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En la ruta de solidificar su juego y reposicionarse cuanto antes en los puestos de vanguardia, Newman logró un triunfo necesario y valioso en Victoria. Sin lucirse, pero con un pack imparable y una gran actuación del octavo Rodrigo Díaz de Vivar, que marcó dos tries, le ganó con algo de sufrimiento al sorprendente Buenos Aires Cricket & Rugby Club por 30 a 29 y revitalizó sus ansias protagónicas, tras un comienzo de Top 12 errático y de acumular dos derrotas consecutivas.
En un duelo de equipos que atraviesan presentes dispares, Newman no se acomplejó por la regularidad y la astucia que venía mostrando Biei en las primeras fechas y le hizo pesar la jerarquía su pack a lo largo de los ochenta minutos. Fue voraz para atacar y valiente para defender a puro tackle los momentos más calientes. Una cuenta pendiente será corregir la indisciplina. “Se ganó, pero debemos seguir mejorando para evitar caer en este tipo baches y conseguir los triunfos que necesitamos. Necesitamos comenzar a levantar nuestro nivel de juego para no desviarnos de nuestro objetivo de pelear arriba”, comentó Díaz de Vivar, figura y goleador del Cardenal.

El visitante justificó la victoria por lo exhibido en el primer tiempo. Cuando sus tres cuartos impusieron su potencia, dominaron los fijos y trabajaron sólidamente en el ruck y el maul. Con una constante actitud de ir para adelante rápidamente, Newman comenzó marcar las diferencias en el juego y en el marcador. Así, con los tries de Díaz de Vivar, Mariano Leiva y Joaquín De la Vega, más la efectiva pegada de Gonzalo Gutiérrez Taboada, logró irse al descanso 22 a 3 arriba. Apenas un penal convertido por Mateo Capalbo, a mediados de la etapa, logró sumar Buenos Aires, que venía entonado hasta la quinta fecha, en el quinto puesto.
En la segunda parte, el desarrollo del partido cambió drásticamente. Y a medida que subieron la emoción y la intensidad, también aumentaron la fricción y la vehemencia en el juego. En apenas 10 minutos el árbitro Simón Larrubia, de muy mala labor, amonestó a Tomas Keena, de Newman, y expulsó a Capalbo, de Biei. Esas incidencias fueron determinante para el desarrollo del período, porque derivaron en el segundo try de Díaz de Vivar, que puso el tablero 30 a 10 y, paradójicamente, disparó el repunte del local, que con algo más de 20 minutos por jugar se lanzó desesperadamente en busca del descuento y para sumar el bonus defensivo.

“La cara del equipo en el segundo tiempo fue totalmente distinta a lo que mostramos en el inicio. Y gran parte de la razón por la que nos fuimos goleados en el comienzo fue la gran cantidad de penales que concedimos por la desesperación de no tener la pelota. Con un jugador menos mostramos el carácter del verdadero Biei, levantamos la cabeza y fuimos a buscarlo. Una lástima, porque nos faltó poquito”, justificó Tomas Freire.
Lo dicho por el medio-scrum se ajusta con exactitud a los últimos diez minutos del partido, cuando la incertidumbre y los nervios se apoderaron de la acción. Porque Newman comenzó a pagar caras sus indisciplinas y los locales encontraron huecos en la defensa para marcar tres tries seguidos por intermedio de Alfonso Latorre, Agustín Lamensa y Tomás Acosta Pimentel, los últimos dos, convertidos por Tomás Bunge. Y cuando parecía que iba ocurrir el milagro, los visitantes aguantaron con una buena defensa y frustraron un intento de drop de Bunge, que los liberó de tanta tensión y les permitió ganar por un solo tanto.
“Venimos de partidos muy malos y a este triunfo debemos tomarlo como punto de partida para seguir construyendo. Si bien hoy no se jugó todo lo bien que podemos hacerlo –tuvimos muchas inconsistencias–, hay cosas buenas por rescatar, sobre todo el trabajo en la defensa. Las ganas y la intensidad del final fueron clave”, analizó Keena. Y razón no le falta al back, porque, más allá de algunos detalles, el resultado refleja esa mejoría.



