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SAN MIGUEL DE TUCUMAN (Especial).- Se despertó un grande, un histórico del rugby nacional. Tras vencer a Córdoba por un contundente 43 a 18 en el Lawn Tennis Club de esta ciudad, Tucumán se ganó un lugar en la final del 61° Campeonato Argentino. El choque decisivo será el sábado próximo frente a Mendoza (aún no se sabe qué equipo será local).
En esta ciudad aún no encuentran razones válidas para explicar el descenso de categoría del seleccionado local en 2003. El fugaz paso por el ascenso, donde mostró una notoria supremacía sobre sus rivales, quizá fue el punto de inflexión para que hoy Tucumán regrese a los primeros planos del rugby argentino y dispute una final tras cinco años de ausencias.
El envión anímico tras la victoria sobre Buenos Aires (36-13) empujó a Tucumán a llevarse por delante al equipo cordobés, que nunca pudo frenar los avances de los forwards locales y siempre intentó jugar la pelota lejos de las formaciones.
Nuevamente conducidos por el medio apertura Tristán Molinuevo, Los Naranjas controlaron en todo momento a Los Dogos, que, a pesar de haber terminado el primer tiempo con el resultado a su favor (8-6), no lograron superar la barrera defensiva de los ganadores.
Fiel a su historia, Tucumán aplicó la receta que más le gusta: jugar la pelota por el eje profundo, siempre con sus forwards, e intentar combinaciones con sus tres cuartos, pero siempre por los espacios más cerrados. La supremacía en el scrum y en el line (en el primer tiempo Córdoba obtuvo más pelotas) le otorgó un plus extra a los locales, que por intermedio de Araujo y Aníbal Terán sacaron una diferencia importante en el comienzo del segundo tiempo.
Desconcertado, Córdoba no encontraba la vía correcta para jugarle a Tucumán, de nuevo acompañado por más de 5000 personas. Demasiadas infracciones provocaron que los visitantes sufrieran la amonestación de Libeau, a los 22 minutos del segundo período, y la expulsión de Trouet, doce minutos más tarde. Así, Los Naranjas sacaron provecho y estiraron aún más las diferencias en el tanteador a través de los pies de Molinuevo y los tries de Alejandro Pérez Reid y Miguel Centurión. Ya sobre el final, un poco tarde, reaccionó Córdoba para sellar el resultado final (43-18).
Con un plantel similar (no está José Núñez Piossek) al que logró el ascenso el año último, Tucumán vuelve a soñar con ser campeón del Argentino, logro que no consigue desde 1993, cuando derrotó a Rosario por 24 a 12.
SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- "Me dio bronca porque Córdoba fue desleal ante la supremacía nuestra en el scrum, pero ya está, ahora hay que festejar que estamos en la final", dijo el capitán tucumano, Javier Belloto. En tanto, Tristán Molinuevo, una de las figuras del partido, comentó: "Ante Mendoza será un partido más; juegan juntos hace mucho tiempo, son un gran equipo y tienen un scrum fuerte".




