nosotros mantenemos el control de la pelota podemos llegar a estar menos desgastados.
Albacete: Generás más desgaste al otro.
Figallo: No es fácil bancarse todo el tiempo defendiendo. Un segundo que te demorás, que te pasan. Ellos no bajan el ritmo y siempre mantienen la estrategia.
Faltan días para el debut en Sudáfrica. ¿Cómo llegan los Pumas?
Albacete: El grupo está fenómeno y el trabajo es estupendo. Se partió de una base más alta. Pero la realidad se ve en la cancha. Hablar antes es complicado; si jugamos mal vas a decir que te mentí.
Los vamos a destrozar... [Estallan en carcajadas]
Figallo: Todavía faltan muchos detalles por trabajar.
Entendido, ¿pero entonces cuál es la garantía que da este equipo?
Bosch: Entrega.
Albacete: Eso no nos va a faltar nunca; sin dudas. Lo hablaremos, pero estoy convencido de que eso no faltará nunca.
Figallo: Pero sabemos que la entrega sola no alcanza.Una nueva aventura comienza para los Pumas; ¡que comience el show!




